Andrea Camilleri: “La captura de Macalé”, sexualidad infantil y ardores fascistas

Por Horacio Otheguy Riveira

Una novela insólita del creador de numerosas obras policiacas y de variado tono testimonial. “La captura de Macalé” indaga en un microcosmos que gira en torno al muy desarrollado —y deseado— pene de un niño; los placeres carnales desandan caminos y dan lugar a encuentros morbosos y crímenes sangrientos para que el chaval “bien armado” también pierda la inocencia. Tendrá que proveerse de armas  que defiendan las enseñanzas de Jesús, el Señor que le habla desde que va a la catequesis y con el que entra en éxtasis, pero además hay otra voz que le hace temblar y le provoca fantástica excitación: el vozarrón del Duce en la radio. Uno y otro serán la clave para que el chico vaya pasando por diversas circunstancias hasta convertirse en un individuo peligroso, decisivo producto de una sociedad que alterna el fervor patriótico con la corrupción. Amoralidad, hipocresía, cinismo, violencia y sexualidad espontánea de un poderoso ambiente fascista en una novela sorprendente.

 

Andrea Camilleri (Sicilia, 1925-2019) es el escritor italiano más popular de los últimos 25 años. Toda la vida enredado en la literatura, el teatro y la docencia, a partir de 1992 adquiere un éxito extraordinario, ya con 70 años. Sus publicaciones son imparables, las tiene de todo tipo, predominando el factor social entre los siglos XIX y XX, y entre sus numerosas obras crea una serie con el comisario Montalbano (en homenaje a su admirado escritor español Manuel Vázquez Montalbán [1939-2003]).

Un hombre íntegro, valiente, de una vitalidad sorprendente; fue perdiendo la vista, y ya ciego dictó artículos y ficciones a una secretaria hasta poco antes de morir en julio de 2019 a la edad de 93 años. Sus 100 libros —27 dedicados a la serie de Montalbano—, se han traducido a 120 idiomas y han vendido cerca 10 millones de copias; solo en Italia 31 millones. Como nota curiosa, resulta interesante que fue rechazado por varias casas editoriales hasta empezar su carrera literaria con 53 años, gracias a la publicación El curso de las cosas en 1978 y el gran éxito le llegó en 1994 a los setenta años con La forma del agua.

La increíble historia de Michelino

En 2003 publica La captura de Macalé. Transcurre en un pueblo, y se desarrolla con una panorámica costumbrista muy lograda; su protagonista es un niño de unos 6 años con un pene tan desarrollado que entusiasma a hombres y mujeres de diversa condición, y sobre todo a Marietta, su prima bondadosa, guapa y muy ardiente con novio muerto en una de las guerras de Mussolini.

Y es el carisma de este líder, célebre por propagar discursos altamente emocionales, el factor desencadenante de la novela: ante su voz radiofónica el niño se estremece, se excita de tal manera que se le pone tiesa, y esta erección no será más que un instrumento del diablo y de dios en un mundo de hipocresía católica en la que el amado cura y la buena madre son amantes encendidos y todos los rincones del pueblo respiran pringosas humedades de lo condenable: secretos a voces, fugas poco menos que carcelarias, fogosos encuentros en los altares de la sacrosanta misión fascista.

En torno al Gran Pene del infante, los placeres carnales desandan caminos y dan lugar a crímenes sangrientos para que el chaval “bien armado” también pierda la inocencia y se provea de armas blancas que defiendan la voz de Jesús que le habla desde que va a la catequesis, y a su vez la del Duce: uno y otro serán la clave para que el chico se convierta en un ser ferozmente peligroso al que, sin embargo, muchos quieren disfrutar, incluso un ilustre profesor que le convence de que practicar la sodomía es tan importante que lo llevaron a cabo valientes espartanos.

Lo admirable de la novela reside en la falta de interés sexual de Michelino: él se deja hacer, siempre sorprendido por la lujuria que despierta; va descubriendo los placeres ajenos sin entender por qué gusta tanto su “pajarito”, pero con él —como ser vivo independiente— crece, se divierte como un crío y, sin perder un ápice de su ingenuidad, mezcla lo humano y lo divino haciendo de lo terrible un ingenioso juego de chiquillos. Mientras, de fondo, los éxitos del nuevo imperio viven su mejor momento, incluida la captura de la ciudad de Macalé en Abisinia, hoy Etiopía.

Los desastres del fascismo tras su estridente cantidad de promesas se exhiben desde la vida cotidiana con su sobrecarga de nacional-catolicismo, exacerbado con un empoderamiento trágico del “Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”, de manera que la barbarie se va adueñando de todas las cosas.

Una novela trepidante que combina un alto dominio del costumbrismo siciliano con aportes narrativos de hoy, y una notable fuerza imaginativa en el devenir del pequeño protagonista convertido en un salvaje entre un raro dios católico y el fervor nacional comandado por Mussolini.

 

Edición alemana bajo el título de El cielo roto.

«A la mañana siguiente de la confesión, cuando su madre salió a hacer la compra, Michelino encendió el aparato de radio, se encaramó en un taburete y puso un disco de Mussolini. Bajó del taburete y subió el volumen al máximo. La poderosa voz del Duce lo dejó aturdido, le perforó los oídos, le penetró en el cerebro y le provocó escalofríos por toda la espalda. No entendía las palabras porque el sonido era demasiado fuerte, pero era como encontrarse en medio de una tempestad llena de truenos, como sentirse azotado por un viento huracanado, de esos que te levantan del suelo y te elevan al cielo. Impulsado por los truenos y el viento, aturdido, embriagado, empezó a dar vueltas de habitación en habitación, con las piernas como de requesón, golpeándose la cabeza contra puertas y paredes, cayendo, volviendo a levantarse, con el pajarito tan duro y tan grande y tan largo que tuvo que desabrocharse los pantalones y dejarlo fuera, en libertad, porque le hacía daño mantenerlo aprisionado en los calzoncillos. Cuando terminó el disco y se detuvo, se encontró sentado en el suelo, cubierto de sudor y casi sin resuello, como después de una carrera. Tuvo que ir al cuarto de baño y poner el pajarito bajo el chorro de agua fría para ablandarlo y poder devolverlo a su sitio. 

Aquello le gustó mucho. Lo repetiría a la primera ocasión».

Ver también sobre Memorias Póstumas de Camilleri:

https://diario16.com/la-bisnieta-de-camilleri-leera-una-joya/

 

Andrea Camilleri tiene la mayor parte de su obra publicada en castellano en la editorial Salamandra.

 

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