Suspense intimista con salpicón de risas en “La vida imposible de Oliverio Funes”

Por Horacio Otheguy Riveira

Un Teatro en Serie, en capítulos, temporada a temporada. Ya con mucha experiencia —su primer estreno data de 2012— la Compañía avanza con buen pulso y ahora presenta un misterio en tres fases que cierra sin resolverse, como las buenas historias de intriga, dejando al espectador con una inquietante sonrisa y buen sabor de boca, prometiendo mucho más en la siguiente vuelta.

La vida imposible de Oliverio Funes se desarrolla en tres temporadas independientes que tienen vida propia por separado; de momento, tres piezas breves eficazmente encadenadas por una dramaturgia muy seria que combina humor absurdo con toques de humor negro en medio de datos de actualidad. Realidad y ficción que se conjugan con la acertada armonía de un encuadre de teatro policiaco clásico que encaja a la perfección en el notable estilo de los tres intérpretes: Inma Gamarra, Antonio Velasco, Antonio Gómez, con puesta en escena de tres directores: Roberto Cerdá, Juan Vinuesa, Pilar G. Almansa.

Profesionales con amplia experiencia logran modelar la materia con la que trabajan, emociones que vibran en diferentes claves sin abandonar la línea principal del suspense y la atmósfera imprescindible para que el público se lo tome en serio. Algo extremadamente difícil si se mantiene en pie con rastros de otros géneros, a caballo de la parodia del melodrama y del sainete costumbrista. Pueden con todo de manera brillante.

 

Hoy es 3 de febrero de 2019. Yo no soy yo. Mi nombre es Oliverio Funes. Y soy un viajante.

No es que quiera disculparme, porque no lo necesito. Era mi vida número treinta y dos. Treinta y dos días viajando sin rumbo cierto: estaba perdiendo hasta mi identidad sexual.

Ayúdame, Katty, por favor. Tengo que hacer algo. No puedo irme de aquí sin hacer algo importante. ¿Qué hago aquí, si no, eh? ¿Por qué estoy aquí?

Soy como un dios, pero un dios inútil en el que nadie cree porque no existe. ¡No puedo hacer nada si no sé dónde voy a estar al día siguiente!

Cada director imprime una ambientación psicológica y un ritmo pausado o frenético, según las características de cada caso. Roberto Cerdá (Éxodo, La villana de Getafe) pone en escena la crisis de un presidente de gobierno con singular despliegue de tendencias en los personajes; cruce muy logrado de la esposa y la amante por Inma Gamarra, tensión en Antonio Gómez en el papel más dramático, mientras Antonio Velasco es el cómico a pesar suyo, con el amaneramiento de los burócratas felices de estar entre famosos.

Siempre los mismos actores abordan los personajes de las siguientes piezas, dirigidas por Juan Vinuesa (Herederos del ocaso) y Pilar G. Almansa, estos últimos a cargo de las funciones en que se abre camino una angustia más melodramática, siempre atravesada por un tono de alta comedia.

Inma Gamarra tiene a su cargo la mayor variedad de personajes, y cumple con todos ellos con admirable soltura, dada la rapidez con que algunas de sus mujeres aparecen en escena, a punto de chocar con la anterior: sumisas, de armas tomar, desgraciadas, cínicas, divertidas, todas se enamoran de sí mismas y quieren quedarse más tiempo en escena. Es una sensación generada por el talento de quien aporta suficiente capacidad de empatía con sus criaturas como para que los espectadores se queden encantados y reclamen nueva presencia. Tanto Inma como sus compañeros resultan un factor decisivo para que La vida imposible de Oliverio Funes mantenga su interés y aliente su promesa de continuación con mayores alicientes. De momento, y en caso de quedarse con más ganas, lo mejor es repetir. Volver a visitar a esta peculiar familia de gente de teatro.

Una joven reportera clama al cielo por un caso que vender a los mercaderes de carroña y se encuentra con un hombre que asegura ser otro… impreciso.

El clásico presidente con esposa y amante habla con el jefe de comunicación de la Casa Real. Entre ambos mucha ironía, comedia de buen fuste, y tragedia implacable.

En un faro, la historia más angustiosa con creciente clímax envolvente de crimen y misterio (foto de ensayo).

 

Dirección: Roberto Cerdá, Juan Vinuesa, Pilar G. Almansa
Dramaturgia: Luis López de Arriba y Caridad Fernández
Reparto: Inma Gamarra, Antonio Gómez, Antonio Velasco

Dirección artística: Mónica Florensa
Iluminación: Enrique Chueca
Espacio sonoro: Enrique Mingo
Música: Infumables
Fotografías: Norberto Gutiérrez

Producción ejecutiva: Luis López de Arriba
Producción: Teatro En Serie
Diseño de cartel: Don Iwana
Prensa y comunicación: María Díaz

Teatros Luchana. Sábados 19,45 horas.

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