‘El detective del ferrocarril’, De Víctor L. Whitechurch

EL DETECTIVE DEL
FERROCARRIL
de Victor L. Whitechurch

Traducción: Pablo González-Nuevo
Editorial: Ardicia
Madrid, 2017 | Páginas 204

Las ocurrentes historias de
un atípico detective inglés
Una lectura ligera, ocurrente y entretenida
es la que procura el volumen
que recopila los relatos protagonizados
por un personaje curioso y ya inolvidable
como es Thorpe Hazell, un tipo de
lo más sorprendente y excéntrico en su
época, pues se declara un férreo defensor
del vegetarianismo, es un amante
del ferrocarril y, de tanto en tanto, deja
pasmado al personal con sus ejercicios
físicos y estiramientos para disfrutar
de una agradable digestión.
Victor L. Whitechurch logró crear a
uno de los detectives más excéntricos
de cuantos hayan existido en la historia
de la literatura, un hombre afable
y perspicaz que al parecer no sufre en
exceso, pues es de vida acomodada, hasta
cierto punto azarosa. Entre sus pasatiempos,
el ferrocarril ocupa un lugar
privilegiado. Al parecer, este sistema
de transporte, que supuso uno de los
grandes avances tecnológicos del siglo
XIX y que fue un icono de la revolución
industrial —no hay que olvidar que el
sistema ferroviario británico es el más
antiguo del mundo—, fascina al simpá-
tico Hazell, cuyos conocimientos técnicos
es envidiable, así como su control
de horarios e itinerarios de cada una
de las líneas que a finales de la centuria
decimonónica dibujaban el mapa
de Inglaterra. Tal es su entendimiento
y su pasión que cualquier «misterio» o
caso que implique al ferrocarril debe
ser consultado con este santurrón que
inevitablemente cae en gracia.
Efectivamente, y tal y como se recogen
en estos nueve relatos que Ardicia
publica bajo el título de El detective del
ferrocarril, particulares e instituciones
gubernamentales que prefieren mantener
la discreción acuden al bueno de
Hazell para que resuelva los enigmas
que comprometan a la línea férrea británica
o que se hayan producido en alguno
de sus trayectos.
Cada uno de estos textos es una aventura
distinta, una aventura que, pese a
los «peligros» que puedan suceder, siempre
resulta perspicaz y placentera gracias
al sentido del humor de su protagonista,
un hombre que nunca pierde la
sonrisa y que no se angustia ante la adversidad.
No obstante, existen algunos
crímenes que muestran alguna escena
escabrosa, pero Whitechurch, que fue
clérigo además de escritor, no abunda
en descripciones morbosas, más bien todo
lo contrario, se muestra sutil, como
imagino que fue este autor que participó
en la obra colectiva El almirante flotante
junto a algunos de los miembros
del archiconocido grupo The Detection
Club —que tuvo en Agatha Christie su
máxima representante y cuyo primer
«presidente» fue G. K. Chesterton—.
En definitiva, los nueves relatos aquí
reunidos, esas nueve historias protagonizadas
por Thorpe Hazell, aúnan una
serie de elementos que enganchan al
lector, desde un protagonista con un
carácter marcado por ser atípico, unas
tramas diseñadas para sorprender con
un giro inesperado y en las que prima,
sobre todo, la inteligencia. Un libro que
se agradece.

Erci Gas (Quaderns)

 

“Que el dolor no lastre tu vida”

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