Ionesco se trae una “Lección” con mucho peligro

Por Horacio Otheguy Riveira

Una vivienda con aire antiguo, impreciso, vestuario atemporal, y un gramófono del que brota la encantadora voz de Charles Trenet (Que reste-T-il De Nos Amours), una mujer con aspecto de institutriz ordena los escasos objetos e intenta limpiar una mancha en la alfombra. Todo resulta acogedor, aunque un tanto vetusto. Suena el timbre. Es una chica de maneras infantiles, cuerpo de señorita, voz y gestos muy educados. Se ve a las claras que se trata de una joven feliz que viene a tomar clases particulares con un profesor de prestigio. La envían, ilusionados, padres que la adoran y la protegen de todo mal presente y venidero. El profesor la ayudará a formarse en muy poco tiempo, para aprobar el examen del Doctorado total. Alumna y profesor parecen entenderse a la primera, ambos son exageradamente amables, empalagosos. Y aunque la asistenta le advierte al docto caballero de que no es conveniente tocar ciertos temas… el profesor se envalentona, no hace caso, su entusiasmo crece a la par que el de la chica, mas cuanto sucede después es fruto de una pasión inconfesable, un vértigo criminal bajo el decorado de un pacífico ambiente burgués. Lo que parecía estar al margen de acontecimientos externos, sociales o políticos, resulta la expresión fidedigna de un delito feroz en tiempos de barbarie generalizada, de terrorismo de estado. Después de algunas risas, de variedad de torpezas, el horror se expande como una gota de aceite, sin aspavientos. Y Charles Trenet vuelve a cantar desde el gramófono su dulce ronroneo nostálgico…

Eugene Ionesco (1912-1994) plasmó con insólita caligrafía teatral en 1950 esta breve pieza que subtituló drama cómico: el absurdo de la vida cotidiana se expresa con toda su crudeza en la descarnada visión de un imposible juego de enseñanza escolar y aprendizaje frustrado. Las telarañas del convencionalismo educacional aparecen a través de divertidos diálogos con armazón de gran bufonada, como si se tratara de números circenses puramente verbales, sin moverse de las sillas, hasta que los cuerpos estallan y se produce un crimen. Uno más dentro de una corriente criminal que, en realidad, ha empezado desde el mismo momento en que alguien quiere aprender y un profesor se muestra incapaz de enseñar nada, más allá del odio absoluto por sus alumnos.

Es esta una de las muchas lecturas que La lección ofrece. La presente versión tiene buen temple, un ritmo interesante, y sobre todo una notable interpretación por parte de Yasmina Álvarez, quien logra ser el centro neurálgico del conflicto en la atribulada joven recargada de buenas maneras al principio, luego víctima de un miedo atroz a lo que pudiera sucederle, acaso como una niña atrapada sin salida… En cambio, Angelika Taraszka no encuentra el tono adecuado para su fría asistenta y Luis Ortiz-Abreu escapa del tipo reclamado en el texto, un hombre de entre  50 y 60 años; demasiado joven, resta energía a todo el entramado. No obstante, para quienes quieran probar el divertido veneno de Ionesco —muy poco representado en Madrid, aunque hace poco disfrutamos de una fantástica Cantante calva— el resultado final puede disfrutarse gracias a la atractiva puesta en escena de Eduardo Recabarren.

EL PROFESOR . — ¿Seis y uno?
LA ALUMNA . — Siete.
EL PROFESOR . — ¿Siete y uno?
LA ALUMNA . — Ocho.
EL PROFESOR . — ¿Siete y uno?
LA ALUMNA . — Ocho… bis.
EL PROFESOR — Muy buena respuesta. ¿Siete y uno?
LA ALUMNA — Ocho… triplicado.
EL PROFESOR — Perfecto. Excelente. ¿Siete y uno?
LA ALUMNA — Ocho… cuadruplicado. Y a veces nueve.

EL PROFESOR . — ¡Magnífica! ¡Es usted magnífica! ¡Es usted exquisita! Le felicito calurosamente, señorita. No merece la pena de continuar. En loque respecta a la suma es usted magistral. Veamos la resta. Dígame 

solamente, si no está agotada, cuántos son cuatro menos tres.
LA ALUMNA .— ¿Cuatro menos tres?… ¿Cuatro menos tres?
EL PROFESOR — Sí. Quiero decir: quite tres de cuatro.
LA ALUMNA — Eso da… ¿siete?
EL PROFESOR . —’Perdóneme si me veo obligado a contradecirle. Cuatro menos tres no dan siete. Usted se confunde: cuatro más tres son siete, pero cuatro menos tres no son siete… Ahora no se trata de sumar, sino de restar.
LA ALUMNA (se esfuerza por comprender).  — Sí… sí…
EL PROFESOR . — Cuatro menos tres son: ¿Cuánto?… ¿Cuánto?
LA ALUMNA . — ¿Cuatro?
EL PROFESOR . — No, señorita, no es eso.
LA ALUMNA . — Entonces, tres.
EL PROFESOR . — Tampoco, señorita… Perdóneme, pero debo decírselo: noes ésa la respuesta… Discúlpeme.
LA ALUMNA . — Cuatro menos tres… Cuatro menos tres… ¿Cuatro menos tres? ¿No son diez?
EL PROFESOR . — No, ciertamente, no lo son, señorita. Pero además no setrata de adivinar, sino de razonar. Procuremos deducirlo juntos. ¿Quiere usted contar?
LA ALUMNA— Sí, señor. Uno… dos… tres…
EL PROFESOR . — ¿Sabe usted contar bien? ¿Hasta cuántos sabe ustedcontar?
LA ALUMNA — Puedo contar… hasta el infinito…

 

 

 

La canción que interpreta Charles Trenet (1913-2001) al principio y al final de la función es un acierto del director, ya que la calidez de su voz (fue un cantante de enorme popularidad durante muchos años) expresa el contrapunto perfecto a la monstruosa situación que sucede en el escenario, y en la calle, más allá de esas paredes (algo que sólo se sabe al final)…
He aquí una traducción posible: Que reste-T-il De Nos Amours (Lo que queda de nuestros amores)

Qué quedó de nuestro amor?

Qué quedé de nuestro amor?
qué quedó de aquellos bellos días?
Una foto, una vieja foto de mi juventud

Qué quedó de las cartas de amor?
Del mes de abril, de las citas?
Un recuerdo que me persigue sin cesar

Los buenos momentos se desvanecieron, cabellos al aire
Besos robados, los sueños cambiaron
Qué quedó de todo eso?
Dímelo

Un pequeño pueblo, un antiguo campanario
Un paisaje poco escondido
Y en una nube el rostro dulce
De mi pasado

(Charles Trenet / Leo Chauliac)

 

 

 

Con: Yasmina Álvarez, Angelika Taraszka, Luis Ortiz-Abreu
Escenografía y vestuario: Producciones Recabarren
Iluminación y sonido: Aintzane Garreta
Fotografía: Jesús Mayorga
Diseño: María LaCartelera
Ayudante de dirección: Aintzane Garreta
Dirección: Eduardo Recabarren
Música: Que reste-T-il De Nos Amours, Charles Trenet
TEATRO LARA. MADRID. MIÉRCOLES 20,15 horas. Hasta el 8 de noviembre 2017
Fue representada por primera vez en el Théátre de Foche el 20 de febrero de 1951. Se representa desde 1957 en el Théâtre de la Huchette, una de las salas más pequeñas de París, y la más conocida mundialmente una hora después de La cantante calva
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