Entrevista a Javier Sierra Premio Planeta 2017

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Toda historia tiene un inicio y la que narra El Fuego Invisible, novela galardonada con el Premio Planeta 2017, no podía ser la excepción. El lugar de inspiración  Castilfrio de la Sierra, en uno de los cónclaves eleusinos convocados por el escritor  Sánchez Dragó para celebrar el solsticio de verano de 2014. En esa reunión estaría el autor de la misma, los escritores Luis Racionero y Álvaro Bermejo, así como Victoria Cirlot catedrática en filología románica, quienes debatirían sobre un tema muy español, “El Grial” ¿y cómo no hacerlo, cuándo son dichas tierras las que inspirarían una de las mayores leyendas del mundo cristiano?

Nada es por casualidad y la reunión daría a Javier Sierra  la idea exponencial para culminar su historia, fue ahí donde la sagrada reliquia se coló en su novela. La historia del itinerante Grial, del cual Hollywood nos ha hecho creer que tiene más relación con el Rey Arturo, se hace clara al saber que  Chretien de Troyes  inspiró su relato en el Ábside de San Clemente Catalán.

Javier Sierra, Periodista y uno de los más destacados escritores de lengua hispana, es autor de exitosas novelas de carácter histórico, hasta hoy,  ha sido el único español que se ha colocado en la lista del New York Times de los libros más vendidos en el 2006, con La Cena Secreta  junto a  El Código Da Vinci de Dan Brown.

Agradecemos su tiempo en esta entrevista para Cultura más

Nos vuelve a sorprender con una novela, pero ahora galardonada con el Premio Planeta de Literatura,  que sin duda provocará que  el público retome el interés por uno de los iconos más representativos del mundo cristiano, El Grial. ¿Cómo nace la inspiración para escribir sobre el tema, que por el momento esperaba  ser recordado?

-Un día me di cuenta de que la mayor parte de las historias que se han escrito y filmado alrededor del Santo Grial beben directamente del mito. De la asentada creencia de que el Grial fue la copa que utilizó Jesús en la Última Cena y el recipiente en el que se operó la transubstanciación del vino en sangre… Pero estudiando los orígenes del mito me di cuenta de que la palabra Grial ni siquiera figura en los Evangelios. De hecho, ésta no aparecería por primera vez hasta 1180, cuando Chretien de Troyes la usó en su medieval Cuento del Grial. Y aún ahí, ese trovador no llegó nunca a decir que fuera una copa, ni que hubiera estado en manos de Jesús. Lo que dijo exactamente –y me sorprendió aún más- fue que un joven caballero inexperto llamado Parcival lo vio en manos de una dama, una mujer escoltada por un cortejo, en la sala de un castillo. Y añadió que se trataba de una suerte de cuenco que irradiaba una luz tan poderosa “que las velas perdieron su brillo, como les ocurre a las estrellas cuando salen el sol o la luna”. Curiosamente, seis décadas antes, en 1123, el maestro pintor de los ábsides románicos de Boí Tahull retrató una dama con ese preciso objeto en las manos. Es decir, el Grial ¡se estaba pintando en el Reino de Aragón mucho antes de que hablaran de él en Europa, pero más de mil años después de la muerte de Jesús de Nazaret! Me pareció que ese era un punto de partida novedoso, fascinante, alejado del mito y del tópico, perfecto para empezar a urdir una novela.

En las historias que aborda, vemos dos  premisas, una,  que  en ellas toma elementos que para la humanidad tienen un significado espiritual y la otra, que no solo las realiza detrás del ordenador, sino que viaja a lugares insospechados que se vinculan con la obra que está escribiendo. ¿Cuál fue el periplo que realizó para El Fuego Invisible?

-He seguido el mismo camino que ahora recorren mis personajes. Desde el centro de Madrid, donde rastreé en el Parque del Retiro una curiosa montaña artificial, hueca, olvidada en uno de sus extremos y que fue levantada a principios del siglo XIX por Fernando VII con un propósito que se desconoce, pasando por el Museo Nacional de Arte de Cataluña en Barcelona y su impresionante colección de ábsides románicos, e incluso deteniéndome en la catedral de Valencia, donde desde hace cuatro siglos se custodia una copa de piedra que aseguran es el verdadero Grial. Todos son escenarios públicos, que cualquier lector podrá recorrer con los ojos muy abiertos.

En El Fuego Invisible, el joven David Salas, es el protagonista de una aventura  que comienza en  la ciudad de Madrid y que por lo que podremos entrever, dicho viaje cambiará toda su vida, ¿Qué lo llevó a presentar esta novela  al Premio Planeta? ¿Qué significado tuvo para usted este premio?

-Desde hace una década, mi nombre sonaba en las “quinielas” del Premio. Sin embargo nunca me presenté al mismo. Año tras año sentía la emoción que despierta un galardón tan prestigioso de las letras en lengua española y la decepción de no haber enviado ninguna obra. Pero eso cambio hace unos meses. Había concluido, tras casi cuatro años de trabajo, el manuscrito de El fuego invisible, y consideré que la obra podría estar a la altura de las de otros grandes nombres del galardón. Y me alegro de haberlo hecho. El análisis que hizo de la misma el Jurado fue el verdadero premio que recibí aquella noche de octubre…

En una de sus entrevistas comentó que el grial es un asunto completamente Ibérico, incluso el escritor del Grial Laurence Gardner así lo comenta en su ensayo La Herencia del Grial, argumentando que la tradición de este objeto pertenece a los Templarios. ¿Es posible que España haya inspirado a Chrétien de Troyes a escribir sobre la historia y que los ingleses la tomaron para sí haciendo suya la leyenda?

-Victoria Goodman –una de las protagonistas principales de El fuego invisible- defiende ese punto de vista con vehemencia. Se basa en fuentes literarias como el Parcival de Wolfram von Echembach (1220), la primera continuación del libro de Chrétien, en donde asegura que la fuente de información sobre la existencia del Grial la obtuvo de un cierto “Flegetanis” en Toledo. Lo curioso es que hacía ya tiempo que en la España de la Reconquista se contaba que el Grial había sido ocultado en los Pirineos de Huesca, hacia el siglo III, por San Lorenzo, ayudante de uno de los papas perseguidos por Diocleciano en época del Imperio Romano, que lo envió a Hispania con la reliquia para ocultarla. En este caso, todas las pistas que nos dan mito y literatura coincidían maravillosamente bien… Otra cosa es que la Historia tardara mucho más en empezar a hablar de este objeto.

Apartadas iglesias románicas en los Pirineos, colecciones de arte, libros antiguos y códigos en piedra es lo que le espera al lector en su nueva obra. ¿Qué significado tiene para usted el Grial?

-Para mí el Grial es la metáfora de algo que es mucho más que una copa de piedra. El Grial es “eso” que nos permite conectar el mundo material con el espiritual. Una suerte de chispa que todos tenemos dentro y que recibe tantos nombres como personas la han experimentado. Términos como “inspiración”, “epifanía”, “visión”, “lámpara maravillosa”, “fuego invisible”… serían sinónimos del verdadero Grial. No deja de ser paradójico que llevemos siglos buscando algo que, en verdad, tenemos dentro de nosotros.

De acuerdo a lo ya comentado por usted en su página, el Ábside de San Clemente de Tahull, además de ser una maravilla pictórica tiene una clave importante en su obra, ¿podría darnos una pista sobre su simbolismo y significado?

-Prefiero que el lector se detenga en esa pintura sin condicionarle. De la visión inocente, pura, surge la mejor comprensión. Déjeme guardar silencio.

Pregunta obligada. A raíz de algunas obras literarias de los últimos años, el turismo se ha visto incrementado para frecuentar los distintos museos mencionados en ellas, el Museo del Prado, el de Louvre o los de Milán, como el de Santa María de la Grazie. Dan Brown con su  novela Origen y usted con El Fuego Invisible, hablan sobre España. ¿Cómo le gustaría que esta obra influyera en sus lectores? 

-No le oculto que me encantaría ver a mis lectores recorrer el Museo Nacional de Arte de Cataluña o El Retiro con mi libro bajo el brazo, pero aún más que se lanzaran a leer las obras que son importantes para los protagonistas de El fuego invisible, como El forastero misterioso de Mark Twain o La lámpara maravillosa de Valle-Inclán. Si lo hacen, se mantendrán en la senda que conduce al Grial.

Gracias por su tiempo

Por  @danie sans

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