Teatro en Buenos Aires (y 6): “Bien de tango II” en el Centro Cultural Borges

Por Horacio Otheguy Riveira

Hombres de traje y sombrero bailan sin que se les vea la cara, telón detrás, juego de luces impecable, los rostros se iluminan levemente, llegan ellas, se forman parejas, todo adquiere color y gallardía, se cruzan y desenvuelven como si se anduvieran buscando; tras el telón, una orquesta de aúpa: comienza una exaltación del tango en sus vertientes más elegantes, vitalistas, sensuales, con pocos momentos del drama característico de muchas de sus letras. Bien de tango II es una segunda parte que supera en calidad a la primera, de por sí excelente. Cada instante está coreografiado y dirigido por un experto, el también primer bailarín, Federico Strumeio con dirección musical del bandoneonista Gabriel Merlino, máximo responsable de la música envolvente de temas tradicionales con magníficas versiones para ser bailadas y de gran impacto para dos voces: las de Vanina Tagini y Maximiliano Bay, quienes forman dúo para un Día que me quieras de emoción intensa, un momento sublime mediado ya un show que da pena que se termine.

La fuerza irresistible del tango, “una canción triste que se baila”, se deja de lado con su largo entramado de angustias y recelos para dar paso a la vibrante consagración del amor y la esperanza, las pasiones de cuerpos que se adoran y poemas donde el pueblo recita sus nostalgias, sus peleonas milongas, sus entusiastas alegrías.

Con El firulete, tango milonga con música de Mariano Mores y letra de Rodolfo Taboada, arranca la primera letra y con ella la entrada estelar de una sucesión de cuadros bailados con brillante energía:

¿Quién fue el raro bicho 
que te ha dicho, che pebete 
que pasó el tiempo del firulete? 
Por más que ronquen 
los merengues y las congas 
siempre fue tiempo para milonga. 
Vos dejá nomás que algún chabón 
chamuye al cuete 
y sacudile tu firulete, 
que desde el cerebro al alma 
la milonga lo bordó. 
Es el compás criollo y se acabó.

La orquesta, siempre óptima, se permite números instrumentales con decidido homenaje al maestro Astor Piazzolla (1921-1992) en la sala que lleva su nombre. El tiempo se destila con fuerza e imaginación, a través de un repertorio exquisito: El choclo, Marioneta, Corazón de oro, De pura cepa, Azabache, Reliquias porteñas, Uno, Gallo ciego, Amurado, Derecho viejo, Adiós Nonino y selección de Piazzolla incluido su apasionante Verano porteño, Tanguera, La cumparsita, y -entre otros- Che, bandoneón, que Homero Manzi (1907-1951) escribió mientras permanecía gravemente enfermo, cercana ya su muerte en el Sanatorio Güemes, en 1951, poco después el genial bandoneonista Aníbal Troilo (1914-1975) compuso la música:

El duende de tu son, che, bandoneón,
se apiada del dolor de los demás;
y al estrujar tu fuelle dormilón
se arrima al corazón que sufre más.
Esthercita y Mimí, como Ninón,
dejando sus destinos de percal,
vistieron, al final, mortajas de rayón
al eco funeral de tu canción.

Bandoneón,
hoy es noche de fandango
y puedo confesarte la verdad
copa a copa, pena a pena, tango a tango,
embalado en la locura
del alcohol y la amargura.
Bandoneón,
¿Para qué nombrarla tanto?
¿No ves que está de olvido el corazón
y ella vuelve noche a noche como un canto
en las notas de tu llanto,
che, bandoneón…?

Tu canto es el amor que no se dio,
y el cielo que soñamos una vez,
y el fraternal amigo que se hundió
cinchando en la tormenta de un querer,
y esas ganas tremendas de llorar
que a veces nos inunda sin razón,
y el trago de licor que obliga a recordar
que el alma está en orsai,
che, bandoneón…

La profunda tristeza de este tema obtiene una interpretación bravía, llena de vitalidad, por parte de Vanina Tagini, quien no sólo aporta una vocalización espléndida, sino un cuerpo de gran sensualidad, abordando el drama de la pena de amor con el ansia fiera de volver a amar, de empezar de nuevo porque ahora, ahora simplemente hay que dejar pasar con rabia y pasión “esas ganas tremendas de llorar que a veces nos inunda sin razón, y el trago de licor que obliga a recordar que el alma está en orsai, che, bandoneón”.

Bien de tango II: fantástica concentración de talento en un espectáculo montado como una gran revista musical, producción imaginativa y costosa, con permanentes cambios de vestuario, peinados y maquillaje, mientras una orquesta de cuatro grandes músicos varía de estilos e impone siempre una ambientación magistral.

 

 

 

 

Bailarines: Federico Strumeio, Héctor Fernández, Eliana De Bártolis, Enrique López, Jimena Calarco, Eliana De Bártolis, Lucas López, Noelia Interlandi, Silvana Ricutini, Juan Cabral

Músicos: Gabriel Merlino – Bandoneón
Carlos Morbidoni – Violín
Pablo Schiaffino – Piano
María Inés Rojas – Contrabajo

Cantantes: Vanina Tagini, Maximiliano Bay.

Arreglos musicales: Gabriel Merlino
Coreografías: Federico Strumeio
Dirección Musical: Gabriel Merlino
Dirección General: Federico Strumeio
Producción General: Omar Fajardo

 

BIEN DE TANGO II

VIERNES y SÁBADOS 20 hs

CENTRO CULTURAL BORGES
GALERÍAS PACÍFICO
Viamonte y San Martín
Buenos Aires – Tel. 5555-5359

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