Jardiel Poncela + Ramón Paso = drama de posguerra entre risas con amor eterno

Por Horacio Otheguy Riveira

Usted tiene ojos de mujer fatal… en la radio vuelve a Madrid, por tercera vez, tras llenar a diario en la pasada primavera. Y lo hace con los mismos formidables intérpretes en una puesta en escena que enriquece lo que ya entonces era muy bueno. Fusión de estilos para crear uno nuevo que resucita la pieza original del gran Jardiel Poncela, al alimón con su bisnieto Ramón Paso: feliz unión en la que hay cabida para divertidas situaciones por las que el amor se busca a sí mismo con ingenio mientras se padece la dictadura franquista.

Se da vueltas a una obra maestra y se consigue otra nueva, 84 años después: Usted tiene ojos de mujer fatal… en la radio, primera gran parodia de un donjuan, estrenada en 1933, que esta vez se representa en una emisora radiofónica en 1941.

 

Detrás: Juan Carlos Talavera, Inés Kerzan. Delante: Ángela Peirat, Carlos Seguí.

 

Inés Kerzan, David Zarzo

Varios romances se sufren y se extasían durante la representación de una comedia en una emisora de radio a comienzos de la posguerra española.

Censura, bofetadas de guardia civil por decir la palabra camarada, fusilamientos por ser diferente, hambre a todas horas, amores que se asumen y se rechazan, y un puñado de actores profesionales combinados con otros recién salidos del horno de la vida, como una asistenta desopilante y el propio autor metido a protagonista por ausencia del esperado galán…

Usted tiene ojos de mujer fatal… en la radio es una sorprendente invención escénica servida en bandeja de plata.

Espléndida creación surgida de una insólita unión en el teatro español entre uno de sus grandes escritores, Enrique Jardiel Poncela (1901-1952), y uno de los autores-directores más importantes de la actualidad, su bisnieto Ramón Paso, que le abre paso con brillantes aportes de teatro contemporáneo (en los últimos años ha sido autor y director de obras tan valiosas como Retablo pánico, El síndrome de los agujeros negros y Terror y ceniza).

Para que tan complejo mecanismo funcione resulta imprescindible la armonía entre géneros (alta comedia; comedia cómica popular; humor grotesco) por donde se filtran varios saetazos de humor negro y un bello melodrama romántico. ¿Cómo es posible que semejante estructura funcione sin desmayos? Pues gracias a una dirección con ideas muy claras y un reparto de estilos diferentes que conjugan una voluntad admirable de equilibrio, pues cuando en la segunda parte todos los géneros se cruzan como sobre una gran avenida llena de tráfico, nada se torna confuso, el amor es amor-amor y la comedia un desternillante juego de constantes sorpresas aportadas por cada uno de los dos autores, pero unificadas por un Ramón Paso que entusiasma dominando semejante estilo como si se tratara de un brillante musical, con todos los movimientos de los actores perfectamente coreografiados.

Así, los sólidos recursos de Juan Carlos Talavera le permiten comandar la acción con la disciplina y el encanto de un gran comediante, y a la vez deambular a sus anchas entre jóvenes actrices de la factoría PASOAZORÍN: Ana Azorín en un juego de dos personajes muy distintos, igualados por su descacharrante desarrollo; Inés Kerzan en la vertiente más romántica, oscilando entre una mujer de armas tomar y una fascinante seductora lanzada a una reconquista que parece imposible, y Ángela Peirat, en la desopilante recta final formando pareja-despareja con un Carlos Seguí que aporta su amplia experiencia para forjar dos personajes gozosamente estrafalarios.

Este engranaje tan bien compuesto fue vestido con talento por Sandra Pedraz Decker para que cada caballero asuma su ropa con el realismo masculino de la época, mientras las damas se permiten divertidas variaciones a buen ritmo.

A la hora de versionar a mi bisabuelo, en una suerte de colaboración póstuma, elegí esta pieza porque contiene las virtudes inherentes a Jardiel: comicidad salvajemente moderna, inteligencia vitriólicamente sugestiva y amor. Jardiel fue un romántico y, como todos los románticos, transitó del ardor pasional al cinismo descarnado con la soltura de una bailarina rusa. (Ramón Paso)

Juan Carlos Talavera como el preocupado director del programa de radio, y a su vez como el flemático mayordomo del donjuan de la comedia. Aquí junto a Ana Azorín, en el papel de la asistenta metomentodo que debuta como actriz interpretando a una marquesa histéricamente enamorada.

David Zarzo sobre la mesa como Jardiel; sentado, Carlos Seguí, como Pantecosti, y de pie: Juan Carlos Talavera, el mayordomo que resuelve entuertos.

En la comedia: Sergio, el impenitente donjuan, y Carmen, el único verdadero amor; en la realidad: Jardiel y Elena, un romance frustrado que regresa con renovado esplendor. Los estupendos intérpretes: Inés Kerzan y David Zarzo.

 

Entre unos y otros arman menudo guirigay, un caos montado teatralmente con gran rigor para que la maquinaria de la inteligencia y el humor nunca se desarticule. Y cuando todo parece resuelto o irresoluble —que de todo hay—, dos personajes que fueron fundamentales en el devenir de la función, sorprenden con un amor tan insólito como tímido, a la vez que lanzado a las fauces más raras y no menos apasionadas de la felicidad.

Gregorio. Catalina, la compañía en la que estoy sale de gira para las Américas. Méjico.
Catalina. ¡Ay, qué envidia cochina! Que bueno, como soy limpiadora, pues la limpio y me queda envidia sana.
Gregorio. Anda, Catalina, qué idiota eres. Que tú te vienes conmigo, aunque sea en la maleta. Yo te llevo a Méjico y allí ya veremos. ¡Para una actriz buena y más o menos tratable que encuentro…!
Catalina. ¿De verdad? ¿No me está usted mintiendo?
Gregorio. De verdad, Catalina. Si no nos fusilan por lo que hemos hecho hoy, te vienes a Méjico conmigo.
Catalina. ¡Ay, Méjico! ¡Ay, Méjico! ¡La torre Eiffel, los croisanttes, las baguettes! ¡Ay, cuánta t! ¡Qué ilusión!
Gregorio. (Riéndose) Hija, tus padres no te hacen más idiota ni entrenando.
Catalina. ¡Qué idiota! Entusiasmada es lo que estoy. ¡Entusiasmada! E… N… H intercalada… Otra H también intercalada… X… Siasmada… ¡Muy siasmada que está una!

Intérpretes (por orden de aparición):

Gregorio/Oshidori Juan Carlos Talavera

Catalina/Francisca/Pepita Ana Azorín

Enrique/Sergio David Zarzo

Carmen/Elena Inés Kerzan

Cosme/Pentecosti/Indalecio Carlos Seguí

Florita/Adelaida Ángela Peirat

Producción ejecutiva PASOAZORÍN TEATRO

Diseño de iluminación Pilar Velasco

Vestuario Sandra Pedraz Decker

Jefa de prensa María Díaz

Fotografías María Jordán

Diseño gráfico Ana Azorín

Ayudantes de dirección Blanca Azorín, Daniel San Miguel

Agradecimientos: Centro Dramático Nacional, La Nao 8 Teatro, Teatro El Montacargas

Del 27 de diciembre de 2017 al 21 de enero de 2018 en el Teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa.

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3 respuestas a Jardiel Poncela + Ramón Paso = drama de posguerra entre risas con amor eterno

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