Consejos budistas para dejar de sufrir

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Cuando el escritor alemán Hermann Hesse, Premio Nobel de Literatura en 1946, escribió lo que para muchos es su mejor novela “Siddharta”, no olvido colocar a su personaje en uno de los contextos históricos más trascendentes de la historia de la humanidad. La novela es una obra llena de reflexiones de principio a fin. En ella plantea la vida de dos jóvenes, que intentan encontrar su destino espiritual o de vida, que al final es lo mismo, inician con los  Samanas, hombres con alma religiosa, dedicados a la meditación y el conocimiento de la gran realidad. Ahí aprenden lo que es el ayuno, la meditación, la paciencia y la filosofía de Buda, quien en esos momentos, aún se encontraba predicando lo que sería la base de su filosofía, las cuatro nobles verdades.

 

Siddharta Gautama, mejor conocido como el  Buda Sakiamuni, fue un Príncipe de la antigua  ciudad de Sakia en Nepal. Decidió abandonar todas las comodidades que su Padre el Rey había dispuesto para él, renunciando a todo para ir en busca de sí mismo. Su camino estuvo lleno de extremos, ayunos sorprendentes en los que  comía solo tres granos de arroz al día, hasta que llegó el momento en que comprendió que los extremos eran peligrosos y se dedicó a buscar el equilibrio de las cosas. 2500 años antes del presente, Buda Gautama pronunció uno de los mejores sermones, que han tenido mayor trascendencia hasta nuestros días y  que no han dejado de tener utilidad, pues son  una  ayuda para comprender  el sufrimiento y erradicarlo para siempre. Sabiamente Hesse, refleja este momento en uno de los capítulos de la novela,  el momento en el que Siddharta, el protagonista de su obra, escucha el discurso que le ayuda durante toda su vida hasta llegar a viejo.

 

Las 4 nobles verdades

El sufrimiento existe

El sufrimiento tiene una causa

Existe una medicina para de dejar de sufrir

Aplicar la medicina para erradicar el sufrimiento

 

La Primera noble verdad

En la primera noble verdad, el Buda dice  que el ser humano tiene que comprender y darse cuenta de que el sufrimiento existe, es real y es universal, todos los seres vivos sufren durante su vida. La enfermedad, la muerte y de que nada en la vida es felicidad completa. La imperfección, la tristeza, la pena, la impermanencia de las cosas, todo genera dolor, pues el sufrimiento siempre está presente.

La Segunda noble verdad

La segunda noble verdad, de acuerdo a Buda, dice que es posible abandonar el sufrimiento y para hacerlo hay que llegar a entender que son tres las causas que lo generan el deseo, el apego y la ignorancia.

La Tercera noble verdad

La tercera noble verdad de acuerdo a  Buda es la de que se puede dejar de sufrir, se puede abandonar el sufrimiento, mediante la eliminación del deseo, del apego y la ignorancia.

La Cuarta noble verdad

La cuarta noble verdad, es el camino que conduce a la eliminación del sufrimiento y al despertar. Para ello se debe realizar el  siguiente código de conducta: Comprensión correcta, el pensamiento correcto, la palabra correcta, la acción correcta, la ocupación correcta, el esfuerzo correcto, la atención correcta y la concentración correcta.

El Sermón de Benarés

Sermón de Benarés “Y el Bienaventurado habló así a los cinco discípulos:

Esta es la noble verdad del dolor. El nacimiento es dolor, el desgaste es dolor, la enfermedad es dolor, la muerte es dolor. La presencia de los objetos que odiamos es dolor, la ausencia de los objetos que amamos es dolor; no conseguir lo que deseamos es dolor. En una palabra: el apego a la existencia es dolor.

Esta es la noble verdad de la causa del dolor: el anhelo, que lleva al renacimiento, acompañado de placer y de concupiscencia, que encuentra aquí y allí su placer. (Este anhelo es triple), a saber: anhelo de placer, anhelo de existir, anhelo de prosperidad.

Esta es la noble verdad de la cesación del dolor: (cesa con) la cesación completa de este anhelo, una cesación que consiste en la ausencia de todas las pasiones; con el abandono de este anhelo, con la renuncia a él, con la liberación con respecto a él, con la destrucción del deseo.

Esta es la noble verdad del sendero que lleva a la cesación del dolor, el noble sendero óctuple, es decir, la recta creencia, recta aspiración, recta habla, recta conducta, rectos medios de vida, recto esfuerzo, recta memoria, recta meditación…

¿Y qué es, monjes, la recta visión? Es el conocimiento del dolor, el conocimiento de la causa del dolor, el conocimiento de la cesación del dolor y el conocimiento del camino que lleva a la cesación del dolor. A esto, monjes, llamo recta visión.

¿Y qué es la recta intención? La intención de renunciar, la intención de no herir, la intención de no dañar. A esto, monjes, se llama recta intención.

¿Y qué es la recta habla? Abstenerse de la falsedad, de palabras maliciosas, de palabras duras, de palabras frívolas. A esto, monjes, se llama recta habla.

¿Y qué es la recta acción? Abstenerse de quitar la vida, de apropiarse de lo ajeno, del mal trato carnal. A esto, monjes, se llama recta acción.

¿Y qué son los rectos medios de vida? Aquí un noble discípulo, abandonando un falso modo de ganarse la vida, obtiene su sustento mediante los rectos medios de vida. A esto, monjes, se llama rectos medios de vida.

¿Y qué es el recto esfuerzo? Aquí un monje, al no producirse pensamientos malos y ruines que aún no han surgido, ejercita la voluntad, intensifica el esfuerzo, empieza a ejercitarse, aplica y ejercita su mente. Al rechazar los malos y ruines pensamientos que han surgido, ejercita su voluntad, intensifica el esfuerzo, empieza a ejercitarse, aplica y ejercita su mente… A esto, monjes, se llama recto esfuerzo.

¿Y qué es la recta memoria?… Sobre los pensamientos, permanece contemplando sus pensamientos, ardiente, atento, consciente, disipando su anhelo y desaliento con respecto al mundo. A esto, monjes, se llama recta memoria.

¿Y qué es la recta meditación?

1) Un monje libre de pasiones y malos pensamientos alcanza el primer trance del gozo y del placer, que va acompañado de razonamiento e investigación, y que surge del retiro, y en él permanece.

2) Al cesar el razonamiento y la investigación, en un estado de serenidad interior, con su mente fija en un solo punto, alcanza el segundo trance del gozo y el placer, que surge de la concentración, y que está libre del razonamiento y la concentración, y en él permanece.

3) Con ecuanimidad e indiferencia con respecto al gozo, permanece atento y dueño de sí, y en su cuerpo experimenta el placer que los nobles llaman ‘morada con ecuanimidad, atenta y feliz’, y alcanza el tercer trance y en él permanece.

4) Desechando el placer y el dolor, e incluso antes de que desaparezcan el júbilo y la depresión, alcanza el cuarto trance, en que no hay placer ni dolor, y que lleva consigo la pureza de la memoria y de la ecuanimidad, y en él permanece. A esto, monjes, se llama recta meditación.

Por @daniesans

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