‘Recitativo, o la educación del poeta’, una obra de James Merrill

Por Ricardo Martínez.

Atendiendo al contenido en el que se articula esta obra, respecto del apartado I, Escribir,  me gustaría señalar un largo párrafo que resulta no solo auto-definitorio (una forma de entender y expresar el discurso literario, el poema en este caso, lo que no deja de considerarse la manifestación de una forma de ser, de una forma de identificación hacia el lector) sino clarificador  hacia todo lector, al que lea: “Mi visión es que uno no necesita tener  ninguna idea de lo que siente cuando empieza a escribir un poema. El poema es, de alguna manera, un acto de purificación propia. La claridad a la que puedes llegar es impredecible…” Ante todo la libertad expositiva, la concepción e  interpretación de la realidad desde uno mismo, lo que constituye, en esencia, el estilo. Y añade: “El sentimiento, también, puede surgir al final. El sentimiento con el que comienzas es con mucha frecuencia sólo el deseo de escribir un poema. Con algo de suerte lo puedes unir con una llamada emoción real: amor o rabia” Un posicionamiento personal que ha de ser bienvenido en cuanto nos ayuda a entender mejor, desde dentro, el discurso literario del autor. Algo siempre de agradecer.

A la vez, y complementario a esta exposición, podemos tomar otro ejemplo ilustrativo dentro de lo que sería el apartado II.Escritores, en este texto que nosocupa(p.203) Ahí, bajo el título ‘Sobre el centenario de Wallace Stevens’ (a mi entender uno de los poetas más brillantes de cuanto haya dado la literatura americana hasta hoy) podemos leer, bajo el marchamo de escritura ensayística en cuanto que está considerando la lectura realizada de su libro ‘Notas para una ficción suprema’, el siguiente párrafo: “En él descubrí un vocabulario por turnos irresistiblemente estridente e irresistiblemente abstracto. Sin presumir de adivinar lo que significaba el poema o cada estrofa, me encontré  disfrutando  de un clima que Proust habría llamado ‘de filosofía involuntaria” Y a continuación transcribe una estrofa muy reveladora, creo, de la impresión recibida: “Ven, niño, y con tu mirada de rayo solar asigna/ el verde al huerto como metáfora/ de contemplación, buscando declarar/ si por verde especificas el verde/ de la luz solar del huerto, del capullo, del tronco o de la hoja,/ o el verde como vida imaginaria” Una preciosa y precisa cita de una exposición poética que, desde la vertiente  de Stevens, resulta muy elocuente y sugerente. Y más desde el poeta que lee, pues es comprensible que trate de entender e interpretar  toda vez que, de haber de decir lo mismo, habría de hacerlo de una manera distinta, con su decir propio, con su estilo

Eso es el arte, el arte poética. Lo demás, como siempre, lo pone el lector (un autor en potencia, no lo ignoremos).

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