Lagartija de Banana Yoshimoto

Lagartija
Banana Yoshimoto
Tusquets
Relatos

por Juliano Ortiz
Contemplar. Mirar desde un lugar que puede ubicarse entre el sueño y la realidad. Ser un hombre o una mujer en medio de la constante duda que mecen las horas de la vida.
Banana Yoshimoto hoy quizás ocupa el podio entre los autores japoneses más reconocidos. Dueña de una poética que hace recordar a Murakami, su prosa es también la demostración de que el tiempo puede transcurrir monótono y casi irreal, pero conservando la sensación de que en cualquier instante suceda algo.
Cada relato es la consecuencia de vidas grises, de melancolías postergadas que, de pronto, hacen lugar para que aparezcan fantasmas del pasado, o alusiones del presente creando un misterio envuelto entre brumas.
Este conjunto de seis cuentos comienza con “recién casados”, donde el protagonista viaja en un tren hacia su casa, pero que extrañamente decide no bajarse en la estación correspondiente. En esa subversión de lo que debe pasar y no pasa, aparece una persona que lo interpela por su actitud lo que lleva al protagonista a preguntarse sobre su proceder. En “Lagartija”, cuento que da título al libro, un hombre habla de su pareja, justamente Lagartija, así llamada por su aspecto físico y en especial, por su cara. Ella le cuenta sobre su infancia y él parece, a partir de esto, preguntarse sobre quién es en verdad ella. La autora se mueve a gusto por estos ambientes en donde lo onírico y fantástico se cuela en las historias.
En “La espiral”, una pareja tienen un encuentro también rayando los espacios del sueño en un bar. Allí, se confiesan y pronto quedan atrapados en ese bar que los invita a desnudarse emocionalmente como si estuvieran ante un gran espejo. En el cuarto relato, “Soñando con kimchi” (kimchi es una comida de origen coreano), el tema son las relaciones extramatrimoniales y el escaso porcentaje de esas relaciones que culminan en boda. El paso de ser amantes a matrimonio visto desde un plano de permanente interrogación, generando en los protagonistas pensamientos que van más allá de sus propios intereses.
Los dos últimos relatos “Sangre y agua” y “Una curiosa historia a orillas de un gran río”, están marcadas por la tristeza, la soledad a pesar de estar en pareja, y el apego a cierto pasado que no deja de introducirse en sus vidas como una daga caliente. Sus mundos interiores se ven amenazados por reflexiones que los acercan a la muerte, a la extrañeza de la pérdida, al miedo a los recuerdos, a un terror insidioso a quedar fuera de la normalidad que pretenden, pero que al mismo tiempo, esperan que las abandonen en búsqueda de una esperanza.
“Mi literatura trata sobre preocupaciones que la gente prefiere evitar o no pensar demasiado. Creo que yo recojo aquel sentimiento abandonado que alguna persona ha evitado afrontar porque le resulta muy duro”, explicó en una entrevista realizada hace poco tiempo, “Sería bueno poder permanecer siempre en el ámbito de los sueños, pero uno tiene que salir de allí”, reflexiona y afirma como si ese pensamiento fuera el eje central de su literatura.
Banana Yoshimoto (Tokio, 1964) estudió literatura en la Universidad de Nihon. Con Kitchen, su primera novela, ganó el Newcomer Writers Prize en 1987, cuando todavía era una estudiante universitaria, y un año después se le concedía por la misma obra el premio literario Izumi Kyoka. Entre otros galardones, ha recibido en Italia el prestigioso Premio Scanno. Yoshimoto es ya autora de una dilatada pero exquisita obra compuesta de ensayos, novelas como N.P., Amrita y Tsugumi, y los libros de relatos Sueño profundo, Recuerdos de un callejón sin salida y Lagartija. Desde 1991, año en que Tusquets Editores publicó Kitchen, Yoshimoto se ha convertido, junto con Haruki Murakami, en una de las voces más prestigiosas de la literatura japonesa actual.

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