Divertido monólogo sobre la convivencia entre hombres y mujeres

Por Horacio Otheguy Riveira

De un libro con voluntad didáctica fácil de comprender, surgió una versión teatral con dinámica de conferencia que un actor con muchas tablas como Mauro Muñiz de Urquiza convierte en un divertido encuentro entre espectadores que se convierten en amigos dispuestos a aprender… partiéndose de risa.

Y entre carcajadas se filtran sabios conocimientos acerca de las cosas de ellos y ellas en la difícil convivencia. Han sabido consagrar el ángel de un teatro carismático para desglosar en dos pizarras y varias tizas las tendencias de sexos que se necesitan pero que demasiado a menudo se repelen.

Mucho tiempo lleva representándose, y las parejas que asisten ya vienen con sus risas nerviosas a cuestas. Saben de qué va la cosa, por eso no sorprende cuando el conferenciante llega a escena por la misma puerta que los espectadores, y con un primer golpe de vista ya se los mete en el bolsillo. Pilla a un tío de la primera fila, y localiza varias mujeres con quienes establecerá lazos simpáticos: no se burla de nadie, es amable, juguetón, irónico en justa medida.

El arte de comunicar que Mauro Muñiz ya había demostrado en otras interpretaciones (especialmente memorables junto a José Luis Gil en FugaEl gran favor) resulta imprescindible para que su “conferencia” resulte instructiva y en todo momento divertida, con los espectadores masculinos riéndose de sí mismos y otro tanto por parte del género femenino.

Pizarra va, pizarra viene, el ejercicio de comunicación de ambos sexos se vuelve complicado después del ardiente enamoramiento de los primeros tiempos, cuando los dos “se esmeran en mostrar el piso piloto” de sus personalidades. Si la tostada siempre cae del lado de la mantequilla, las amarguras nunca vienen solas: siempre pueden venir acompañadas del buen humor que haga posible que él consiga confianza en forma de espaldarazo por parte de su chica, y que ésta logre lo más importante: ¡ser escuchadaaaaaa!

 

No hay momento de reposo porque el ritmo está bien compuesto por la adaptación teatral del libro, pero más aún por la versión española de Paco Mir, el destacado miembro de Tricicle, autor teatral además de adaptador de comedias como esta, y director de escena. En este caso, dirige Edu Pericas con amplio conocimiento de los recursos escénicos en los que resulta esencial que nada se pierda en la batahola de las carcajadas, con la certeza de que por muy divertido que sea todo el show, en cada frase hay una enseñanza sobre torpezas y peculiaridades para lograr la evolución de un principio que no es inalterable, ese de que “Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus”, pues, aquí y ahora, no nos tenemos más que a nosotros mismos con nuestras manías y aspiraciones de construir el amor sin dejar de lado nuestra independencia. ¿Tarea difícil? Cuando acaba la función parece muy sencillo aplicar media docena de enseñanzas al alcance de cualquiera con buena voluntad. En todo caso, bandera blanca, guiño sin parche, y manos tendidas. Lo demás llega solo.

 

 

La mayoría de los hombres casi no se dan cuenta de lo importante que es para una mujer sentirse apoyado por alguien que se preocupa por ella. Las mujeres son felices cuando creen que sus necesidades serán satisfechas. Cuando una mujer se siente perturbada, abrumada, confundida, agotada o desesperada, lo que más necesita es el simple compañerismo. Necesita sentir que no está sola. Necesita sentirse amada y apreciada. 

Empatía, comprensión, aprobación y compasión influyen mucho en ayudarla a tornarse más receptiva y reconocer el apoyo del hombre. Los hombres no se dan cuenta de esto, porque sus instintos marcianos les dicen que es mejor estar solos cuando se sienten perturbados. Cuando ella se siente perturbada, sin respeto alguno él la dejará sola, o bien, si se queda, empeorará las cosas tratando de resolver sus problemas. No se da cuenta en forma instintiva de hasta qué punto resulta importante para ella la cercanía, la intimidad y la participación. Al compartir sus sentimientos ella comienza a recordar que merece amor y que sus necesidades serán satisfechas. La duda y la desconfianza desaparecen. Su tendencia a la compulsividad disminuye cuando recuerda que ella merece amor y que no debe ganárselo, puede relajarse, dar menos y recibir más. (John  Gray)

Portada de una de las ediciones del libro original. Editorial Grijalbo.

Espectáculo basado en el best-seller de John Gray

Autor Paul Dewandre

Adaptación Paco Mir

Dirección Edu Pericas

Con Mauro Muñiz de Urquiza

Escenografía Paula Bosch

Iluminación Ignasi Morros

Dirección técnica Joan Segura

Imagen cartel Frankie de Leonardis

Marketing y Comunicación Fernando Pizarro – Yellowmedia

Nuevo Teatro Alcalá, Madrid

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