“La casa del lago”: un crimen pasional entre las tinieblas de la memoria

Por Horacio Otheguy Riveira

El truco ya legendario de la amnesia en el centro de una intriga criminal adquiere en este drama para dos personajes una eficaz manera de salir de las páginas de la literatura de género para dejarnos llevar por una ambientación e interpretación eminentemente teatral. En pequeño formato, el encierro de una víctima de accidente automovilístico y la psicóloga que le estudia día a día se produce en un muy logrado clímax de alta tensión, pues se transporta a los espectadores a la misma busca y captura de la verdad que ansía la doctora. El asesinato de una mujer es la clave, y en torno a semejante acción, todos los cables sueltos, las contradicciones, los temores … y una verdad que acaba conociéndose.

 

 

Verónica Ronda (Aquiles y Pentesilea, Danzad malditos) limita sus grandes dotes de actriz-cantante, más bien las reduce a una falta total de histrionismo para crear un personaje seco, distante, encerrada en un traje que esconde su atractiva piel, que anula su caudal de sensualidad. Sin embargo, con este anticlímax, su doctora Baena es una psicóloga forense que conduce la acción de manera intensa, manejando al extraño hombre amnésico que tiene a cargo en una sucesión de escenas sorprendentes, bien encadenadas, en las que su implacable presencia hace que Óscar sea un paciente difícil, un hombre que fluctúa en su comportamiento, con un notable dominio de cambios de carácter bien templados por parte de Fran Calvo (Constelaciones, Tape), enérgico, débil, asustado y temible.

El duelo está servido desde el comienzo y la intimidad creada por la puesta en escena tiene a su favor la acogedora Sala Jardiel Poncela del Fernán Gómez, ya que tener a estos dos seres tan inquietantes con esa cercanía torna más rica la intriga y mucho más interesante el juego de sorpresas creadas alrededor de un crimen pasional cuyas características se nos van desvelando poco a poco, lentamente, bajo el riguroso discurrir de una mujer que a veces parece dudar, en otras ocasiones es muy dura y en otras aparentemente muy generosa. Ninguno de los dos muestra sus cartas, de ahí que la función resulte interesante de principio a fin con ritmo envolvente.

El hombre que despierta en una nebulosa es un abogado. La acción en Australia, de donde es oriundo el autor, Aidan Fennessy, y el crimen un asunto muy turbio cuya claridad va adquiriendo matices hasta el implacable final. Un abogado culto, para quien las referencias literarias no le son nada ajenas, pero que ignora hasta qué punto la doctora que le atiende, supervisa, vigila… tiene su misma capacidad de reconocer en unas palabras aparentemente espontáneas una cita de Lewis Carroll o de Edgar Allan Poe.

La literatura, los términos jurídicos, los vaivenes psicológicos… son algunos de los elementos que se ponen en juego en una habitación cerrada herméticamente, y que durante muchas situaciones sugiere una violencia incontenible. La pareja de intérpretes se entiende de maravilla, ambos bien fogueados en diversos estilos, esta vez luciéndose en una pieza de intriga policiaca poco y nada habitual en nuestros escenarios.

Dirige Fernando Soto, el mismo que nos entregó espectáculos tan diversos como inolvidables: Constelaciones (también con Fran Calvo), Édith Piaf, taxidermia de un gorrión, El minuto del payaso, La estupidez, y más recientemente una versión de Ay, Carmela, interpretada por una pareja de actores eminentemente cómicos, aquí sumergidos en un clima grotesco insuperable: Cristina Medina, Santiago Molero. En síntesis, un director con capacidad de afrontar un mosaico variopinto de géneros en busca permanente de la atmósfera, el giro adecuado de situaciones atípicas que viajan al corazón del espectador sin sobresaltos ni divismos ajenos a la historia, atendiendo la riqueza del texto que le ha tocado en suerte, y aportando una sensibilidad y unos recursos altamente creativos.

 

 

 

LA CASA DEL LAGO

Autor: Aidan Fennessy

Traductor: Fran Calvo

Director: Fernando Soto

Reparto: Verónica Ronda y Fran Calvo

Escenografía e iluminación: Javier Ruiz de Alegría (AAPEE)

Vestuario: Marianne Roland

Espacio sonoro: Fernando Soto y Mariano Marín

Fotografías: Laura Ortega

Producción: Jesús Sala

Comunicación: Josi Cortés

Una producción de FCLT Productions en acuerdo con Creative Representation Sydney Pty Ltd.

Colabora Embajada de Australia, España.

Encuentro con el público, miércoles 21 de marzo al finalizar la función. Entrada libre hasta completar aforo.

Teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa. Del 2 de marzo al 1 de abril de 2018

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