‘Al pie de la torre Eiffel’, de Emilia Pardo Bazán

Emilia Pardo Bazán, la periodista española testigo en la inauguración de la Torre Eiffel

Un libro recoge las crónicas de esta reportera gallega sobre el acontecimiento mundial que fue la Exposición Universal de 1889

Emilia Pardo Bazán, la periodista española en la inauguración de la Torre Eiffel.

Los elevados precios de los cocheros (taxis en 2020), la dificultad para moverse por una ciudad atestada de turismo con trenes abarrotados o el coste de viajar a una ciudad cuando “está de moda” (ella señala que 1.000 pesetas). ¿Os suena, verdad?

Espontánea, divertida y realista, así es Emilia Pardo Bazán en las crónicas que escribió durante su viaje al gran París de la Exposición Universal en 1889, y que ahora la editoral La Línea Horizonte recoge en el libro ‘Al pie de la Torre Eiffel’.

'Al pie de la Torre Eiffel' de Emilia Pardo Bazán.

La periodista ya había viajado a la capital del mundo (como ella la menciona) en numerosas ocasiones, y a muchas otras capitales europeas, pero en esta ocasión el cometido era distinto. Se encontraba allí para narrar a los lectores de la revista La España Moderna, en primera persona y desde una vivencia completamente realista, lo que estaba pasando.

La situación política, cómo era la moda del París de entonces, el murmullo de sus calles y todas las novedades que supuso para la sociedad parisina la Exposición Universal.

Y continúa: «Para el mozo sano y fuerte, París es el placer y el goce vedado y picante; para el valetudinario, la salud conseguida por el directorio del gran médico especialista; para la dama elegante, la consulta al oráculo de la moda; para los que amamos las letras y el arte, el alambique donde se refina y destila la quintaesencia del pensamiento moderno, la Meca donde habitan los santones de la novela y del drama, el horno donde se cuecen las reputaciones… y, por último, para los políticos, el laboratorio donde se fabrican las bombas explosivas, el taller donde se cargan con dinamita los cartuchos y los petardos que han de estallar alarmando y consternando a Europa… París (lo único vivo en toda Francia) será siempre, y más si se mira desde lejos, la ciudad madre que cantó Víctor Hugo”.

El "gigante".

UN RELATO EN PRIMERA PERSONA

La Exposición Universal dio comienzo el 6 de mayo de 1889 y finalizó en octubre de ese mismo año. Y si conocemos al esplendoroso París de hoy en día es gracias a todas las transformaciones arquitectónicas y culturales que vivió con ella.

La Torre Eiffel fue “el coloso” más significativo, que además era la puerta de entrada de la feria, y también es de esta época el Palacio de MáquinasLa Exposición cubrió 96 hectáreas y significó un antes y un después para la sociedad parisina, donde no faltaron críticas y elogios a partes iguales.

“Los amigos a los quienes he saludado en este primer día en París, están —salta a los ojos—enajenados de júbilo y orgullo por la solemnidad del mañana. La Exposición vence, la Exposición triunfa, afirman hasta los monárquicos”, señala Emilia refiriéndose a la polémica por el día de su inauguración, el mismo día de la toma de la Bastilla, el símbolo del comienzo de la Revolución Francesa.

Al parecer la fecha fue motivo de discusión pues enfrentó de nuevo a monárquicos y revolucionarios. Aunque finalmente, tal y como cuenta Emilia, todos alabaron el éxito de la cita.

Los pabellones en la Exposición Universal de París.

En sus primeras impresiones, la periodista hace referencia a los vagones de tren, repletos de gente que no quiere perderse el evento, en los que llega a la ciudad. También le sorprende el estado de París, más pulcra imposible “sin una mota de polvo” y llena de flores**. Confiesa el agotamiento que supone visitar una feria de tal tamaño y los engaños que tienen que vivir a menudo por parte de los cocheros, a los que dedica una crónica.

La inauguración y la visita oficial del presidente de la República de Francia, Sadi Carnot, tampoco se le escapó a Bazán. También narró lo que supuso para sus dos hijos la primera visita a la Exposición, que también tenía espacios para los más pequeños y que ella detalla al milímetro.

Como feminista que era, no pudo dejar en el tintero lo que en moda supondría una revolución para la mujer: el pantalón. Sobre esta revolucionaria prenda sugería: “Para el final he dejado la moda de más miga y de menos aplicación real de este año: la única que pudiera, si no entrañar una revolución social, al menos cooperar a ella poderosamente. Ya comprenderéis, ¡oh, severos lectores y lectoras asustadizas!, que hablo de divided skirt, o sea del traje con pantalones”.

Ilustración de la Exposición Universal de París en 1889.

LA TORRE EIFFEL SEGÚN EMILIA PARDO BAZÁN

Emilia Pardo Bazán no era amante de las aglomeraciones, por eso para ella supuso todo un reto dar voz a la inauguración del “gigante” al que compara, como se hizo en la época, con la Torre de Babel.

La periodista señala en sus crónicas algunas de las principales características que supusieron debate entre los ciudadanos y arquitectos de la época: el material con el que se había construido, su altitud, los problemas estéticos de una inmensa torre de hierro en mitad de la señorial París, y los peligros a los que había de hacer frente. El viento, aunque ahora pueda parece extraño, fue uno de los principales.

Por Sara Andrade / Conde Nast Traveler

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