“La comedia de las mentiras”: una fiesta de engaños y piratas

Por Raquel Loredo

Con un reparto coral encabezado por Pepón Nieto, ha aterrizado en Madrid La comedia de las mentiras: una loca parodia clásica y naíf que lleva mucha historia a las espaldas. Literalmente. Porque para entender en toda su dimensión qué mecanismos subyacen detrás de esta astracanada máxima viene bien retroceder a los orígenes la comedia. Orígenes en los que su director y coautor, Pep Antón Gómez, parece haber encontrado un pozo sin fondo de textos que convertir en nuevos éxitos de taquilla.

Buceemos un momento en el pasado para comprender qué tipo de material nos ofrece nuevamente Antón Gómez. Las primeras manifestaciones rastreables del arte de hacer reír las encontramos en las llamadas Fiestas Dionisias (denominadas así en honor al Dios griego del vino) en las que se representaban comedias y dramas satíricos que competían ante público y jurado para obtener un determinado premio. La democracia ateniense transformó estas primeras burlas en lo que se conoció como Comedia Antigua. Con la Crisis de la polis, aquella critica violenta y directa de la actualidad (que se utilizaba para controlar a la opinión pública) volvió a cambiar, trayendo consigo nuevo nombre (Comedia Media) y características (aparición de los tipos cómicos, la temática mitológica, las situaciones cotidianas…). Sería la Comedia Nueva, que vino con la época helenística, la que desarrolló los arquetipos, las argucias y el amor como eje principal de la acción. Llegamos al meollo. Pasado el tiempo este último tipo de comedia griega mucho más políticamente correcta sería la rescatada por Plauto y Terencio, en los primeros siglos de la República Romana, para hacer reír al público de entonces. Esta herencia siguió atravesando siglos, inspirando nuevos géneros específicos y sentando las bases en las que se articuló el entretenimiento como válvula de escape.

Hoy el mismo Pep Antón Gómez junto a Sergi Pompermayer, al igual que hicieron aquellos clásicos con los textos griegos de Menandro, han combinado y adaptado escritos de los mismos Plauto y Terencio para crear La comedia de las mentiras. La obra utiliza argumentos y recursos propios de la Comedia Nueva Griega que, adaptados a los tiempos que corren,  siguen funcionando tal y como lo hacían en la propia Grecia y posteriormente en Roma. El contenido se mantiene, los chistes se actualizan y el ambiente se recrea con el colorido espíritu de los años ’60. No contento con esto, el sencillo montaje ofrece una vuelta de tuerca más a las fórmulas clásicas. Y es que mientras fluye el humor de situaciones grotescas y enredos amorosos la obra consigue su mayor logro: reírse de sí misma. Todo un acierto, porque de no ser así hubiera corrido el riesgo de caer en el histrionismo sin razón. La función se mueve en la delgada línea que separa la parodia extrema de la exageración pasada de vueltas. Un lugar en el que no resulta fácil mantener el equilibrio pero en el que, finalmente, La comedia de las mentiras termina por salvar el tipo con coherencia.

La parodia alcanza sus mejores cotas cuando llega a tocar a aquellas tragedias de tono afectado y complejo trasfondo moral. No hay más que decir que lo primero que anuncia Calidoro (Pepón Nieto), en el típico prólogo de presentación de acción y personajes, es que le hubiera encantado ser mujer: “no por nada, sino porque los personajes más importantes del Teatro Clásico son mujeres…”. Este esclavo, centro de todos los enredos, se encargará de vez en cuando de meter incisos con apasionados textos de reconocibles tragedias en tono de cachondeo total.

Angy Fernández.

El elenco se completa con una solterona (María Barranco), un general pegando tiros (Paco Tous), una borde (Angy Fernández), un calzonazos (José Troncoso, el enamorado de una flautista (Raúl Jiménez) y una prostituta segura de sí misma y orgullosa de su profesión (Marta Guerras). Dejando a un lado a los personajes y atendiendo a los actores, hay que señalar que en general la exageración está conscientemente llevada al máximo nivel para potenciar el tono sarcástico. Incluso en ese registro tan extremo cabría destacar la naturalidad de Angy Fernández frente a una efectista, pero excesivamente agresiva al comienzo, interpretación de Marta Guerras y el propio Pepón Nieto.

 

José Troncoso.

Rizando el rizo, una escena vestida con suelo amarillo parece reírse también de las supersticiones típicas relacionadas con el mundo del espectáculo. Desmontado el mito de la mala suerte, este color (contrastado con un fondo casi siempre azul) subraya que estamos ante una dramatización que se muestra orgullosa de cumplir con su papel lúdico. No es de extrañar que la obra cosechara un éxito rotundo el pasado verano en la 63 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. Ese era el escenario perfecto para esta farsa que presenta, de forma gamberra, algo similar a lo representado allí en el pasado. Ahora el reducido espacio del Teatro de La Latina acoge este espectáculo que dinamiza los diálogos entre personajes con cambios de luz (algunos justificados por el texto y otros realmente bruscos y aleatorios) y transiciones bañadas de música swing (en las que los actores realizan los cambios de escena a modo de coreografía a vista del público).

Hablando ya del reciente estreno en Madrid, decir que el público esperaba encontrar algo parecido a El Eunuco, la exitosa producción también dirigida por Antón Gómez (con muchos paralelismos con su actual propuesta) que llevó a Pepón Nieto a alzarse con el Premio Max al Mejor Actor de Reparto en 2015. Los asistentes encontraron en La comedia de las mentiras lo que venían a buscar: desconexión y vodevil ligero. Y de regalo se llevaron en la cabeza una canción final que más de uno tarareaba a la salida de la representación.

Esta fiesta de engaños y piratas se podrá ver hasta el 6 de mayo sobre las tablas del Teatro de La Latina.

Reparto Pepón Nieto, María Barranco, José Troncoso, Paco Tous, Raúl Jiménez, Angy Fernández, Marta Guerras

Dirección Pep Antón Gómez

Autores Pep Antón Gómez y Sergi Pompermayer

Diseño de vestuario Paco Delgado y Paola Torres

Diseño de iluminación Miguel Ángel Camacho

Diseño de escenografía Bea San Juan

Música Mariano Marín

Coreógrafo Luis Santamaría

Fotografías Javier Naval

Diseño de peluquería y maquillaje Lolita Make up

Productor ejecutivo Jesús Cimarro

 

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