El arte de ser el ‘abuelo Tomás’

Por Josué Ramos.

Conocí a María Neila hace un par de meses, durante la cena de gala de la Hispacon XXXV, en Navacerrada (Madrid). Sabía que era la creadora de los proyectos musicales Alien Rockin’ Show y Alien Rockin’ Explosion, pero no conocía todavía su faceta como escritora. Sin embargo, aquella noche me contó brevemente sobre su novela Abuelo Tomás y lo que pretendía contar en ella; y me la apunté en la cabeza porque sabía que me gustaría.

Después de haberla leído a ratos, dedicándole momentos sueltos, doy fe de que me ha gustado mucho. Sinceramente, lo primero que me tenía dudoso sobre el libro es su carácter de autopublicado. Como dije antes, no conocía a María y no sabía con qué me iba a topar, pero el resultado es estupendo. Con este ejemplar, Círculo Rojo ha hecho un buen trabajo de edición, la portada y las ilustraciones son geniales y el texto en sí está bastante bien cuidado.

Llegados a este punto, creo que ya es hora de decir que María tiene una forma de narrar fresca e interesante. No me esperaba que me gustase tanto cómo escribe y, aunque es fácil conseguir algo así en mí, consiguió sacarme la sonrisa e incluso la risa con las ocurrencias de este abuelete. Porque es un libro que no decae, que no está falto de buen ritmo y que te mantiene atento y con ganas de principio a fin.

Una de las cosas que más me llaman la atención de la forma de escribir de María, además del modo en que logra mantener el ritmo sin aburrir, es la capacidad de imaginación que tiene. Me explico… Tenemos la vida cotidiana de un abuelo, sin mayores pretensiones en la vida que seguir sus días, cuidar de su nieto y dar de comer a sus gatos, sin un argumento definido y sin conflicto aparente; sin embargo, de principio a fin te hace seguir con interés sus vivencias y sus episodios. No sabes a dónde te quiere llevar o qué conflicto se va a resolver, pero no importa, ya que no buscas más que pasar el rato con el abuelete, ver qué se le va a ocurrir a continuación y, lo más importante, qué enseñanza te va a dejar por el camino.

Llegamos así a otro de los puntos que más me atraparon de este libro. Hay mucha reflexión en él, mucha denuncia y mucho en lo que pensar. Pero María tampoco cae en el sermón, en el discurso o en el  «voy rellenar la siguiente página completa con mi crítica sobre X asunto». María es capaz de usar la voz de Tomás para ir dejándote bien claro lo que opina sobre la vida y las reflexiones (muy hermosas reflexiones, por cierto) sobre los temas con los que la narración se va topando, ya sea directamente o a través de los pensamientos de su protagonista. Y así logra, en mi opinión, un resultado mucho mejor y más poderoso. Se le da genial sugerir en lugar de mostrar. En este sentido, me atrevo a decir que no tiene qué envidiar a grandes obras similares como mi adorada Arrugas, de Paco Roca.

Os presento al Abuelo Tomás, un hombre ya entrado en años, leal viudo y amante dueño de Epi y Blas, dos revoltosos mininos. Es un personaje excepcional. Algo gruñón, muy cabezota y bastante chapado a la antigua, pero también divertido, alegre y solidario. Tiene sus contradicciones, pues ha vivido tanto que a estas alturas se cuestiona hasta su propia identidad. Os recordará algo al italiano Salvatore, el de La sonrisa etrusca, porque su nieto es su debilidad y su razón de ser, y quizás se os parezca un poco también a Allan Karlsson, ese que saltó por la ventana y se largó, por ese mismo empuje y falta de vergüenza que caracteriza a los que poco tienen ya que perder, y gracias a ello su existencia se va llenando de momentos trepidantes.

Abuelo Tomás es una novela actual que, siguiendo el día a día de este entrañable protagonista a través de sus pensamientos y vivencias, aborda temas como la vejez, la muerte, las relaciones familiares y laborales o los vicios de la sociedad moderna, siempre desde un punto de vista desenfadado y optimista.

La sinopsis lo resume muy bien. Se trata de una novela de momentos trepidantes gracias al Abuelo Tomás, que protagoniza cada una de sus páginas y siempre sin perder su actitud. Es optimista y falto de vergüenza, pero también un cascarrabias y un gamberro. Sin contar demasiado, he de decir que una de las escenas que más me gustó fue la que me demostró cómo un tedioso paso por el arco de seguridad de un aeropuerto puede cambiar de pronto si está protagonizado por este hombre.

Creo que es una novela más que recomendable para pasar un buen rato, para una lectura ligera pero con contenido y profundidad, y que invita a la reflexión sobre una gran cantidad de temas, desde los más cotidianos hasta los más trascendentales, sin intención de fundirte el cerebro en ningún momento ni de quitarte la sonrisa. Y, desde luego, no es la típica novela de abueletes modernos. Al contrario.

Por mi parte, yo ya estoy con la segunda parte, pendiente del momento en el que María Neila saque la tercera, que por cierto, ya ha anunciado.

Una serie muy recomendable.

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