Por David Farré /
La noche del 29 de mayo en la Sala Paral·lel 62 tuvo algo de ceremonia colectiva. Dentro de la programación del Suite Festival y de la mano de la promotora Clipper’s Music, León Benavente regresó a Barcelona para presentar Nueva Sinfonía sobre el Caos, un trabajo que ha reafirmado a la banda como una de las propuestas más sólidas e inquietas del rock alternativo estatal.
Desde los primeros compases quedó claro que Abraham Boba, Eduardo Baos, Luis Rodríguez y César Verdú no entienden el directo como una mera reproducción de estudio. Su propuesta se sostiene sobre una maquinaria rítmica implacable, sintetizadores abrasivos y una tensión permanente entre la urgencia política y la catarsis emocional. La sala respondió desde el inicio con una entrega absoluta, convirtiendo cada estribillo en una consigna y cada silencio en expectación, algo pocas veces visto.
El concierto estuvo marcado por el peso de Nueva Sinfonía sobre el Caos, aunque el repertorio funcionó como un recorrido transversal por toda su discografía. Las nuevas canciones encajaron con naturalidad junto a clásicos recientes, demostrando que el grupo atraviesa uno de los momentos más inspirados de su trayectoria.
Sonaron varias de las canciones más representativas: “Nueva Sinfonía sobre el Caos”, “Amo”, “Tipo D”, “Ser Brigada”, “Ánimo, valiente”, “Como la piedra que flota”, “La canción del daño”, … sólo me faltó el que es para mi uno de los temazos “Libarme del mal”.
Uno de los momentos culminantes llegó cuando la sala entera acompañó a Boba en los estribillos de “Ánimo, valiente” los más coreados de la noche. Allí se evidenció una de las grandes virtudes de León Benavente: convertir canciones nacidas desde la observación crítica de la realidad en himnos compartidos. La electrónica, el postpunk y el rock convivieron sin fricciones en un espectáculo de sonido contundente y ejecución impecable.
Al término de la actuación, los aplausos prolongados confirmaron la sensación general: León Benavente volvió a demostrar en Barcelona que su directo sigue siendo uno de los más intensos, precisos y estimulantes del panorama nacional. En el marco del Suite Festival, la banda ofreció una actuación vibrante, eléctrica y profundamente contemporánea, capaz de convertir el caos del presente en una celebración colectiva




