Retablo Pánico, de Ramón Paso, viaje singular por un infierno femenino

Por Horacio Otheguy Riveira

Fotografía: Gentileza de Estrella Savirón (A golpe de efecto).

El pasado 10 de junio se presentó Retablo Pánico, una de las obras que el prolífico autor-director Ramón Paso estrenó en 2016 con su Compañía de jóvenes y talentosas actrices. Mujeres en el torbellino de buscar su libertad ante madres feroces y el abuso de poder enteramente fálico, mas en este Retablo con Pánico de fuerza surrealista —claro homenaje al escritor Fernando Arrabal— se derrumban mitos, el arma olímpica masculina es atormentada y la madre destruida.

Un juego de negro humor y encantadora ternura, la que se esconde en la rebelión de mujeres justicieras, necesitadas de ser ellas mismas a cualquier precio, aunque el que pagan sea siempre el merecido, el bueno, el de las fieras que se defienden de toda represión.

Retablo Pánico es un acontecimiento de lúcido encuentro contemporáneo no solo con el movimiento pánico de Arrabal, sino con el esperpento valleinclanesco, y sin embargo, auténticamente original. El equipo de PASOAZORÍN Teatro supo crear un lenguaje escénico con voz propia, del que en estas mismas páginas dejamos constancia: “… Sexteto de delirantes y peligrosas ‘niñas’ poseídas por sí mismas”. Sucedió en mayo del pasado año y ahora festejamos la edición de un texto que renace con noble energía, después de haberse ofrecido en un aquelarre teatral compacto, pero del que la memoria sólo rescata parcialidades.

Texto en mano, se liquidan mitos. Si se tenían dudas respecto a la ferocidad de la amalgama de interpretaciones, y su propia imaginería que algunos creyeron propia de improvisaciones, ya se queda la constancia vibrante de un texto que invita a nuevas representaciones, pero que en sí mismo tiene una carga indudable de aventura y rigor propios de un autor de incansable capacidad de producción: guionista de televisión, adaptador de obras ajenas, autor y director de producciones propias muy distintas entre sí, como la muy reciente y originalísima versión de Usted tiene ojos de mujer fatal de Enrique Jardiel Poncela, añadiéndole “… en la radio”, de manera de armar al alimón con el célebre escritor un vigoroso tratado de amor-humor y política histórica. Y entre medias, su obra maestra, sorprendentemente única en la historia del teatro español: Terror y ceniza (de la Iglesia Católica en la guerra civil española).

Diálogos picados bien ajustados entre soliloquios orgánicos dan forma a una pieza teatral siempre muy interesante. En ella los golpes de efecto surgen naturalmente de la rabia de niñas-mujeres cuya expresión literaria va de la mano de gritos cargados de esperanza.

Lulú. Juega conmigo.
Nena. (Con miedo) ¿A qué quieres jugar?
Lulú. A las mamás y a las hijas.
(Nena niega con la cabeza muy rápido, muerta de miedo).
Lulú. ¡A las mamás y a las hijas!
Nena. No, a eso, no. ¡Por favor! ¡A esconderse, a los pájaros, a los topos, a los sillones rotos, a los huevos de los que se escapan pollitos muertos…! ¡A lo que quieras, menos a eso!
Lulú. Has dicho a lo que quiera, y eso es lo que quiero. (Terrible) ¡A las mamás y a las hijas!
Nena. (Con timidez) A lo que quieras, menos a eso.
Lulú. Me estás engañando. (Susurrando) ¡Me estás engañando, Nena!
Nena. ¡No! ¡Te lo juro! Yo nunca te engañaría. 
Lulú. ¿Por qué crees que me puedes engañar?

Nena. ¡Yo no te he engañado!
Lulú. (Terrible) ¡Me estás engañando y ya sabes lo que les pasa a las nenas que engañan a sus mamás! ¡Lo sabes perfectamente!
(Lulú agarra a Nena por el pelo y la empieza a arrastrar por el escenario. Nena grita, desaforada, por el dolor y por el miedo).
Lulú. ¡Ya sabes lo que les pasa a las putas que mienten a sus mamás! ¡Ya sabes dónde van las cerdas que se atreven a ser malas con sus pobrecitas mamás! ¡Ya sabes que el demonio viene y las corta en pedazos y se las da de comer a los perros que escupen espuma por sus bocas mugrientas! ¡Ya sabes que las nenas que son malas con sus mamás acaban solas en bares donde los hombres – los hombres sucios y malvados, los hombres con trozos de carne entre los dientes y manos grasientas de tocarse sus pollas sebosas – donde los hombres, esos hombres de los que estábamos hablando, las follan por el culo y por la boca y por el coño sin antes invitarlas nunca jamás a una Coca Cola! ¡Y, entonces, ya nadie las quiere porque huelen a grasa de hombre y a mierda de demonio y a meada de perro! De perro feo, por cierto. ¡Y su boca es sucia y su coño es negro y su culo huele a saliva podrida y a promesas que nunca se cumplen! ¡Eso es! ¡Eso! ¡Eso! ¡Eso! ¡Eso es lo que les pasa a las nenas que se creen demasiado buenas como para jugar un ratito a las mamás y a las hijas!

 

El sexteto de Retablo Pánico en acción, según puesta en escena de 2016. Fotografía de Pilar Velasco

 

En estos tiempos en los que todo se ha infantilizado, en una época en la que todo es inmediato y táctil, donde la intelectualidad se muere, los padres se transforman en padres-niños, padres-niños de cincuenta años, monstruos de feria que no hacen otra cosa que pervertir las relaciones con sus hijos. El pánico busca la verdad y la verdad es ésta: Niña en la veintena teme a tu madre. En palabras de Sade: “El deber de toda hija honesta es asesinar a su madre, antes de que ésta la asesine a ella” (Jesús Cracio. Prólogo)

 

Un gran hombre de teatro como Jesús Cracio presenta el libro en la librería La Sombra, junto al autor. Inés Kerzan, Ángela Peirat y Ana Azorín, que integraron el elenco cuando se representó la obra, leyeron algunas escenas. (Fotografía: Gentileza de Estrella Savirón, A golpe de efecto).

La hermosa librería La Sombra fue el lugar idóneo para la presentación del libro. En cualquiera de sus rincones se encuentra una atmósfera fascinante para los amantes de la literatura.

Otras obras ya editadas de Ramón Paso: Papá es Peter Pan y lo tengo que matarLa ramera de Babilonia (de próxima reaparición en el Teatro Lara), Jardiel en la checa, Perversión Medea.

 

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