El teatro-danza de Pina Bausch entre inolvidables secuencias

Por Horacio Otheguy Riveira

Muchos amantes del cine que frecuentaban poco y nada los espectáculos de teatro-danza descubrieron a Pina Bausch gracias a Pedro Almodóvar y Hable con ella, 2002, que empieza y termina con montajes muy distintos coreografiados por la artista alemana, aportando mucho sentimiento a la compleja trama que se desarrolla en torno al cuerpo desnudo de una hermosa muchacha interpretada por Leonor Watling. Historias cruzadas de amores imposibles, encuentros y desencuentros con los que, de un modo mágico, colaboran los bailarines dirigidos por Bausch desde un gran teatro de París, cuya dirección permitió la entrada de cámaras en la sala y de actores entre el público. Ficción, realidad y el poderoso encanto de la gente en movimiento como si no hubiera reglas, ni muchas horas de ensayo ni pies heridos, a veces sanguinalentos, a fuerza de intenso trabajo para alcanzar los dones de la belleza en el dolor del amor, de la soledad… o la exaltación de la alegría de vivir.

Pina, la película de Wim Wenders de 2011, deja la última mirada del cine hacia su trabajo, iniciado su rodaje con la colaboración de la protagonista. En este caso es un documental que recorre aspectos inéditos y conocidos en un ensamble fascinante que podría durar eternamente, en gran medida por el acompañamiento de una banda sonora original cautivadora, además de las partituras escogidas por Bausch para sus coreografías.

A continuación, visitamos parte de su obra a través de la exposición de secuencias breves y una obra completa como Café Müller, de 50 minutos, una buena ocasión para entrar en el peculiar mundo de Pina Bausch (Alemania, 1940-2009), cuya Fundación mantiene vivo el esplendor vitalista de su sentido de la existencia y, por tanto, del teatro de la vida, del teatro como estructura lingüística internacional, y de la danza como un lugar en el que El Drama y La Comedia conforman una historia de amor que se expande por la cotidianidad de quienes se acercan enmudeciendo por el asombro, felices de encontrar una nueva emoción.

Tanzt, tanzt, sonst sind wir verloren

(Baila, baila, sino estamos perdidos)

Pina Bausch

 

 

 

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