La infinidad de King Gizzard & The Lizard Wizard

 

Por Nil Rubió

Jueves 1 de junio. Primavera Sound Barcelona. Escenario Primavera, 2.00 h.

 

No solo por su título, que se acerca a la parodia y deriva en parte del mote ‘Lizard King’ con el que se conocía a Jim Morrison, lo que uno encuentra cuando se acerca a la discografía, al ritmo de publicación y al sonido de estos australianos, se asoma a un vórtice cada vez más expansivo. Fueron al colegio en el área de Melbourne, empezaron el grupo para echarse unas jam sessions entre ellos, y desde el momento en que un amigo común les empujó a tocar un bolo para el resto de mortales, no ha habido forma de parar el tren.

Stu Mackenzie, Ambrose Kenny Smith, Joey Walker, Cook Craig, Lucas Skinner, Eric Moore y Michael Cavanagh. Los mismos siete magníficos. Un grupo de enajenados mentales que han ido retorciendo sus caminos, incorporando al garage rock ácido de sus inicios mucha psicodélia, música surf y últimamente enfoques de banda sonora, progresivos, heavy metal, folk, jazz, soul, especias arábicas y de bossa nova.

En tiempos de cálculo comercial, de anuncios, teasers, ciclos vitales del rock compuestos de ensayo-grabación-promoción-publicación-promocion-gira, que acostumbran a durar al menos tres años, es refrescante la aproximación al proceso creativo de estos australianos. Graban discos durante giras, piezas, temáticas, ideas que proponen, guardan, descartan, reciclan, mientras dan conciertos o se tumban en la cueva que los vio nacer. Creatividad íntimamente ligada al proceso vital. Flujo constante, corriente de consciencia musical. Cinco años han pasado desde “12 Bar Bruise”, un torpedo de garage rock, su primer largo. Han publicado ocho discos desde entonces, y hay tres más anunciados para este mismo año. Entre ellos “Eyes Like The Sky”, una narración con banda sonora, entre el spaghetti western, el surf y el folk eléctrico trasnochado; “Oddments”, con el PH de un limón verde y coqueteos con el blues más juguetón; “Paper Maché Dream Balloon” y su acústica lounge, o la exactitud jazzística y esparza de “Quarters”, con cuatro temas a diez minutos diez segundos la pieza. También, en su vertiente más reconocible, “Float Along – Fill Your Lungs” y “I’m in Your Mind Fuzz”, dos discos en una línea que los emparenta con los estadounidenses Thee Oh Sees y Ty Segall.

 

Nonagon Infinity. El disco que lo revienta todo

En 2016 King Gizzard & The Lizard Wizard pegan el puñetazo que los hace emerger de golpe de la oscuridad más independiente, a otro estatus un punto más global. “Nonagon Infinity” es el disco que nunca termina, con motivos, fragmentos, notas que se sitúan en su mismo corazón compositivo, presentado de tal forma que es un bucle infinito. La atracción del tren de la bruja en ácido, heavy metal canalla, pulso frenético, en sus palabras: “punkadelica”. Un disfrute máximo, un alarde de técnica al servicio del rock con canciones redondas, la figura perfecta. Los nueve temas fluyen como entre olas de electricidad y arrebatos irresistibles de espasmódico rock. Un auténtico tour de force en su máxima expresión.

 

En el Primavera Sound 2017, tendremos la oportunidad de catar por primera vez en territorio español la desenvoltura de estos australianos en directo, que lejos de decepcionar, los vídeos que a medida de apetitoso aperitivo hemos consumido vorazmente, se muestran portentosos. Además presentan el primer de la maratón de discos preparada para este año, “Flying Microtonal Banana”, un experimento en microtono de los más apetitoso.

 

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