10 recomendaciones para tener sueños lúcidos

El mundo de los sueños intriga tanto, entre otras razones, por su naturaleza paradójica. Por un lado es un carnaval de misterios, con escenarios multiformes, una temporalidad flexible y aparentemente caótica, y una fusión de nociones emocionales, culturales, y arquetípicas. Pero por el otro es un acompañante cotidiano, siempre están ahí, los sueños, en todas las etapas de nuestra vida, en todas las culturas y estratos sociales. Tan lejos y tan cerca.

La posibilidad de obtener conciencia dentro de un sueño es una oportunidad increíble para honrar no sólo el espíritu lúdico –pues te permite, por ejemplo, volar a voluntad–, sino que representa una herramienta poco usual y muy efectiva en el autoconocimiento, además de poseer notables propiedades psicoterapéuticas. Si en los sueños los elementos son símbolos, y representan sentimientos, episodios de nuestra historia individual, deseos silenciados y otras manifestaciones puntuales de la psique, entonces interactuar conscientemente con ellos se traduce en un frugal instrumento de desarrollo personal.

Existen múltiples estudios alrededor de las posibilidades terapéuticas de los sueños lúcidos. Por ejemplo, pueden ser una especie de espacio de entrenamiento para luego, ‘despierto’, resolver problemas prácticos. Otros advierten sobre la posibilidad de ejercitar el cuerpo y la mente durante estos momentos, incluso se habla del «yoga de los sueños«,  y en general se enfatizan las propiedades curativas de esta práctica.

Pero una vez que estamos convencidos de las bondades de esta ‘tecnología onírica’, o que al menos nos intriga la posibilidad de experimentarla, nos encontramos ante una puntual interrogante: ¿cómo obtener lucidez durante un sueño? Muchas personas acceden involuntariamente a episodios lúcidos durante sus sueños, pero la mayoría de nosotros no. Sin embargo, existen ciertas técnicas o medidas que se pueden adoptar para facilitar estas experiencias –aquí vale la pena remarcar que un ingrediente esencial en esta aventura es la paciencia.

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A continuación les comparto un listado con recomendaciones que recurrentemente aparecen en libros, artículos y manuales sobre sueños lúcidos. En mi experiencia, si las combinas con un poco de paciencia y otro tanto de perseverancia, resultan infalibles:

Un diario de sueños: anotar diariamente al menos fragmentos o escenas de los sueños que recuerdas ayuda a «poner el tema sobre la mesa», asignándole atención a tu flujo de sueños dentro de tu mapa mental.

Predisposición: una labor esencial para esta o cualquier otra cosa que te propongas, se refiere a una dosis de autoprogramación mental para lograrlo.

Constataciones de realidad: a lo largo de tu día, unas ocho o diez veces, pregúntate si estás dormido y trata de confirmarlo con alguna prueba física, por ejemplo tratar de traspasar un muro con tu mano. Esto te permitirá contrastar el estado ‘real’ a cuando estés dormido (si logras atravesar el muro es muy probable que estés soñando).

Familiarización: familiarízate con tus sueños, con símbolos recurrentes e interpretaciones posibles. Detecta tus propios patrones oníricos.

Alucinación hipnogógica: ¿has notado que justo antes de dormirte tu flujo de pensamientos comienza a flexibilizarse y hay un breve periodo en el que el razonamiento que aún aplica denota una elasticidad irracional? Es importante poner atención a estos momentos que de algún modo representan una delgada frontera entre estar despierto y estar dormido.

Recursos oníricos: existen ciertos recursos, como alimentos o posturas, que potencian la intensidad de sus sueños .

Sustancias: la clave de todo hack mental está en la propia mente. Sin embargo, ciertas sustancias facilitan, probadamente, la obtención de lucidez onírica. Entre ellas la colina y la galantamina.

Desintoxícate: la presencia de toxinas muchas veces entorpece la práctica onírica. Por ejemplo, el consumo de THC o de alcohol difícilmente ayudará a alcanzar tu propósito.

Sueño plácido: si tienes desórdenes de sueño, como insomnio, es fundamental que los combatas. Asegurarte un sueño plácido es importante para luego comenzar a moldearlo.

Aléjate del estrés: aunque para muchos está parecerá misión imposible, al menos es importante entrar al sueño lo más relajado posible. Una meditación de 10 minutos podría ser suficiente para lograrlo.

Despierta periódicamente: aunque podría sonar como una terapia de shock, se ha comprobado que el despertarte cada cierto tiempo, por ejemplo cada 90 minutos, ayuda a avivar tu sueños (muchos onironautas recurren a esta práctica).

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