La agonía de las flores
Por Fernando Clemot. En Angola, a unos cien kilómetros al sur de la ciudad de Saurimo, encontramos lo que parece una hoja palmeada, perfecta, con sus nervaduras marcadas, muy semejante a las que vemos en las plataneras de nuestros parques. Frente a ella, casi enfrentada, hay otra hoja más pequeña, reniforme y dicótoma, con tonos que se acercan al morado; esta segunda hoja esta centrada sobre el parque nacional de Cameia. Calculo que la primera hoja tiene, desde su base a su ápice, la superficie aproximada de...
Vidas paralelas: Crane y Chéjov. Badenweiler y una foto borrosa
Por Fernando Clemot. “No escribimos historias, escribimos vidas…” Plutarco: “Vidas paralelas” Y es así como a menudo dos vidas pueden marchar durante años alejadas, paralelas y equidistantes, convergen, acuden los dos hombres a una misma llamada desesperada, en un mismo lugar, en un río, en un hospital, y unen sus destinos en un único vórtice de desgracia. Tal sería el caso de Stephen Crane y Anton Chéjov, norteamericano uno y ruso el otro, no se puede decir ni que fueran exactamente de la misma...
Cadaqués, Bazille y las derivadas del cuento
Por Fernando Clemot Lo que el ojo ve el cerebro lo representa o lo percute. En los estímulos exteriores está la miel antigua de la realidad, los poetas y pintores lo utilizan a menudo, ¿por qué no ha de buscar la inspiración un escritor en un paisaje? Siempre me atrajeron los pintores impresionistas y todos tuvieron sus fuentes de luz y de sensaciones: Cézanne, con sus playas y sus bañistas; Renoir en los reflejos en de los entoldados y las alamedas; Degás y Manet en los cafés; Gauguin, Van Gogh en los campanarios de...
Budapest y los seis anaqueles de cuentos
Por Fernando Clemot. Del Ferihegy al centro de Budapest hay media hora en coche. Primero se atraviesa una llanura algo insípida, todo el corazón de Hungría es una inmensa planicie, hay pastos y pocos árboles y en seguida empiezan los arrabales, los distritos Dieciocho y Diecinueve, Kispest, hay mucho bache y se empiezan a ver tranvías. Me lleva Szába, habla por los codos un español muy curioso, con acento húngaro pero con un matiz que no acabo de reconocer. Le pregunto y me dice que trabajó seis años para la embajada...





















