Jenny Diski y ‘Los sesenta’, memorias críticas de una década

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«Ahora que ha terminado, el siglo veinte se ha convertido en una idea. El pasado siempre es la idea que la gente se forma sobre él a posteriori. Aquellos que se dedican a contar los hechos del pasado en su propio presente lo llaman historia. Para las generaciones posteriores, que han recibido los recuerdos de sus padres o abuelos o que han leído sobre historia, el pasado es un cuento, un mito presentado dentro de una época».

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¿Está mitificada la década de los sesenta? ¿Realmente fue tan maravillosa como nos cuentan quienes la vivieron, y asistieron en primera persona a la explosión del pop, a las manifestaciones pacifistas, el alumbramiento de una nueva espiritualidad y el fortalecimiento de una contracultura basada en la liberación sexual, las drogas y el pensamiento de izquierdas? Jenny Diski estuvo allí, en el Londres de mediados de los sesenta, en pleno epicentro del movimiento swinging, y tiene una opinión diferente a las demás. Aunque los sesenta fueron un momento de cambio a mejor, de aviso de una revolución incompleta, también están en el origen del mundo posterior que surgió a finales de los 70: el del individualismo, el conservadurismo y el desmantelamiento del estado de bienestar. En los sesenta –que parecían que lo iban a cambiar todo– estuvo la semilla del declive de la sociedad de occidente, tal como la vivimos hoy. Jenny Diski escribió Los sesenta (Editorial Alpha Decay) en 2009, cuando ya había cumplido 60 años. Desde la perspectiva de la edad, y en pleno desmoronamiento de la utopía progresista, escribió uno de sus libros de memorias más críticos y amargos: aquel en el que se nos cuenta que no todo fue tan bueno como parecía.

«Por regla general, la vida siempre tiene un aire cotidiano. Retrospectivamente creemos que tomamos decisiones, que pensamos esto o lo otro, que alcanzamos conclusiones, pero lo cierto es que en cada momento concreto solemos limitarnos a reaccionar, y más tarde llamamos a nuestra reacción decisión o pensamiento, y lo situamos en lo que nos gusta pensar que es nuestra opinión personal, o nuestras creencias, o nuestro carácter».

Ninguna otra década del siglo XX puede competir con la de los sesenta en carga simbólica y alcance mítico. Ni los locos años veinte, ni los turbulentos setenta que le siguieron han conseguido derribar a ‘la década prodigiosa’ de su pedestal: fueron años de plena ebullición política, económica y cultural, y cualquiera que los viviera en primera persona admite que el mundo cambió, desde entonces, para siempre. Nacida en 1948, Jenny Diski llegó a la adolescencia en la plenitud de la década, y participó del entusiasmo general: consumió drogas, descubrió la revolución sexual, compró la ropa de moda, salió de noche hasta el amanecer, vibró con la música, acudió a manifestaciones e incluso pagó las consecuencias de todo ello pasando un tiempo en una institución psiquiátrica.

Los sesenta fueron convulsos, apasionantes, y quien no los viviera tendrá que conformarse con recuerdos y retratos de la época que palidecen ante la verdad. Pero, ¿cuál fue la verdad? Al cumplir sesenta años de vida, Jenny Diski decidió confrontar su edad con aquellos sesenta de su juventud para reexaminar así lo que ha quedado del mito, y lo que se ha ido borrando con el tiempo, para meditar una idea de la década muy diferente de la que se ha perpetuado con el paso de las generaciones. Más allá del recuerdo nostálgico, Diski afronta este texto como un ajuste de cuentas con los ideales y los comportamientos de la época. Para la autora, más que un periodo de revolución hacia un mundo mejor, los sesenta fueron el germen de la sociedad corrupta, individualista y desigual que emergió en los años ochenta: la contracultura fue, en el fondo, un movimiento errático que reforzó al poder establecido en vez de cuestionarlo. Con la máxima objetividad posible, y con un estilo preciso y esclarecedor, Diski consigue darle la vuelta a los sesenta como si fueran un calcetín, y logra aportar así una perspectiva tan provocadora como lúcida de un tiempo que, a diferencia de lo que nos han contado, no fue tan maravilloso como parece.

Jenny Diski, conocida principalmente por su literatura de viajes –una vertiente en la que destacan títulos como Patinando a la Antártida, que a la vez es su autobiografía, y Extraña en un tren–, ha sido a lo largo de su carrera, además, una aguda cultivadora del ensayo social y del columnismo más provocador. Protegida de Doris Lessing en su juventud, Diski ha sido un baluarte de la literatura feminista en la Inglaterra del último tercio del siglo XX, una orientación que, en los últimos años, dirigió hacia su yo más íntimo. Diagnosticada con un cáncer de pulmón que en 2014 ya era definitivamente incurable, Diski decidió afrontar la enfermedad de manera valiente, desde la literatura, relatando su evolución en sus columnas en The London Review of Books y en su último libro, In Gratitude. Jenny Diski falleció el 28 de abril de 2016, a la edad de 68 años y a las pocas semanas de que este último texto viese la luz.

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Los sesenta.  Jenny Diski.  Editorial Alpha Decay, 2017.  160 páginas.  20,90 €

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