Alfredo Cernuda: “Cuando el lector cierre la última página de ‘La centésima puerta’ se le podrá abrir todo el universo”

Por María de Ancos Rivera.

A falta solo de unas semanas para la publicación de la nueva novela del polifacético Alfredo Cernuda, nos reunimos con él en las oficinas de la editorial que ha dado forma a este nuevo título que pronto estará en las librerías. Si hace tiempo alguien me hubiera dicho que iba a entrevistar a Alfredo Cernuda, nunca habría pensado en literatura… lo primero que me habría venido a la cabeza habría sido su labor como actor y director de doblaje. Esta entrevista, con motivo de la publicación de La centésima puerta, nos da la oportunidad de conocerle un poco más y descubrir todos esos distintos caminos de creación que ha abordado a lo largo de su carrera.

Alfredo, qué llega antes en tu vida. El teatro, el doblaje, la escritura…. ¿cómo nace el Alfredo Cernuda novelista?

ALFREDO CERNUDA: Aparece antes la interpretación. Es cierto que siempre me gustó escribir, desde pequeño. Escribía cosas, relatitos… que luego no van a ninguna parte. Y ya más en serio empecé cuando montamos el grupo de humor “Entre tres” con Antonio Hernández y José Luis Gil. Fue cuando empecé a hacerlo de manera profesional. Y después a través de Antonio entré en una productora y empecé a escribir guiones para series. Y a continuación escribí mi primera función de teatro que fue Leonor de Aquitania y, como a todo el mundo le gustó mucho me dije “voy a escribir una novela”. Me lancé a la novela y escribí El soñador ajeno. En resumen, la escritura siempre ha estado ahí desde que yo tenía 16 ó 17 años pero la inicié de forma profesional en el año 91 cuando montamos “Entretres”.

¿Y aquella Leonor de Aquitania se llegó a representar en las tablas?

A.C.: La escribí y la representamos. Fue curioso, porque fue lo primero serio que yo escribí. Hasta entonces todo eran series de humor, cosas para Mediterráneo, para Setecientos… guiones de humor.   En aquel momento, teníamos una compañía de teatro con Marta Puig y estábamos representando la comedia de Alfonso Paso Vamos a contar mentiras. De repente yo leí la historia de Leonor de Aquitania en una novela de un escritor que era algo así como “la saga de los reyes de hierro”. Una saga interesantísima. Al descubrir el personaje de Leonor de Aquitania le dije a Marta Puig “oye, estoy pensando que una obra de teatro sobre Leonor de Aquitania… ¿si la escribo la hacemos?” Y ella me dijo: “Tú escríbela y me la pasas”. Así que me puse manos a la obra y empecé a escribirla. Le pasé lo que había escrito y me dijo: “va bien, sigue”. Y lo mismo con los siguientes actos… Finalmente la terminé y estábamos encantados. Nos pusimos en contacto con un director y la pusimos en pie; estuvimos dos años con Daniel Muriel y Mar Bordallo. Primero en el  Teatro Galileo.

Es curioso esto que nos cuentas del paso de la comedia a los temas serios e históricos… EN su día dirigiste el doblaje de una película maravillosa que es The Fall (el sueño de Alejandría) y me preguntaba si las obras que te has ido encontrando en el camino a lo largo de tu carrera en el mundo del doblaje han influido también en tu elección de temas como autor.

A.C.: No sólo te influye en los temas sobre los que escribes sino en la manera de escribir. Al estar continuamente viendo películas y series, sobre todo americanas, y al estar también acostumbrado a escribir guiones para series… terminas adoptando un ritmo que es totalmente distinto al ritmo habitual de una novela que es bastante más pausado. Por eso todas mis novelas, y sobre todo La amante imperfecta, están escritas como si fueran guiones de cine. Los capítulos son ágiles, rápidos, como si fueran secuencias de una película. La acción pasa de una historia a otra muy rápidamente.    

En el caso de esta última novela que publico ahora, hicimos un estudio de mercado para ver por dónde nos andábamos en cuanto al público al que podría interesar. Y nos sorprendió mucho la amplitud, porque le encantó a gente de 18 años y a gente de 60. Pero todos ellos coincidían en una cosa: iban leyendo y tenían la sensación de estar viendo una película.

Y, para abrir un poco de boca aquellos que no hemos tenido la suerte aún de imaginar esa película de la que hablaban los primeros lectores de la novela, ¿qué nos contarías tú sobre La centésima puerta para que la quisiéramos leer?

A.C.: Es una novela que toca una serie de temas espirituales que no son tan comunes en este género literario. Aprovechamos un suceso que tuvo lugar durante la llegada de los americanos a Bagdad. Ellos dejaron sin vigilancia el Museo y la Biblioteca Nacional y se marcharon a proteger los campos petrolíferos de Kirkuk. En ese momento llegaron hordas de vándalos con camiones, con grúas… y arrasaron el museo e incendiaron la biblioteca.

Alfredo nos advierte de que es una historia larga, pero ahora que nos ha entornado esa centésima puerta, imagino que pocos podrían resistirse a averiguar más sobre lo que hay detrás, así que le animo a proseguir…

A.C.: Seis meses antes de la invasión de Irak, con George Bush, se habían reunido directivos de la ACCP, que es una asociación que pretende legalizar el robo de tesoros arqueológicos. Quieren que los dueños de esos tesoros no sean los países donde estos se encuentran sino el mecenas que tenga dinero y se plante allí con un “esto es mío”, liberando así el tráfico de objetos. Y curiosamente, llegan los militares, desobedecen a la ONU que establece que los sitios culturales deben estar protegidos, y pasa esto.

Nosotros partimos de ahí, con un experto en la civilización sumeria que tiene que salir de Bagdad con una pieza determinada que no está expuesta en el museo sino guardada: el sello de los destinos. Debe ponerla a salvo para que no caiga en manos de los saqueadores.

Por como se está haciendo la nueva traducción de las tablillas sumerias, se empiezan a recabar datos sobre el supuesto origen del ser humano. En una de las tablillas sumerias, aparece Marduk, que era un dios de los sumerios, con el Sello de los Destinos en el pecho. Según ellos, quien tuviera esa tablilla, o el Sello de los Destinos, podría “gobernar la creación,” según sus palabras. Basándonos en eso, Ayman Mansûr, que es este experto en la civilización sumeria, sale de Bagdad, buscando que se cumpla una profecía que hay sobre cuando llegue la Qadistu, la sacerdotisa, a salvar a la humanidad.  

Al mismo tiempo, hay otro personaje llamado Michael Fellerstone, que es un illuminati, un señor de estos poderosos de los que gobiernan el mundo en la sombra. Pertenece a una familia multimillonaria y es el único personaje que no he podido poner con su verdadero apellido, porque en la novela hablo de Obama, de Pinochet, de Henry Kissinger… Se tocan personajes reales y aparecen con sus nombres porque son datos que ya están contrastados. Pero con este personaje no puedo hacerlo. Aunque en realidad el lector, sabiendo que se llama Fellerstone, va a tener que hilar muy poco para descubrir de quién se trata.

Este hombre, a través de su abogado y mano derecha, se encarga de ir a buscar a Ayman Mansûr, para quitarle el sello de los destinos y que no se cumpla la profecía de los sumerios. Y eso entronca con una chica, en España, rebelde, grafitera, huérfana, que de repente empieza a tener sueños extraños, se le aparece cierto personaje…

Y estas tres historias que parece que no tuvieran ningún nexo de unión entre ellas se van entremezclando hasta que uno se da cuenta de que es la misma historia pero que arranca en distintos puntos del país. Y eso nos permite viajar por sitios maravillosos como Esmirna… otros pasajes transcurren en Washington, otros en Madrid, Barcelona, Pamplona, Santa María de Eunate… hasta que llegamos al final de la novela, que no vamos a contar.

Tocamos muchos temas espirituales, de mundos ocultos. No se pueden tocar muy a fondo porque si no la novela tendría mil páginas y no habría ninguna intriga. Porque mantener durante mil páginas una acción ágil, de thriller, policíaca, es muy difícil. Por eso decidí solamente tocar, bajo esa apariencia de thriller y esa acción que el lector va a devorar sobre las cosas que están pasando, temas determinados. Y yo espero que haya personas a las que algo de esos temas les resuene dentro. Ya sean las regresiones al pasado, las proyecciones al futuro, el sexo tántrico, el proyecto MK Ultra, los microchips… Y que luego cada uno investigue ese tema que le llegue, que se adentre en él más profundamente.

Les estarías abriendo entonces una puerta a muchos otros universos… ¿de ahí “la centésima puerta”?

A.C.: Exacto… les abro esa centésima puerta, para cada lector la puerta a ese tema que le resuena especialmente: el tema de los microchips, de las meditaciones, o de los mantras que utiliza Gabriela para meditar, por ejemplo.  Si eso le llama la atención a alguien, si le resulta curioso… quizá es que esa persona necesita también ese mantra… Habrá mucha gente a quien, más allá de la intriga policíaca, la novela le sirva como una especie de guía espiritual, una guía de pasos para conocerse mejor a uno mismo.

En tu blog, Alfredo, leo una frase que reza “A veces se cierra una puerta y se abre un universo entero”, que me lleva un poco a esto que nos estás comentando…

Exacto, cuando el lector cierre la última página de La centésima puerta se le podrá abrir todo el universo. A cada uno en un tema determinado. Habrá gente a quien lo que realmente le interese sea la parte oculta, lo que contamos de las sectas satánicas o del nuevo orden mundial, y que se sientan atraídos por ese lado oscuro.

O al revés, por esa parte histórica que nos comentabas, que también es otro de los atractivos de la novela…

A.C.: Sí, también. Y hay un momento en el que hacemos una regresión al pasado. Nos vamos con un personaje maravillosobarbara, que es Cleopatra que existió en el siglo III después de Cristo y que fue la primera mujer alquimista. Ella escribió un tratado sobre la alquimia que conocemos como Chrysopoeia. Esa parte histórica es una parte muy bonita también de la novela y nos sirve para ver cómo ya desde aquel momento la alquimia fue una ciencia que nos trataron de ocultar. Y parece que siempre se ha confundido con la técnica para convertir el plomo en oro, cuando en realidad consiste en transformar la materia en oro. Y ya esta mujer nos lo contaba, a través de parábolas. Y a mí me ha sorprendido que hay una cita de Jesucristo en el evangelio gnóstico de Tomás que habla exactamente de eso mismo, de llegar a todo a través del sexo. Pero siempre se ha contado como oculto, como en parábolas. Para que no tuviéramos acceso a esa información. Hoy en día hay mucha más información; hoy en día el sexo tántrico es algo que está en la calle, o el tao… mucha gente ya ha oído hablar de eso.

Y, por último, aprovechando que estamos aquí en Max Estrella, la editorial de La centésima puerta, y con Patricia Molero Martos, agente editorial de Alfredo en toda esta aventura… les pedimos que nos cuenten cómo nació esta colaboración, cómo se decidió Max Estrella a abrir su centésima puerta. Y nos contesta Álex, de Max Estrella.

ÁLEX (MAX ESTRELLA): Todo empezó con Patricia y una llamada de teléfono. Ella nos encontró a través de otro sello nuestro que es totalmente diferente a lo que es Max Estrella. Descubrió nuestra web y hablamos de lo que quería Alfredo para su novela, nos dijo que le gustaría publicar su novela con nosotros. Esto era un viernes y yo en ese momento decidí que había que aquello había que leerlo en el fin de semana. Eran 370 páginas y nos las dividimos entre tres personas. Pasado el fin de semana hicimos una valoración, nos reunimos les presentamos una propuesta dentro de nuestras posibilidades. Nosotros somos una editorial pequeña y ellos ya tenían otras ofertas mucho mejores. Pasó un tiempo, unas semanas… nos fuimos todos de vacaciones porque estábamos en pleno agosto. Y yo trataba de hacerme a la idea de que esto no iba a salir. De hecho, le envié un mensaje a Patricia deseándole que tuvieran suerte con el proyecto. Por eso posteriormente me sorprendió cuando ella insistió y le insistió a Alfredo en que debía conocernos. Ahí empezaron las negociaciones que terminaron llegando a buen puerto. Y desde que firmamos hasta que hemos terminado el libro, el proceso ha sido muy corto. Normalmente dedicamos unos tres o cuatro meses y en este caso en un mes hemos terminado de editar el libro, con todo el amor y todas las ganas del mundo, y creemos que va a ser un éxito total. Tenemos todas las herramientas que hay disponibles para una novedad en libros y son muy buenas fechas. Va a salir perfecto.

PATRICIA: Yo al principio me puse en contacto con Álex pensando en Calíope, porque fue su página web lo que me enganchó. Al hablar con Álex, él me enganchó también, por sus ganas, por su ilusión, era la misma ilusión que tengo yo por este proyecto. Y cuando me habló de su sello Max Estrella, sentí que era la señal definitiva.

Y además, para una editorial más grande, Alfredo puede ser uno más en una estantería. Y yo quería esa ilusión, esa juventud, el dinamismo que estamos poniendo nosotros también. Y, aparte… esto va a ser un best seller. Así que pensamos que además así podíamos ayudar a una editorial que está empezando.

A.C.: Sí, vamos a crecer juntos seguro.  

Con tan buenas perspectivas, le digo a Alfredo que esperamos verle en la Feria del Libro del año que viene firmando la segunda edición. Pero tanto él como Álex Sanz me comentan que algunos de los comerciales encargados de la distribución del libro auguraban la segunda edición, incluso antes, para diciembre.

Aprovechando el inciso, Patricia nos cuenta además que hay editoriales extranjeras con sede en Londres, Canadá y Nueva York, que quieren la novela en inglés.

Le pregunto a Alfredo si le ha sorprendido la noticia porque normalmente ocurre al revés. Una vez que una novela arrasa en su idioma original, entonces es cuando se traduce a otros… Y Alfredo nos cuenta que con La Centésima Puerta todo han sido sorpresas, una detrás de otra.

A.C.: Yo empecé a escribir esta novela en 2013 y escribí unas cien páginas, no más. Y la dejé… No tenía tiempo, no conseguía meterme en la historia… Y al año de dejar de escribir me llamaron de una productora de televisión para hacer de Rey Mago, en las navidades de 2014. En la novela, hay un personaje del que no te he hablado que se llama Gaspar. Y se llama Gaspar por un motivo determinado. Me llaman, como te decía, para hacer de Rey Mago y me piden que haga de Gaspar. Yo, que soy muy coqueto, no entendía que me llamaran a mí para hacer de Rey Mago, si yo era muy joven para eso. Y tomé aquello como una señal del destino para retomar aquello que había dejado sin escribir. Aun así no conseguí volverme a poner con ello. Un tiempo después hojeando libros antiguos en casa abrí uno que me había regalado un amigo que ya había fallecido y la dedicatoria decía “De Gaspar, con cariño”. Me quedé estupefacto, porque no es un nombre común. Y la tercera señal llegó con Patricia. Patricia había leído todas las obras que yo tenía escritas, mis novelas, las dos funciones de teatro que me editaron y mis poemas. Y, como a ella le gusta escribir, me pidió que le dejara leer algo más. Le pasé las páginas que tenía escrita y le conté lo que tenía en la cabeza sobre cómo iba a continuar la obra… y me hizo tal presión psicológica para que continuara escribiendo que al final me puse manos a la obra de nuevo. Y, a partir de ahí, ha sido todo mágico. Sólo un mes después de terminarla ya había varias editoriales en España interesadas en la novela, una de ellas Max Estrella. Otras dos, en el extranjero, interesadas en su versión en inglés. Y otra más en México a través de Álex. Han ido sucediendo cosas, que yo creo que van a marcar el camino que va a seguir la novela. Es cierto que es también un trabajo enorme.

Hay otra señal más… El texto de la novela son 111.111 palabras. ¿Ha sido intencionado?

A.C.: Ahora ya no lo son porque se ha añadido una página con los agradecimientos. Pero el texto que se envió a la editorial, efectivamente, eran 111.111 palabras. Además, empieza en la página 11 y termina en la página 391, que suma 13. Para quien entienda de numerología, todo simboliza algo.  

Patricia apunta la sensación que ella tuvo, como lectora, al ir descubriendo en la trama toda una serie de hechos documentados pero sorprendentes. Y Alfredo nos explica:

A.C.: Es verdad que la gente ha oído hablar mucho de algunos de estos temas que tocamos, de meditación, de energía positiva… Pero de lo que hay por detrás de ello no se sabe tanto. Muchas personas que la han leído nos pregunta “¿pero todo esto es verdad?”. La gente se piensa que estodo cosa de las teoríasd conspiranoicas y que es mentira. Pero no es mentira. Son cosas que están ahí. Otra cosa es que luego se vayan a arealizar o no. Por ejemplo, lo de la implantación del microchip es algo que Obama llevaba en el Obamacare. Es algo sorprendente. En el momento en que la gente se acogiera a esa especie de Seguridad Social americana les iban a implantar un microchip. Estaba contenplado así, la gente lo puede leer. Yo cuando empecé a leer sobre ello pensé que era mentira, pero vas viendo cómo va avanzando y ves que es así, que van a pretender implantarnos un micorchip. Ellos, como es lógico, te venden los beneficios del microchip, que son muchos. Pero es que con ese microchip nos pueden hacerde todo, lo que ellos quieran. Un señor desde un ordenador dice: “Este señor o esta señorita molesta”. Aprietan un botón y te da un infarto, se acabó. También te puede salvar de enfermedades sin acudir a un hospital… tienes cosas positivas, claro, pero ellos no van a por las cosas positivas. Habrá gente que piense que es solamente ciencia ficción. Y quien piense que va más allá podrá coger aquellos temas que le resuenen e investigar más a fondo.

Y creo que para el lector va a ser una obra muy divertida. Es una novela de intriga, de suspense, de amor… donde la protagonista es una muchacha rebelde, que hace graffitis… tiene una parte de humor. No es una novela densa. Al decir que tratamos temas espirituales, es importante que nadie piense “madre mía, éste nos va a hablar ahora del nuevo orden mundial, de los seres estos de los inframundos que nos chupan las energías”. Para nada. Es una novela policíaca pero que toca ciertos temas que están ahora muy de moda.

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