Amor carnal (The Bad Batch) (2016), de Ana Lily Amirpour

 

Por Jaime Fa de Lucas.

Ana Lily Amirpour regresa a la dirección con Amor carnal, una película que no sabe lo que quiere ser: ¿una distopía?, ¿una película de terror?, ¿un wéstern satírico?, ¿una historia romántica? Desgraciadamente, es todo y nada. Aunque más bien nada. La premisa inicial es interesante y en un primer momento promete, pero el desarrollo es tan rocambolesco, estúpido e inverosímil, y la historia se transforma tan caprichosamente, que lo único que queda al final es una masa informe de imágenes e hilos narrativos sin desarrollar.

The Bad Batch, el título en inglés, se refiere a una “mala hornada”, gente que se ha saltado las normas en EE. UU. y que es abandonada en un desierto. Aquello es un psiquiátrico al aire libre y eso lo experimenta la protagonista desde el principio. Unos caníbales la secuestran y le amputan una pierna y un brazo para comer. Lo que empieza siendo una historia de personaje-en-lugar-hostil con tintes de terror, cambia completamente cuando la chica escapa y llega a Comfort, un pueblo en el que se vive de forma “aceptable”.

Una vez allí, Amor carnal pasa a ser una historia convencional de venganza. Estos cambios de dirección no parecen coherentes, sino más bien fruto de un descontrol narrativo considerable. La chica decide salir de Comfort con una pistola y vengarse de los caníbales. Aquí Amirpour ignora totalmente la dimensión psicológica de sus personajes. La chica, después de ver cómo una mujer caníbal le corta el brazo y la pierna con una sierra, no sufre ningún tipo de shock o trauma psicológico que le impida volver al territorio donde están los caníbales. Pues bien, una vez allí, gracias a su prótesis, mata a una mujer y se lleva a la niña que iba con ella. Esa es la extraña psicología que construye Amirpour.

Y pasamos a otra transformación argumental: un día de fiesta, con droga gratis –nunca falta en un territorio desértico lleno de pobreza–, acaba alucinando y sale otra vez al desierto. Allí se encuentra a un caníbal musculado que le pregunta por la niña, su hija. Aquí se convierte en una historia de recuperar-a-la-niña-a-toda-costa, sin que el espectador sepa qué motivaciones tiene la protagonista para llevar a cabo la misión. Esto acaba, tras la extracción y la entrega de la hija, con ínfulas de historia romántica, como si la protagonista sintiera algo por el caníbal, pero todo sin haber generado ningún tipo de conexión emocional entre los personajes, sin tener unas motivaciones sólidas que apoyen esa decisión por parte de la protagonista y, lo que es peor, sin transmitirle nada al espectador.

Después de esta aberración cinematográfica quedan claras varias cosas: Amirpour en ningún momento tiene control sobre la historia, ya que ésta evoluciona de forma caprichosa e incoherente. No hay ningún desarrollo psicológico ni emocional, pues la conducta de la protagonista apenas tiene sentido, de hecho, sus motivaciones son bastante difusas. Y por si esto fuera poco, varias guindas al pastel: algunos diálogos son de chiste, divaga en exceso con tramos musicales que funcionan como relleno y las metáforas que utiliza son muy elementales –el puzle de EE. UU., Comfort, hay que buscar el sueño, el conejo de Alicia, etc.–.

Quizá lo más desagradable es que Amor carnal cree que está lanzando una crítica implacable a EE. UU., cuando más bien se trata de un escupitajo que ni siquiera golpea, pues es tan difuso y poco consistente que se deshace antes de caer. No hay mordacidad, no hay agudeza, no hay ingenio… ¿La verja que separa a Estados Unidos del desierto es el muro con México? Vale, recibido, ¿y qué? ¿El pueblo de Comfort es un intento de seguir el sueño americano en otro lugar? ¿El camello representa al narcotraficante mexicano? ¿O me quieres decir algo de México y la inmigración? No hay suficiente definición en las ideas para que surja algún discurso relevante o como mínimo razonable. Y encima tenemos que aguantar la pésima actuación de Keanu Reeves.

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Una respuesta a Amor carnal (The Bad Batch) (2016), de Ana Lily Amirpour

  1. Una pelicula que no se logra entender en su total absolutidad. Llega a ser aburrida hasta cierto punto, no transmite nada al espectador excepto confusion, un desarollo de la pelicula que va variando sinsentido hasta llegar a un final muy abierto y poco concluso.

    Angelo
    25 septiembre 2017 at 18:07 pm

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