Gabriel García Márquez, el mago de la narrativa latinoamericana

Por Pilar M. Manzanares

Gabriel García Márquez destiló en toda su creación un estilo propio, caracterizado por un toque de humor surrealista en el que siempre regresaba a temas recurrentes como la melancolía, la pasión o la muerte. Además de novelista, García Márquez, también conocido como Gabo, destacó como periodista, profesión a la que dedicó algunas de  sus citas más célebres:“El periodismo es una pasión insaciable que sólo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad”, comentó el autor en una ocasión.

Tal día como hoy, el 6 de marzo de 1927, nació Gabriel José García Márquez, quién consiguió ensalzar la narrativa latinoamericana al olimpo de la literatura. Fue el mayor de 11 hermanos, pero en realidad fue el nieto de Tranquilina Iguarán Cotes y el coronel Nicolás Ricardo Márquez Mejía, los abuelos maternos con quienes se crió desde los 5 hasta los 9 años, una infancia que voló entre la escritura, el cine y el circo.

No habrá hoy lector a quien no se le encienda algo en lo más profundo de su ser al mentársele Cien años de soledad, obra culmen de la historia de la cultura. De su tendencia a rebajar a la mundanidad lo que a ojos del resto tenía visos de extraordinario bebe ese realismo mágico con el que se identifica al escritor colombiano. Aquí nació su querida Macondo, ese lugar al que todo el mundo una vez quiso ir. Él usó su ciudad natal de Aracataca (Colombia), como una referencia geográfica para crear esta ciudad imaginaria, pero la representación del pueblo no se limita a esta área específica. Macono es mucho más, “no es tanto un lugar como un estado de ánimo”, expuso una vez el autor.

Otro tema constante en sus obras es la soledad.  El amor en los tiempos del cólera, como todos los trabajos de Gabriel García Márquez, explora el desamparo de la persona y de la especie humana, un retrato a través del abandono del amor. En varias de las obras de este autor, entre ellas El coronel no tiene quien le escribaLa mala hora y La hojarasca, hay sutiles referencias sobre La Violencia, esa guerra civil entre conservadores y liberales que se prolongó hasta los años sesenta, causando la muerte de varios cientos de miles de colombianos. Son referencias a situaciones injustas que viven diversos personajes, como por ejemplo el toque de queda o la censura de prensa. García Márquez tenía una pasión, la cultura latina, así, a través de sus creaciones, intentó que esta llegara a todo el mundo. Asímismo, trata de deconstruir las normas sociales establecidas en algunas regiones.

Gabo, el malabarista de la narración, siempre tuvo claro lo que habría sido de no haberse dedicado a escribir, y así se lo contó a su hermano en una ocasión: “si no fuera escritor, hubiera querido ser el hombre que tocaba el piano sin que nadie le viera la cara, solo para que los enamorados se quisieran más”.  Quizá sea inútil tratar de explicar la magnitud de su legado, es lo que ocurre cuando ni todos los elogios del mundo hacen justicia a semejante leyenda.

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