Teatro y música para recordar a Chet Baker: «Baladas de la Cárcel de Lucca»

Redacción Escena

En «Baladas de la Cárcel de Lucca», obra teatral de Máximo Mintaka, hay tres personajes, un narrador, y un trompetista en prisión: Chet Baker. Después, también, ocho músicos en escena; un cuarteto de jazz y un cuarteto de cuerdas, y una coda dramática final con misterio y corazón. El universo singular de un músico y cantante que intentó atravesar con su propia luz las zonas más oscuras. En el vértigo de su búsqueda, pesaron las drogas y los sueños inalcanzables.

He aquí algunos extractos de los textos que se articulan antes de la música en vivo, que irá creciendo hasta desembocar en un concierto muy especial: mezcla de clásicos de Baker joven, cantante y trompetista, en su estilo de «cool jazz», y el añadido de las cuerdas, tan popular en esos años, añadiendo un toque romántico y dramático, con la exploración hacia otros estilos de jazz, como el bebop, y con una coda de jazz contemporáneo.

 

«NARRADOR
2.1
A principios de la década de los sesenta, Chet Baker fue encarcelado durante un año y medio por un asunto de drogas; al salir en libertad sus amigos le rindieron un homenaje alquilando el mismísimo Teatro
Comunale de Lucca. Rondelo significa vencejo en italiano, y Fiorella es un nombre que podría traducirse por “florecilla”, un diminutivo de flor que es una especie de protagonista en la sombra. Son estas sombras las que hacen a veces que logremos sobrevivir a las peores adversidades, la vida sin ellas sería una
absoluta oscuridad.

[…] EL PRESO
3.1
¡Soy inocente! Ya sé que los que terminan en este hoyo dicen siempre esto. Me inculpé para salvar a mi amigo Giuseppe. ¿Quién es Giuseppe? Tenía tres hijos y una esposa, una ragazza hecha a la idea de que siempre viviría en la pobreza.
No se le ocurrió otra cosa que atracar una gasolinera, una Shell a pie de carretera. Y no un gran golpe, no, solo un buen puñado de billetes con los que amortiguar el hambre, hacer acopio de comida, bebida, ropa… y tirar del carro un tiempo más.
Con un coche afanado, una capucha y una pistola de madera que talló el mismo y pintó de negro metalizado para darle una mejor apariencia, se plantó en la caja arramplando con el dinero y dándose a la fuga.

[…] UNA EXTRAÑA EN EL CALLEJÓN
6.1
Yo no soy una loca que habla sola. Si hablo en voz alta es porque sé que no me estás escuchando. Esto es bastante peor que un vis a vis. Es el muro de las lamentaciones de una mujer enamorada, aunque no voy a dar golpes con el puño ni a darme cabezazos contra las paredes.
¿Soy una mujer despechada? Soy una mujer que te amaba, que te había amado.
¡Cuánto silencio! Un silencio quizá igual de amargo al que habrá dentro de esas cuatro paredes, cuando la soledad llega a alcanzarte.

6.2
Aunque quisieras abrazarme como entonces, un muro más ancho que la simple piedra te lo impediría. No puedes escupirme a la cara y luego quererme besar.
Casi estás mejor aquí sin que te frías las venas. Vas a ganar peso, paseante de los infiernos.
No es mi libertad mejor que tu condena. Quisiera compartir la luz tenue, suave y amorosa de la luna colándose entre las rejas. ¡Qué poético, qué blando, qué patética puedo llegar a ser a veces! Rejas como dedos amorosos por dónde pasa el deseo y el aire limpio que peina los campos y las calles de la ciudad. Una claridad que te ilumine el rostro. […]».

 

 

Baladas de la Cárcel de Lucca: Un homenaje a Chet Baker

Compañía Teatral Luna de Sangre

Autor: Máximo Mintaka

Dirección: Antonio Dyaz

Fotografías: Fernando Delgado

Reparto: Patricia Peñalver, Fran Bleu, Félix Granado, Alex Vázquez

Músicos en escena:

Piano/teclados: Kevin Vásquez

Batería: Eduardo Solas

Contrabajo: Paolo Furio

Violín 1: Luisa Sánchez

Violín 2: Amara Ríos

Viola: Alejandro Revenga

Cello: Rocío Fuentes

Actuación especial de Alex Otheguy, trompeta, voz, arreglos y dirección musical.

 

Teatro Bellas Artes. Sábado 8 de octubre, 12,30 horas.

 

 

Chesney Henry Baker Jr. —Chet Baker— fue un cantante y trompetista de jazz estadounidense que saltó a la fama con su canción clásica ‘My Funny Valentine’. Chet comenzó su carrera a finales de los años 40 y dejó una huella inmediatamente después de unirse a ‘Gerry Mulligan Quartet’ en 1952. Lanzó muchos números de jazz, como ‘Walkin’ Shoes’, Bernie’s Tune’ y ‘My Funny Valentine’ con Gerry. En el mismo año, también tuvo la oportunidad de tocar con Charlie Parker. A lo largo de los años 50, Chet produjo álbumes como ‘It Could Happen to You’ y ‘Chet Baker Sings’. Por mucho que fuera amado y admirado por su talento, su adicción a la heroína y el trato cuestionable hacia sus amantes tampoco estaban ocultas para nadie. Su adicción a las drogas casi destruyó su carrera y finalmente lo mató. Fue arrestado varias veces por delitos relacionados con las drogas. Incluso empeñó sus instrumentos musicales y recibió muchos golpes de la turba, antes de decidir tomar el control de su vida y regresar a la música alrededor de los años 70. Después de su regreso, creó mucha música significativa. Murió el 13 de mayo de 1988, de una aparente caída desde la ventana de su habitación de hotel en Ámsterdam.

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *