“El hombre que susurraba a los elefantes”

Debe ser una maldición. Pero bendita sea. No hay libro de Capitán Swing que no merezca la pena. Da igual la razón.

Hoy sale a la venta su última idea. Uno de esos clásicos libros ecologistas. Porque o se es ecologista o, amigo, uno ya pertenece a la estirpe de los hijos de los cobardes. El mundo funciona muy mal, pero será el desastre ecológico lo que arrase este planeta. Lawrence Anthony fue una locomotora que intentó evitar parte del fracaso. Hoy lo leemos como combatiente dentro de esta maldición de los buenos libros buenos.

EL HOMBRE QUE SUSURRABA A LOS ELEFANTES

ANTHONY,LAWRENCE

Las célebres memorias del «Indiana Jones» de la conservación, que dedicó su vida a la conservación de los animales y a la protección de especies en peligro de extinción.

CAPITAN SWING
Magadalena Palmer
354 páginas
Un día se le pidió aceptar a una manada de elefantes salvajes «problemáticos». Su sentido común le aconsejaba negarse, pero era la última oportunidad de supervivencia de la manada: los matarían si no se encargaba de ellos. Con el fin de salvar sus vidas, les acogió. En los años siguientes se convirtieron en su familia, ganándose su confianza, llegando a estar profundamente unidos e incluso aprendió cómo se comunican entre sí (con profundos y retumbantes «susurros»)

Lawrence Anthony

Sudáfrica, 1950 – 2012

 Conservacionista internacional, ecologista, explorador y autor de éxito. Era el jefe de conservación en la reserva de caza Thula Thula en Zululandia, Sudáfrica, y el fundador de The Earth Organization, un colectivo privado e independiente, dedicado a la conservación internacional y al medio ambiente, de fuerte orientación científica. Anthony era reconocido por iniciativas de conservación complicadas, incluyendo el rescate del zoológico de Bagdad durante la invasión de Irak en 2003, y las negociaciones con el famoso Ejército de Resistencia del Señor, ejército rebelde en el sur de Sudán, para concienciar sobre el medio ambiente y proteger las especies en peligro de extinción, como el último ejemplar de rinoceronte blanco del norte. Los detalles de sus actividades de conservación aparecieron regularmente en medios regionales e internacionales incluyendo la CNN, CBS, BBC, Al Jazeera y Sky TV y presentados en revistas y periódicos tales como Reader’s Digest, Smithsonian, etc.

Anthony murió de un ataque al corazón a los 61 años, justo antes de la cena de gala que había organizado en Durban para fomentar la conciencia internacional sobre la caza furtiva de rinocerontes. Después de su muerte, hubo informes de que algunos de los elefantes con los que trabajó fueron a la casa de su familia, de acuerdo con la forma en que los elefantes suelen llorar la muerte de uno de los suyos.

Lawrence Anthony, autor de 3 libros, incluyendo el Best-Seller, “The Elephant Whisperer”, rescató animales salvajes y salvó elefantes de todo el mundo. El pasado 7 de marzo hizo un año de la muerte de Lawrence Anthony que falleció a los 61 años dejando esposa, dos hijos, dos nietos y numerosos elefantes.

Algunos lo llaman instinto animal otros no encuentran explicación, pero lo que ocurrió es que pocos días después de su muerte dos manadas de elefantes llegaron a la casa de la familia Anthony.  La primera manada llegó el domingo y la segunda un día después. Y allí estuvieron durante dos días antes de marchar se nuevo a la selva. Un total de 31 elefantes con dos grandes matriarcas a la cabeza habían caminado más de 20 kilómetros para llegar a su casa ante los asombrados ojos de los testigos.

La esposa de Lawrence se conmovió sabiendo que los elefantes no habían estado en su casa desde hacía más de tres años y sin embargo recordaban el camino. Durante los dos días de pésame que allí permanecieron estuvieron sin comer absolutamente nada hasta que una mañana partieron, emprendiendo su viaje de regreso a casa.

Lawrence Anthony fue un conservacionista de Sudáfrica, conocido como “El hombre que susurraba a los elefantes“, y apareció en los titulares de todo el mundo en 2003, cuando llegó en plena invasión de Irak para rescatar a los animales del zoológico de Bagdad. Aunque lo que encontró fue una nube de moscas y animales muertos y unos pocos supervivientes  traumatizados y hambrientos.

Lawrence Anthony nació el 17 de septiembre de 1950 en Johannesburgo, donde su abuelo, un minero de Berwick-upon-Tweed, había emigrado en 1920 a trabajar en las minas de oro. Su padre fundó un negocio de seguros. Lawrence se crió en una serie de pequeños pueblos rurales de Rhodesia, Zambia, Malawi y finalmente Zululand, Sudáfrica.

Anthony siguió a su padre en el negocio de los seguros y más tarde trabajó en la promoción inmobiliaria. Pero su corazón estaba siempre en la selva africana que había amado como a un niño. Él se involucró en el trabajo con las tribus zulúes para tratar de reconstruir su relación histórica con el monte, y en la década de 1990 decidió convertir su hobby en una carrera con la compra de 5,000 acres  en el Thula Thula Game Reserve en Zululand Sudáfrica

Posteriormente fundó la organización  Tierra, una compañía independiente, internacional y grupo ambiental con una orientación científica sólida. Él era un miembro internacional del Club de Exploradores de Nueva York y miembro del Consejo Nacional de la Asociación del Sur de África para el Avance de la Ciencia , la más antigua asociación científica de Sudáfrica.

http://www.alazul.com/articulo/77/aniversario-hombre-susurraba-elefantes

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