«Trilogía del corazón», de Kepa Murua

Por Isabel Alamar.

Trilogía del corazón (Editorial Luces de Gálibo, 2021) recoge tres libros de Kepa Murua que, en su día, fueron publicados por la prestigiosa editorial Calambur, pero como, con el pasar del tiempo, estas tres ediciones se fueron agotando, el autor quiso reunir finalmente los tres títulos en una antología porque en su mente siempre estuvieron unidos por varios motivos: por ser de los primeros poemarios con los que alcanzó cierto renombre y reconocimiento; también por la mezcla que contienen de pasión y riesgo, a partes iguales y, por último, por el deseo del poeta de expresar sentimientos como el amor, el desamor, la búsqueda de la felicidad, su fe en la palabra o su lugar en el mundo y en la poesía.

Por ejemplo, en Cardiolemas, o los lemas del amor, asistiremos a un lirismo radical de corte existencialista donde el yo desgarrado se desnuda en palabras y se muestra a los demás mediante multitud de poderosas imágenes. Este es el primero de los tres que escribió Murua, quizá por ello, uno de los más eclécticos y que mayor fuerza expresiva posee como nos demuestran los versos sugerentes del poema “Demora”: “habrá una victoria para aquel que en la derrota crea (…) deberes para con el hombre, deberes para con el sueño / noches que callen”. Lo mismo ocurre con estos otros, de gran calado, extraídos del poema “Bandera”, que recogen bien el significado del libro: “para empezar un poema / hay que levantar bien los brazos / y dejar que la página en blanco / sea la única bandera”. Versos que, por otra parte, nos permiten visualizar claramente a aquel joven poeta que a finales del siglo XX viajó a Alemania y se quedó una buena temporada allí, al final fueron dos años, buscando y encontrando su propia voz.

En cuanto a Siempre conté diez y nunca apareciste, se trata de un poemario, de largos poemas sin título, que es algo más narrativo que el anterior y uno de los que más éxito obtuvo cuando fue publicado por Calambur. Y es que la gente se identificaba fácilmente con computar y, pese a todo, la chispa no se encendiese en sus vidas. Con este trasfondo poético, nos confesará el poeta, en voz baja y susurrante: “Siempre conté hasta diez y nunca apareciste. / Fueron noches de granizo desnudo, de temblor / en el humo del deseo. Días de ayuno y lucidez”. También los siguientes versos captan muy bien cómo se sentía el yo poemático de estas historias vivenciales: “Había que sonreír pese a todo / y pasear por otras calles. / (…) Había que resignarse y llorar / a escondidas, como si fuera mentira / el cuchillo afilado en el vientre”.

Respecto al último de ellos escrito, Cavando la tierra con tus sueños, advertimos una visión pesimista y desengañada de la realidad que le rodea, incluido el amor. En este libro el poeta nos manifiesta su incapacidad por expresar bien todo aquello que desea, vemos su ardua lucha cotidiana por lograrlo. Pero vislumbramos ya su esperanza en el amor y en la palabra que se mantendrá ya siempre. De este modo no es extraño que Murua nos regale versos como los del poema “Hoy”: “Con vocación de jóvenes ojos / a la intemperie, fuimos pájaros / o relojes con el ala partida en el suelo. / Amándonos despacio”. O estos otros, profundos e intimistas, incluidos en “Bosque”: “Porque en medio de la soledad / calla el bosque haciéndose árbol”. O los de “Otoño negro”, que tan bien sintetizan su desolado pensamiento, pero, a su vez, esperanzado: “Fuimos algo y nada éramos. / Pero seremos alguien / si nadie indaga en el pasado / y nos encuentra”.

Una trilogía, con prólogo de Catalina Garcés, que se ha convertido en una de las delicias de los amantes de la buena poesía de Kepa Murua; un magnífico menú de degustación para todos aquellos nuevos lectores que quieran acercarse con una mirada abierta, sincera y serena a este autor de culto, que ya se ha ganado un merecido hueco en el panorama literario actual.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *