Teatro en Buenos Aires (5): “Sugar”, versión musical de un clásico del cine

Por Horacio Otheguy Riveira

Con faldas y a lo loco (Una Eva y dos Adanes en Argentina) es una obra maestra de la historia del cine realizada en 1959, de esas que se pueden volver a ver y siempre sorprenden. Está tan viva que sus protagonistas ya fallecidos reaparecen dándonos la sensación de que están de nuevo entre nosotros haciéndonos felices: Marilyn Monroe, Jack Lemmon, Tony Curtis: hermosa comediante, descacharrante cómico, galán insuperable, dirigidos por Billy Wilder. Pues bien, en los 80 Broadway tuvo a bien convertir semejante creación en Sugar,  un musical al estilo de las grandes funciones de Cole Porter, respetando la trama principal y dejándola crecer entre espléndido cuerpo de baile e intérpretes que compiten eficazmente con aquel trío de ases. Aquí y ahora, en Buenos Aires, llena a diario el gran teatro Lola Membrives, con una producción espectacular, llevada a cabo con enorme talento en todos los rubros, con números uno como Griselda Siciliani, Nicolás Cabré, Federico D´Elia y dirección general de Arturo Puig, un clásico en la cartelera porteña como actor o director.

Buenos Aires (adonde acuden de todas las provincias de la enorme república) es el único país  en el mundo que ha estrenado esta función dos veces. La primera en 1988, y esta de ahora, siempre a sala llena. Se unen dos pasiones porteñas: por el cine de Billy Wilder (a quien se le rinde homenaje en una bella escena donde un tren es el Wilder Fort Express) y por las comedias musicales en pantalla grande o en gran teatro. Con muchos patrocinadores importantes, los productores son el BBV Francés y la veterana vedette-actriz, Susana Giménez, hoy popular presentadora de televisión. En sus manos el altísimo nivel de todos los componentes para afrontar esta historia como una gran revista musical al estilo de los clásicos de Broadway, con una puesta en escena de enorme brío y precioso ritmo por donde desfilan numerosos cuadros escenográficos, impactantes cambios de vestuario, y el talento de dos músicos sin trabajo que deben travestirse para entrar en una orquesta de señoritas, al tiempo que huyen de un gangster con su pandilla de pistoleros (en escena representados por cinco bailarines de claqué, uno de los cuales es su jefe, el implacable Polainas, interpretado por Rodrigo Pereira).

Jerry/Violeta es el personaje chispeante, cuya comicidad conduce todo el entramado, con lucimiento sobresaliente para Nicolás Cabré (actualmente también en televisión en la versión argentina de Cuéntame cómo pasó); Joe/Josephine es el apuesto galán que consigue jugar ambos papeles (Federico D´Elia, a la altura de las circunstancias, esforzándose brillantemente en un género que le es ajeno) para intentar seducir a la siempre radiante Sugar, superdotada estrella en la ficción, buena compañera de “las nuevas chicas de la orquesta”, hermosa solitaria que vuelve locos a Joe y Jerry, a cargo de una actriz-cantante-bailarina como Griselda Siciliani, excepcional primera figura, a cargo de los principales números musicales.

Entre muchos aciertos, recomiendo prestar atención al saludo final: perfecto broche de oro donde los intérpretes abandonan a sus personajes y agradecen los calurosos aplausos con trajes muy distintos, y en el caso de Siciliani, ya sin peluca rubia, con su generosa cabellera natural. Si todos los detalles se tienen en cuenta en tamaña superproducción, este final permite un nuevo y gratificante asombro cuando ya creíamos que nada nuevo podía depararnos.

 

Griselda Siciliani con Violeta/Jerry, Nicolás Cabré, en Miami frente a un hotel de lujo.

 

Con los chicos del ballet, Sugar, Griselda Siciliani, se marca uno de sus números más brillantes, de pronto sentada en una bola que mágicamente adquiere movimiento.

Incluso para quienes conozcan de memoria la película, si aman el género musical se dejarán atrapar por esta deliciosa reconstrucción de hipnótica capacidad de seducción, con una orquesta en vivo de nueve estupendos músicos dirigidos por Gerardo Gardelín, ballet de veinte profesionales excelentes coreografiados por Gustavo Wons y vestuario de la siempre extraordinaria Renata Schussheim. Todos moviéndose a vertiginoso ritmo muy bien ajustado, con tiempo preciso para degustar cada momento en una apabullante escenografía diseñada por Alberto Negrín.

Teatro Lola Membrives, de miércoles a domingo.

SUGAR

Autor: Peter Stone

Música: Julie Styne

Canciones: Bob Merrill

Versión y traducción de: Mario Morgan, Fernando Masllorens y Federico González del Pino

Adaptación canciones: China Zorrilla

 

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