La sexual ronda de Arthur Schnitzler con estudiantes dirigidos por Jaime Chávarri

Por Horacio Otheguy Riveira

Una experiencia muy interesante aceptando de entrada las peculiares características de una escuela de arte dramático. La Work in Progress ya ha presentado en otras ocasiones en los Luchana su trabajo de fin de curso, el año pasado llevaron a cabo unos ejercicios mucho más brillantes, divertidos y a la vez provocadores, dentro de una línea de teatro del absurdo: Perdone que le disculpe.

Este año van a más. Un lance temerario, difícil y de irregular resultado con una de las piezas teatrales clave de la historia del teatro. En definitiva, tiene mucho mérito semejante ambición y resulta bastante atractiva la aventura de sus jóvenes intérpretes a la hora de afrontar uno de los textos más valiosos de finales del siglo XIX. También resulta fallida porque un veterano hombre de cine y teatro como Jaime Chávarri escribió una versión  más próxima a la comedia ligera, apoyada su dirección en la energía desbordante del juvenil reparto. Se echa en falta, sin duda, un poco de la sensualidad que todos han puesto al fotografiarse para la promoción del espectáculo, pues si en algo falla la representación es en ese aspecto: más allá de los bien dados besos con abrazos, el carácter sexual de los encuentros pasa fugazmente con una sobredosis de timidez que choca con el desenfadado ambiente de las escenas.

Sin embargo, ya puestos en la audacia de presentar una aproximación a La Ronda vale la pena confraternizar con estos voluntariosos aspirantes al teatro profesional, algunos de los cuales ya dan la pauta de futuras excelencias.

Hace muchos años que no se intenta llevar a escena La ronda en Madrid, estrenada por primera vez en 1984 en el Teatro Bellas Artes (con Ana Marzoa. Fernando Delgado, Pedro Mari Sánchez, entre otros; dirección de José María Morera), hasta entonces silenciada por largos años de censura; con el tiempo tuvo varios montajes en distintas comunidades (Cataluña, Navarra…), y el último en la capital fue en 2010, también por estudiantes, esta vez de la Real Escuela de Arte Dramático (RESAD). Luego dio la vuelta al mundo una versión libre con una pareja asumiendo los diez personajes de la obra original, La habitación azul, escrita por el inglés David Hare en los 90 (estrenada en España, en gira, en el 99, con Amparo Larrañaga y José Coronado, dirección de Mario Gas).

Secuencia del gran baile que unifica el corro de escenas íntimas en la muy aplaudida versión cinematográfica de 1950, “La Ronde”. Una producción francesa dirigida por el entonces realizador alemán más internacional: Max Ophüls (1902-1957), con un gran elenco de primeras figuras de la época como Daniel Gelin, Simone Signoret, Danielle Darrieux, Gerard Philipe y Serge Reggiani, entre otros.

La ronda es una obra revolucionaria en su tiempo. Ideológica y escénicamente. La visión circular de parejas enlazadas por su deseo sexual en una misma habitación se estrenó en Viena en 1896; su autor, el austriaco Arthur Schnitzler era coetáneo del sueco August Strindberg, quien impactó con La señorita Julia (1889), y del noruego Henrik Ibsen, creador de Casa de muñecas en 1879. Dramaturgos de extraordinaria valía que compusieron obras insólitas para le época con hombres que deseaban, dominaban, padecían o temían a mujeres que se tomaban el mundo por montera, o lo intentaban con todas sus fuerzas. Autores que abatían la monótona costumbre burguesa de hablar copa en mano sobre lo humano y lo divino desde la cumbre de los confortables patriarcados, a través de una cultura muy burguesa.

Con La ronda el eje de las escenas es la búsqueda del placer sexual dentro de un ciclo de escenas breves concebidas como un corro con cambio de pareja, en un entorno social diferente cada una, a través del cual se exhiben mujeres de muy diferente condición, aunque expresamente deseosas de amor sexual. Una novedad para el mojigato teatro de entonces , aún censurada en muchos países.

Soldados que seducen a doncellas, doncellas que seducen a casados, esposas que se entregan a jóvenes desconocidos, condesas que se hacen pasar por condes, encuentros ardientes o mezquinos, frustrantes o espléndidos; señoritos y caballeros con abuso de poder en una sociedad machista, y la picaresca de grandes supervivientes, por parte de las mujeres: toda una galería de personajes que se mueven por el lado más liberal de una sociedad que, en su momento, pretendía ser puritana.

Los títulos de las diez escenas son significativos:

  1. La prostituta y el soldado.
  2. El soldado y la camarera.
  3. La camarera y el señorito.
  4. El señorito y la joven dama.
  5. La joven dama y el marido.
  6. El marido y la jovencita.
  7. La jovencita y el poeta.
  8. El poeta y la actriz.
  9. La actriz y el conde.
  10. El conde y la prostituta.

NOTA AL MARGEN

Mérito especial tiene la actitud del elenco ante unos hechos inesperados por parte del público sucedidos en la tarde del domingo 10 de junio.

Sala llena con amigos, familiares y público de pago, algunos jaleaban con carcajadas escenas que no las provocaban en absoluto, y cada tanto un hombre apostillaba en voz alta desde la última fila (sala en grada de sólo ocho filas) un hombre pasado de copas, quien con voz muy sonora lanzaba comentarios sueltos: “Golfa”; “Págala, anda”; “Machista”; “Vaya tía”… y algunas frases más largas. Así toda la función que ninguno de los intérpretes amagó con suspender, apechugando de la mejor manera posible hasta el final, aunque resultaba prácticamente imposible mantener la atmósfera y sostener la armonía de la puesta en escena. Sin duda, actuaron como auténticos profesionales que, tras el saludo final, uno de ellos, Alix Atencia (foto), con muy buenas maneras reclamó en escena la presencia del alcoholizado caballero —quien bajó las escaleras dejando a su paso un vaho muy notable— y se lo llevó escaleras abajo hablándole al oído… No le volvimos a ver.

Carolina Berjaga

Noa Gómez

María Araújo

Natalia G. Santamaría

Antonio Barba

Silvia Aguaded

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

REPARTO

La puta Leocadia CAROLINA BERJAGA 
El soldado Franz / El marido Karl ANTONIO BARBA
La criadita Marie / El conde Tarkowska NOA GÓMEZ
El señorito Alfred / El poeta Armand ALIX ATENCIA
La joven casada Emma SILVIA AGUADED
La modistilla Katy NATALIA G. SANTAMARÍA
La actriz Leonora MARÍA ARAÚJO

Espacio escénico ALIX ATENCIA y JAIME CHÁVARRI
Escenografía ALIX ATENCIA
Diseño de iluminación ALIX ATENCIA y JAIME CHÁVARRI
Diseño de Vestuario NATALIA G. SANTAMARÍA
Diseño de peluquería CARLA ENKIL y MARÍA SUPERBIA
Música CAROLINA BERJAGA
Fotografía ÁLVARO SERRANO
Comunicación NOA GÓMEZ
Ayudantes de comunicación NATALIA G. SANTAMARÍA y MARÍA ARAÚJO
Directora de Producción CAROLINA BERJAGA
Ayudante de producción ANTONIO BARBA
Ayudante de dirección SILVIA AGUADED
Producción METATARSO
Prensa MARIAN GÓMEZ CAMPOY (MGC&CO)
Dramaturgia y Dirección JAIME CHÁVARRI

Teatros Luchana. Domingos y lunes a las 18,45 horas, hasta el 24 de junio 2018

 

 

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