The Office

Por Soraya Ali Rivas.

Adaptación de la serie británica con el mismo nombre creada por Stephen Merchant y Ricky Gervais, este último en el papel del jefe David Brendt Scott.

Gervais participa en el guion de la versión americana de Greg Daniels y se nota. Porqué en The Office (2005-2013), hay humor absurdo, mucho, tanto que te hará sentir vergüenza ajena el 90% del tiempo. 

En mi opinión, en su primera temporada, la serie comete el error de querer imitar a la original británica, pero a partir de la segunda temporada, sabe desprenderse de esta y encuentra su tono menos mordaz y más satírico. De hecho, está considerada por diferentes medios una de las mejores series de comedia de la década. 

El gran Steve Carell encarna a Michael Scott, el director de la oficina de Dunder Mifflin, una compañía de papel en la pequeña ciudad de Scranton, Pensilvania. Su personaje encuentra su verdadera identidad a partir de la segunda temporada así que, dadle tiempo, no sabréis si queréis amarlo o matarlo, o las dos cosas a la vez…

Rodada como un falso documental en el que los protagonistas se dirigen a la cámara, los capítulos de 20 minutos se pasan en un suspiro y sus personajes tienen un trabajo detrás como pocas veces he visto en televisión. 

En la oficina conoceréis a Dwight Schrute, el granjero de origen alemán, friki de Battlestar Galactica, implacable con el cumplimiento de las normas y siempre fiel a Michael, la dulce Pam y su relación con el jocoso Jim, el buenazo de Kevin, el ambicioso Ryan, por citar solo algunos. Todos se quedarán en vuestra memoria para siempre.

The Office pertenece a esas series cuyo título o carátula no nos funcionará como reclamo fácilmente. Pero no os fieis, no es otra clásica sit com. Aquí no hay risas enlatadas, pero os descubriréis con una sonrisa perpetua durante todo el capítulo.

 

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