La bailarina de Auschwitz de Edith Eger

La bailarina de Auschwitz

Edith Eger

Planeta

Autoayuda- Biografía

Por Juliano Ortiz

Lo primero que llama la atención en este libro, es la fotografía de una adolescente en traje de baño, que sonríe mientras hace un Split, el movimiento de baile tan característico. La fotografía se la sacó un admirador por ese entonces, un día soleado, en donde los corazones latían al ritmo de un futuro que nunca podían prever lo que iba a suceder poco después.

“— ¿Podemos hacer las cuatro preguntas? —pregunto para interrumpir la pesadumbre de mis padres. Esa es mi función en la familia. Poner paz entre mis padres y entre Magda y mi madre. Sean cuales sean los planes que se están llevando a cabo al otro lado de la puerta, no puedo controlarlos. Pero, dentro de casa, tengo que desempeñar un papel. Como la hija más pequeña, tengo la misión de hacer las cuatro preguntas. Ni siquiera tengo que abrir mi hagadá, me sé el texto de memoria. — ¿Por qué esta noche es distinta de todas las demás? —empiezo. Al final de la cena, mi padre rodea la mesa y nos besa a cada una en la cabeza. Está llorando. ¿Por qué esta noche es distinta de todas las demás? Antes de que rompa el alba lo sabremos.”

Edith tiene 17 años y es llevada a Auschwitz junto a los suyos. El horror. La muerte. El dolor inmenso al ver como las familias, su familia era desintegrada por un sistema demoníaco que nada entendía de la paz y el amor entre los seres humanos.

Este libro es un libro de lucha, de tesón, de un gigantesco amor por la vida y por la esperanza. Pero antes de eso, Edith cuenta con palabras terribles esos momentos en los cuales su vida pendía de un hilo, del humor de un oficial nazi que tenía la autoridad y la posibilidad de asesinarla con solo mover un dedo. Su anécdota con Josef Mengele quizás sintetice todo su martirio y cómo un ser humano puede crecer en la adversidad y no darse por vencido.

Edith Eger, una de las pocas supervivientes del Holocausto que aún vive. Luego de quince meses en un campo de exterminio salió con vida, en más de una ocasión por pura casualidad. Cuando fue liberada se dio cuenta de que el mundo salía adelante y ella no. En La bailarina de Auschwitz (Planeta), Eger, que ahora tiene 87 años, cuenta que fue una utopía dejar atrás el trauma, recomponer su vida y curarse tras haber vivido en el infierno.

“Nadie puede convertirnos en víctimas excepto nosotros mismos. Nos convertimos en víctimas, no por lo que nos sucede, sino porque decidimos aferrarnos a nuestra victimización”.

“Desarrollamos una mentalidad de víctima; una forma de pensar y de ser rígida, culpabilizadora, pesimista, atrapada en el pasado”.

Cuesta entender que una persona pueda aprender a sanar sus heridas luego de semejante experiencia vivida. Hoy Edith, abre su alma y traza el camino que recorrió entre el no saber si vería la luz del sol cada mañana, y la redención a partir de un gran amor por la vida.

«Este libro es un regalo para la humanidad. Una de esas historias únicas y eternas que nunca quieres terminar de leer y que te cambian la vida para siempre.» Desmond Tutu, premio Nobel de la Paz

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