Jane Austen, ¿orgullo sin prejuicios?

Por Pilar Martínez Manzanares. @pilar_manza

Grandes tesoros de la literatura como “Emma” u “Orgullo y prejuicio” nacieron de su puño y letra, de su alma, y de su amor por la literatura. Muchos la definieron como una de las novelistas más destacadas de todos los tiempos, sin embargo para algunos sectores no fue digna de ser considerada una de las grandes de este ámbito hasta entrado el siglo XIX.

Debido a los tiempos en los que vivió, en los que se formó como persona y escritora, Jane Austen se vio obligada a publicar algunas de sus obras bajo un seudónimo, sin embargo, estas fueron altamente conocidas y recibieron numerosas críticas. A pesar de estas la mayoría llevadas a cabo por parte de figuras importantes del gremio, los académicos del siglo XX la situaron como una de las escritoras más genuinas de la literatura inglesa, comparándola con grandes autores como William Shakespeare.

Con la llegada de Jane Austen, se produjo una revolución en el mundo de la literatura, y la inclusión de un nuevo estilo de novela en el mismo. El decoro y la moralidad fueron ingredientes imprescindibles para la elaboración de sus obras, derivados de la instrucción católica de su autora y la época en la que vivió. Sin embargo, para muchos escritores y analistas, la candidez y las pautas de buen comportamiento encontradas en las obras de Austen, eran simple y mera apariencia.

Estas posturas tambaleantes entre la revolución y el decoro, se han ido desarrollando y consolidando con el paso del tiempo, hasta el punto de que dichas obras se han visto sometidas a numerosas interpretaciones, viendo alguna de las mismas como una sátira al encorsamiento de la época. La mayoría de los círculos académicos siempre han definido a Jane Austen como una escritora tradicional y conservadora, mientras que la crítica feminista más actual ha mostrado una visión completamente antagónica, argumentando la existencia de un fuerte pensamiento feminista en sus obras, sobre todo en temas como la educación de la mujer, donde según señalan, la influencia de escritoras como Mary Wollstonecraft es altamente notable.

Jane Austen fue definida como una autora completamente aislada de otros escritores de su tiempo, y de la vida social y burguesía rural que conformaba la sociedad que la rodeaba. Sin embargo su múltiple correspondencia con varios amigos y familiares demostró posteriormente todo lo contrario. Autores como Samuel Richardson o Daniel Defoe entre otros influyeron en su obra y vida. Una creación tan polémica como imprescindible, y una vida, que a pesar de terminar a la prematura edad de 41 años, al igual que sus obras siempre trajo mucho sobre lo que hablar.

Hoy en día las investigaciones y opiniones sobre el pensamiento de Jane Austen siguen estando sobre la mesa, y por supuesto en posiciones completamente enfrentadas. No sabemos cuando terminará este debate cuyos inicios se remontan a cientos de años atrás, lo que si podemos asegurar es que tanto Jane Austen como todas sus creaciones, seguirán ostentando un puesto de honor en el maravilloso mundo de la literatura.

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