Nueva creación de Cuarta Pared con «Instrucciones para caminar sobre el alambre»

Por Horacio Otheguy Riveira

El escenario ocupa el centro de un gran rectángulo rodeado de butacas. Al principio creo que me va a distraer tener enfrente a otros espectadores, pero en cuanto empieza todo sucede como en todas las obras de la Compañía Cuarta Pared: situaciones de gran intensidad dramática con una puesta en escena inmersiva, de acción trepidante al estilo de las películas de Bourne, pero sin espías internacionales a todo color, con los medios artesanales de que disponen, pocos objetos imprescindibles y el sorprendente trabajo de los intérpretes.

Instrucciones para caminar sobre el alambre tiene una dimensión fantástica y otra singularmente realista y policiaca, dentro de un entramado que avanza vertiginosamente en una España abrumada, tercermundista, insoportable para millones de personas sumergidas en una desesperante carrera por conseguir más dinero, mejores condiciones laborales, mayores posibilidades de vivienda; en una frenética búsqueda que acaba con muchos, mientras algunos se esfuerzan por integrar un nuevo sistema de valores para lo cual se les exige «desprogramarse».

Un espectáculo testimonial con personajes atrapados en la vorágine de un sistema contrario a la razón, de los que se nutre el actual poder económico mundial ejerciendo solapada tiranía en nombre de la normalidad y la sensatez. Todo lo demás es cosa de radicales.

Cinco personajes «descendientes de millones de fracasos…», entre los cuales una joven se convierte en eje, cuya resolución se reserva para el final, tras una serie de círculos que se rompen y reconstruyen hasta dar con una revelación sorprendente.

Lo han escrito tres autores para cinco intérpretes ya fogueados maravillosamente con las líneas de trabajo de la Compañía, y una protagonista alucinada que Marina Herranz compone con un brío asombroso: la energía de una actriz que encuentra en su personaje toda clase de matices entre la euforia y el desfallecimiento, subiendo, descendiendo, maravillada por sus sueños, desolada por sus frustraciones, y pronto otra vez la posibilidad de volver a empezar y conseguirlo, aunque vengan degollando, aunque todo le grite que tendría que parar y reconducirse, pero no puede parar; el sistema es un monstruo insaciable, un vampiro del que quizás esté enamorada, todo es tan endeble en su propia familia, su padre demasiado exigente, su madre atormentada, su hermano egocéntrico compulsivo, sus jefes ambiciosos y también ellos bajo mínimos…

Si ya en Nada que perder daba muestras de un talento inusual para su juventud, Marina Herranz consagra ahora unas capacidades que dejan al espectador tan compungido como esperanzado, pues permite que conectemos con la dimensión trágica de su personaje como si fuéramos nosotros mismos, compartiendo el abismo que está sociedad nos propone al empujarnos a una carrera insensata por la supervivencia a cualquier precio.

¿Dónde está Alba? Su hermano y su madre han denunciado su desaparición y ayudan en la reconstrucción de sus últimos días para poder encontrarla. La investigación nos llevará a conocer a una familia que lucha por sobrevivir en un mundo invivible. Un mundo que lesiona sus cuerpos, que desequilibra sus mentes, que les empuja a la resignación. Un mundo bipolar en el que intentan encontrar su lugar. Alba estaba segura de haberlo encontrado, pero ahora Alba ha desaparecido.

El mayor logro de la Compañía es llevar a cabo un sistema de trabajo que les permite ahondar en un mensaje social y político con la intensa acción de un thriller entre gente de a pie: un caudal de emociones que apasiona, aflige y asombra, creando un juego de espejos de irresistibles consecuencias, ya que  aborda conflictos sociales sin detenerse a explicar nada con una dirección sobresaliente de Javier G. Yagüe y una entrega absoluta por parte de todos los intérpretes, capaces de caminar y correr, de trabajar en un hospital sin medios, entre ejecutivos de publicidad desbordados, repartiendo comidas preparadas, soportando horas y horas de trabajo a golpes de bebidas energéticas… siempre sin salir del escenario como en un cuadrilátero sumamente peligroso. Parece que es lo normal. Que es lo que hay. Así que nadie delinque. Todo dentro de un orden. Todos buena gente. Nadie mata. Todos modélicos seres humanos que hacen lo que pueden, que se desviven. Hasta que brota el delito; un crimen de difícil diagnóstico porque se instala en el mismísimo corazón del engranaje original.

De izquierda a derecha, los magníficos intérpretes: Aitor Satróstegui, Rosa Manteiga, Guillermo Sanjuán, Javier Pérez-Acebrón. Delante, Marina Herranz.

La Compañía Cuarta Pared se ha caracterizado por los ciclos de creación a largo plazo. La idea de trabajar sobre trilogías permite explorar creativamente contenidos y formas que necesitan períodos de largo plazo para desarrollarse y agotarse.

Instrucciones para caminar sobre el alambre supone el siguiente paso de Nada que perder, una nueva trilogía en ciernes caracterizada por recurrir formalmente al formato “thriller”. Este formato permite usar la investigación como punto de partida para develar tramas y personajes. El éxito nacional e internacional de Nada que perder nos anima a incidir en este formato.

Para Instrucciones para caminar sobre el alambre la Compañía Cuarta Pared estuvo un año recopilando documentación sobre la temática que se aborda y a lo largo de 2019 los dramaturgos volcaron en un texto todo el material recopilado. Posteriormente, como es habitual en los procesos de la compañía, los actores y actrices se han incorporado para dar forma a la escritura final del texto desde la escena.

Dramaturgia: QY Bazo, Juanma Romero y Javier G. Yagüe
Intérpretes: Marina Herranz, Rosa Manteiga, Javier Pérez‐Acebrón, Guillermo Sanjuán, Aitor Satrústegui
Diseño de escenografía y vestuario: Monika Ruhle
Diseño de iluminación: Mariano Polo
Realización de escenografía y vestuario: Richard Vázquez, Cuarta Pared
Fotografía: Sandra Nieto, Irene González Lara
Contenidos audiovisuales: Alba Montañés
Producción, Comunicación y Distribución: Cuarta Pared
Producción ejecutiva: Elvira Sorolla
Dirección: Javier G. Yagüe

SALA CUARTA PARED. Del 13 de febrero al 28 de marzo 2020

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