«El encanto de una hora», Benavente fantástico por Los Números Imaginarios

Por Horacio Otheguy Riveira

Estreno mundial en el centenario Teatro Palacio Valdés en Avilés, Asturias. Una institución que ha cumplido cien años en 2020. Con su inauguración, Avilés culminaba una nueva época, iniciada desde finales del XIX. Se había producido entonces una transformación que afectaba a estructuras vitales (el puerto, el ferrocarril), a la ordenación urbanística o la renovación arquitectónica. Y a medida que entramos en la modernidad se sucedieron toda clase de espectáculos con una cualidad de los últimos tiempos: los estrenos exclusivos, antes de gira en la entrañable sala, así como centro neurálgico de las giras con las garantías de una plena solidez técnica y un público anhelante de novedades.

La compañía de teatro [los números imaginarios], la productora Bella Batalla y el Teatro de La Abadía presentan ‘El encanto de una hora’, una nueva producción conjunta cuyo estreno absoluto tendrá lugar el 6 de agosto, inaugurando la programación de la nueva temporada 2021-2022 del Teatro Palacio Valdés.

En 1892, Jacinto Benavente publicaba Teatro fantástico, considerado el texto que sentó las bases del teatro modernista en nuestro país y en el que incluía la pieza corta El encanto de una hora. En ella, dos figuras de porcelana vuelven a la vida a medianoche. Ahora, en un salón de baile de una zona costera del 2021, el director Carlos Tuñón recupera dicha pieza trasladando sus conceptos esenciales a la escena contemporánea y mezclando procedimientos de teatro físico con manipulación de objetos y teatro textual.

 

Ambas realidades se funden y conviven; la España de entonces y la España de ahora, los versos de Benavente y la realidad de nuestros ancianos en un sueño de libertad y de posibilidad de cambio.

Los cuerpos de Patricia Ruz y Jesús Barranco se encuentran en un paraíso anclado a otra época en la que dos ancianos esperan inmóviles, como las dos figuras benaventinas, hasta que también reviven. La versatilidad de los dos intérpretes, bailarina-actriz y actor con muchos recursos, plasman situaciones de muy atractiva riqueza plástica y poética.

 

Dos figuras de porcelana vuelven a la vida durante una noche. Dos cuerpos frágiles y olvidados en un salón donde solo pasa el tiempo, donde la vida ocurre a su alrededor pero de la que solo pueden ser impasibles espectadores.

 

«El Premio Nobel español se situó con este teatro en la experimentación simbolista de su época, en el denominado teatro del ensueño, en un tiempo en el que se iban gestando nuevos modelos dramáticos frente al teatro del realismo, con la consiguiente resistencia explícita de algunos al cambio, como lo demuestran los artículos de José María Fábregas del Pilar en “Del teatro poético” (1912): “La poesía en el teatro contemporáneo no significa la solución de la crisis por medio de la cual atraviesa, sino un signo más del estado agudo del problema y de la desorientación que revela”. (Rubio, 1998: 123) en la dirección hacia  un modernismo reaccionario según proclamaba Eduardo Marquina en “Sobre el teatro popular” (1908): “O el Pueblo, la Raza constituyen el personaje descomunal y constante de todo nuestro Teatro, o no tenemos el derecho de convocar para triviales farsanterías a la multitud” (En Rubio, 1998: 104).

Fue el mismo Benavente, quien en “El teatro de los poetas”, en el Heraldo de Madrid, del 13 de mayo de 1907, manifestó su queja e incomprensión de una parte del público: ¡Y si fuera sólo la voluntad y la inteligencia del público las que se resistieran! Pero es que tampoco podemos contar con su imaginación que niega crédito a todo lo que no sea verosímil, de esa verosimilitud teatral, por la que dijo no sé quién, con mucho acierto: “La verosimilitud es el mayor enemigo de lo verdadero” […] para los que ya estamos cansados de oír en el teatro las mismas vulgaridades de este vivir prosaico, ese Teatro en que hablar gramaticalmente ya es falsedad y decir lo que se piensa atrevimiento y decir lo que se siente lirismo».  (Extracto de José Montero Alonso en Jacinto Benavente. Su vida y su teatro, Ed. Sucesores de Rivadeneyra, Madrid, 1967)

Benavente Martínez, Jacinto. Madrid, 12.VIII.1866 – 14.VII.1954. Dramaturgo y renovador del teatro del siglo XX, Premio Nobel de Literatura en 1922.
El clasicismo de Benavente en versión de Carlos Tuñón, creador de teatro contemporáneo en constante peregrinación por las artes escénicas, con una formación integral en el mundo audiovisual.

Dramaturgia: Jacinto Benavente

Versión y dirección: Carlos Tuñón

Intérpretes: Patricia Ruz y Jesús Barranco

Ayudante de dirección / regiduría: Mayte Barrera

Jefa de producción: Rosel Murillo

Producción ejecutiva: Nacho Aldeguer

Plástica, espacio y vestuario: Antiel Jiménez

Vestuario: María Sánchez y Paola de Diego

Iluminación: Miguel Ruz Velasco

Sonido / gráfico: JUMI

Coreografía / selección musical: Patricia Ruz

Fotografía: Luz Soria

Audiovisual: Ales Alcalde

Prensa y comunicación: Amanda H C – Proyecto Duas

Distribución nacional: Caterina Muñoz Luceño – Caterina Producciones

Agradecimientos: Rebeca Sanz-Conde y su compañía LAFINEA teatro por descubrirnos este texto cuando lo estrenaron en 2013. Emilio Peral Vega por arrojar luz sobre la figura de Jacinto Benavente. Antonio Díaz y Fredy Rendon por abrirnos las puertas de Benidorm. Jose Delgado por su memoria musical.

‘El encanto de una hora’ es una pieza de salón de [los números imaginarios], producida por Bella Batalla y el Teatro de La Abadía.

Género: teatro fantástico.

Duración: 60 minutos.

Edad: público adulto.

Idioma: castellano (de 1892).

Día: 6 de agosto.

Lugar: Teatro Palacio Valdés (Avilés).

Hora: 21h.

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