La niña que podía volar

La niña que podía volar, de Victoria Forester. Madrid, Montena, Serie Infinita, 2010.  304 pp., 14.96 €.

Por Carmen Fernández Etreros.

La niña que podía volar no es otra novela más sobre niños que tienen poderes, niños ‘especiales’ que pueden volar, mover objetos con la mente o causar fenómenos meteorológicos como furiosas tormentas o vendavales. La primera novela de Victoria Forester, editada en nuestro país por Montena, es una historia sobre la amistad, el valor y la aceptación de los demás con sus diferencias y distintos comportamientos. Una novela que además sorprende por su amenidad y agilidad narrativa.

Su protagonista Piper es una niña especial, una niña que un día descubre que puede volar. Una niña tímida y solitaria que vive en una granja con sus padres, unos campesinos mayores. Las diversas generaciones de la familia McCloud siempre ha mantenido las mismas rutinas, ha cultivado la misma tierra y ha vivido en la misma ciudad. Los padres viven tranquilamente pero atemorizados por el qué dirán y por el poder de Dios. Piper se convierte en una niña solitaria que ni va al colegio ni tiene amigos. Un día la niña descubre que puede volar y en un partido de béisbol con los niños del pueblo, Piper -sin querer- comienza a volar persiguiendo una pelota. Sus padres, aterrorizados, no dudan que lo mejor para ella –y para ellos– es el ofrecimiento de la guapa y perfecto doctora Letitia Hellion: que ingrese en un centro especializado donde acuden “niños especiales”.

El drama de Piper es que ella se siente una niña normal, excepto cuando vuela; no entiende la manía de los mayores por querer que todos seamos iguales. Hasta que comprende “que las personas deberían descubrir cuál es su misión en la vida para poder sacarle provecho” (pp.17).  En el centro de “niños especiales” encontrará cómo ayudar a otros niños con poderes y dará al final con una manera de sacar provecho a su “manía de volar”. Y también encontrará aventuras y misterios que descubrir y, lo más importante, amigos como Violet o Conrad que han pasado por su misma situación y pueden ayudarle.

En suma una novela positiva, irónica en ocasiones, divertida y tierna a la vez, recomendada para los lectores juveniles a partir de 10 años, que nos invita a que aprendamos a aceptarnos unos a otros a pesar de nuestras diferencias y a disfrutar de todo lo que nos ofrece la vida incluso de los poderes mágicos…

Una respuesta a La niña que podía volar

  1. Acho que a maconha que esse Rafael te1 fnuamdo te1 estragada, Ze9 Antonio, Daniel Avenida, Germano(se prestasse tava no Santos), melhor do que Derley????? Que diga-se de passagem ne3o e9 grande coisa, mesmo assim e9 brincadeira, fica com tuas tranqueiras, junta os cacos e os carangeijos na ilha da fantasia e vamo pro PE 2011, que vai ser muito fraco tecnicamente, mas vamos fazer o que se e9 isso que temos pra ver.

    Relis
    25 diciembre 2012 at 2:50 am

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