Alan Watts: Fusión de horizontes (1)

Por Ignacio González Barbero.

La distancia es un término emocional; su expresión como valor espacial no tiene cabida con Alan Watts. El autor que nos ocupa hizo de la sabiduría nacida en el “lejano” mundo oriental algo accesible y apreciable para el pensamiento de occidente. La sencillez y naturalidad de sus palabras calman el frenesí conceptual (y de otras “clases”) en el que vivimos sumidos y abre nuestro corazón a la espontaneidad. Sus numerosas obras estan dedicadas al taoísmo, al budismo (zen y no zen), al hinduísmo y a temas que tratan de exponer la liberación a través de la calmada observación de lo que acontece.

Los actos que siguen a la mente intentan siempre apresar lo que es (y marca como) “diferente” de ella a través de los conceptos, las leyes y las mismas ideas que tenemos sobre la naturaleza. Nuestra verbalidad no puede llegar a abrazar lo real; es demasiado simple. El ser humano tiene que volver a encontrar qué significa (si significa “algo”) en el cosmos si no quiere navegar a la deriva hundiendo e hiriendo todo lo que le rodea. Estas “conversaciones conmigo mismo” buscan el diagnóstico y la solución a través de una serenidad profunda y clara. Les dejo con Alan Watts:

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