Fallida versión de una obra de Buero Vallejo por la Joven Compañía

Por Horacio Otheguy Riveira

La Joven Compañía representa el encierro y la desesperación de un grupo de muchachos “En la fundación”, fábula sobre una extraña prisión llena de simbología y muchas pasiones. La escribió Buero Vallejo en las postrimerías del franquismo, como un alarido político un tanto abstracto —aún se padecía el rigor de la censura— y ahora una joven dramaturga aporta una versión libre con importantes cortes, y aportes muy personales en un contexto general de puesta en escena estridente, rimbombante, confundiendo dramatismo con un barullo excesivo que empobrece la interpretación general. Eso sí, en una producción que sostiene la alta calidad acostumbrada.

 

 

 

Este espectáculo conlleva el mérito —grande, generoso— de que la Joven Compañía continúe en la línea de trabajos sobre textos contemporáneos, como sucedió con La edad de la ira, de Fernando J. López, y la reciente Play Off, de Marta Buchaca. superaciones muy logradas de una buena sucesión de literatura clásica en puestas en escena muy aplaudidas como como sucedió con El señor de las moscas, La isla del tesoro, Proyecto Homero. Dicho esto, he de añadir que con “La fundación” de Antonio Buero Vallejo se equivocan desde el punto de partida. Encargan una versión donde no había necesidad alguna, y con el afán de esclarecer para las nuevas generaciones alteran tanto el original que difunden un mensaje enrarecido, sin rigor. Donde hay claridad, se ofrece confusión.

El texto original tiene situaciones y diálogos de gran riqueza expresiva, ahondando entre la dificultad de precisar los campos de la realidad y de la ficción cuando se está prisionero en una cárcel que simula toda la sociedad. Los elementos difusos, propios del tiempo en que se escribió la obra, bajo la última boqueada de la dictadura franquista en 1974, no ocultan su fuerza arrolladora en la compleja —y trágica— rebelión de un grupo humano atrapado en sórdidas condiciones. Ahora, la dramaturga Irma Correa realiza una versión suficientemente libre como para que ella misma cambie ligeramente el título y añada una aclaración: En la fundación. A partir de La fundación, de Antonio Buero Vallejo.

Ya desde el comienzo anula la primera intención del autor que pide “muebles sencillos pero de buen gusto: los de una vivienda funcional donde se considera importante el bienestar”, es decir moderadamente confortable para los prisioneros, convertido aquí en un incomodísimo habitat metálico y con exceso de luz blanca. Es el comienzo del fin, porque desde ese punto de partida la interpretación que se ha hecho de la obra original me parece profundamente sobreactuada.

El texto actual abunda en imprecisiones excesivamente gritadas en una puesta en escena de José Luis Arellano que ha optado por el exceso en una compleja inarmonía, pues, salvo el personaje femenino (formidable trabajo de María Valero) el grupo de muchachos alza la voz constantemente, es decir, con una estridencia carente de matices, que no crece hacia la resolución final de profundo dramatismo, como sí sucede con la obra de Buero donde existe un crecimiento emocional e informativo. En esta ocasión, los jóvenes actores gritan mucho, se dejan el alma, pero no comunican la densa trascendencia de un texto que se apoya en ellos para identificar en su lucha cotidiana la desgraciada mala fortuna de un encierro cuya salida alguno vislumbra pero que en conjunto todos saben que no existe.

Los actores se entregan con una voluntad plausible. Sin duda, el hecho de estar gran parte de la función desnudos, apenas cubiertos por unos calzoncillos, les implica mucho más que cuando asumen personajes alejados de su vida cotidiana. El esfuerzo de la autora y de la producción parece encarrilarse hacia una modernidad innecesaria, pues —como ahora mismo se demuestra en el María Guerrero con otra obra de Buero, esta vez histórica, El concierto de San Ovidio— no hay ninguna necesidad imperiosa de adaptar a las edades de La Joven, entre 18 y 27 años, salvo muy pocas escenas, para que el público mayoritariamente de la misma edad se identifique con el conflicto. Un conflicto que hoy, en una supuesta democracia plena, resulta muy de actualidad:

“Cuando has estado en la cárcel, acabas por comprender que, vayas donde vayas, estás en la cárcel. Tú has comprendido sin llegar a escaparte”, advierte Asel a Tomás en uno de los momentos más interesantes de la obra, a lo que el muchacho, alucinado, pregunta lacónicamente: “¿Entonces?”, para recibir la contundente respuesta de Asel: “Entonces hay que salir a la otra cárcel. ¡Y cuando estés en ella salir a otra, y de ésta a otra! La verdad te espera en todas, no en la inacción. Te esperaba aquí, pero sólo si te esforzabas en ver la mentira de la Fundación que imaginaste”. (José Monleón, en un estudio sobre la obra citado por Javier Díez de Revenga, responsable de la edición en la publicación de La Fundación de la Colección Austral, 1989-2006).

 

Versión: Irma Correa
Dirección: José Luis Arellano García

Elenco: Óscar Albert, Álvaro Caboalles, Víctor de la Fuente, Jota Haya, Pascual Laborda, Nono Mateos, Juan Carlos Pertusa, Mateo Rubistein y María Valero

Iluminación: Juan Gómez-Cornejo (AAI)
Escenografía y vestuario: Silvia de Marta
Videoescena: Álvaro Luna (AAI) y Elvira Ruiz Zurita
Movimiento: Andoni Larrabeiti
Música y espacio sonoro: Luis Delgado
Caracterización: Sara Álvarez
Dirección del proyecto: David R. Peralto
Dirección de producción: Olga Reguilón
Dirección técnica: David Elcano
Dirección de comunicación: José Luis Collado
Márketing y desarrollo: Pedro Sánchez y Rocío de Felipe
Regiduría: Víctor Hernández
Ayudantía de producción: Nuria Chacón, Rocío de Felipe, Víctor Hernández y Dani Villar
Ayudantía de escenografía y vestuario: Álvaro Millán e Irene Monje
Ayudantía de comunicación: Samuel García (CM) y Pedro Sánchez
Realización escenografía: Juan Carlos Rodríguez y MAY servicios
Sastrería: Conchi Marro
Ambientación escenografía: Lydia Garvín y Marco Prieto (Espacio PROA)
Colaboración musical: Ana Cristina Marco y A5 Vocal Ensemble
Fotografías de escena: David Ruano​
Fotografías de ensayo: @SamuelGarAr

Teatro Conde Duque. Del 7 de abril al 5 de mayo 2018. Edad recomendada: a partir de 13 años.

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