Los pilares del cristianismo se derrumban por “Obra de Dios”

Por Horacio Otheguy Riveira

Todo empezó en las redes, cuando el estadounidense David Javerbaum, lanzó un piedra libre absoluto acerca de temas por lo general tabúes, nada menos que La Biblia y El Nuevo Testamento. Y la gente se desbocó, liberada en el anonimato, claro, porque el asunto sucedía en un país de pensamiento único, donde muchas libertades se dan de bruces con limitaciones exasperantes, y sobre todo con mucha influencia de poderosas organizaciones religiosas que todo lo bendicen, lo santifican y lo cobran a peso de oro, con líderes multimillonarios sostenidos por sus fieles. Pues bien, se produjo una gran bacanal pagana donde bastantes figuras y conceptos míticos no sólo se ponen bocabajo, sino que se entra a saco en una parodia implacable llevada a escena por el mismo impulsor de la aventura.

Javerbaum, más hombre de televisión que de teatro, compuso un irreverente show en el que Dios es un tipo egocéntrico hasta el delirio y autoritario sin miramientos que, acompañado por los arcángeles Gabriel y Miguel se ríe de sí mismo a través de las muchas trolas que en su nombre se han puesto para enarbolar la cruda historia del Cristianismo, ese Valle de lágrimas del que no acabamos de desprendernos.

Espectáculo divertido para creyentes con mucho sentido del humor, hiriente para los fanáticos bíblicopensantes e ingenioso para los ateos de toda la vida, Obra de Dios pone en ridículo la ira divina, la sumisión de Abraham, el via crucis del propio Jesús y del buenazo de Job… y desde luego se regodea en el disparate del Arca de Noé con su enorme zoo en una imposible arca, al tiempo que se divierte mogollón recordando a Adán/Eva/Evaristo, una versión gay muy sui generis.

Este de España es un estreno simultáneo en México y Bélgica. En Broadway se vio por primera vez en 2015, y la rueda gozosamente sacrílega no deja de triunfar entre quienes al fin pueden disfrutar públicamente de la posibilidad de cachondearse de las muchas tribulaciones que se le suponen a unos Mandamientos imposibles de cumplir en mayor parte y en la peor parte da igual porque una buena confesión libra de culpa y cargo al peor de los criminales.

El tono general del espectáculo es de humor directo y popular, aprovechando al máximo la gran tradición española de los chistes sobre Dios and Company en cualquier bar, copa va, copa viene, colmando de satisfacción las bromas que los propios curas hacen de sí mismos y su parentela. En este tono desenfadado, cumplen bien Mariano Peña y sus disciplinados arcángeles.

 

 

OBRA DE DIOS

Texto: David Javerbaum
Traducción: Maribí Arrieta
Versión: Tamzin Townsend, Chema Rodríguez-Calderón, Mariano Peña

Dirección: Tamzin Townsend

Intérpretes: Mariano Peña, Chema Rodríguez-Calderón,
Bernabé Fernández

Iluminación: José Manuel Guerra

Escenografía: Asier Sancho
Vestuario: Gabriella Salaverri
Música: Miguel Gil Ruiz
Ayudante de dirección: Ricardo Cristóbal
Fotos y cartel: Sergio Parra
Producción ejecutiva: Lola Alonso
Gerencia en gira: Chema Rodríguez
Productores: Xabier Aguirre y Jesús Cimarro

Una producción de: Txalo y Pentación Espectáculos

Teatro Bellas Artes. Hasta el 7 de enero 2018.

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