El Jinete Azul, una nueva editorial cabalga en las librerías

Por Ángel Domingo.

Cuando hacer cumbre en el Himalaya recuerda a una excursión colegial y las fuentes del Nilo acogen cualquier picnic turístico, parecen agotadas las posibilidades de aventura en nuestra época. En absoluto, pruebe a poner en marcha una editorial, abrir una galería de arte, rodar una película…

Desde hace meses la crisis de ideas y valores se camufla en los números rojos de las bolsas. Nada más importante que la calificación crediticia de Moody’s. Puestos a eliminar gastos superfluos, se recortan con tijeras de podar los jardines culturales. El parqué sentencia que nos encontraremos a nosotros mismos más en la letra pequeña de las hipotecas que en las palabras de Shakespeare, Voltaire o Delibes.

En este contexto, nace una nueva editorial: El Jinete Azul. Su nombre rinde homenaje al cuadro que Vasili Kandinsky pintó con ese título en 1903. También es el nombre de un manifiesto de la vanguardia europea, El almanaque de El Jinete Azul, que el artista ruso redactó con Franz Marc.

La mayoría de sus libros, afirma el manifiesto inicial, “serán de producción nacional, de aquellos escritores e ilustradores con cuyo trabajo nos identificamos y nos sentimos cómodos. Y, por otro lado, también editaremos obras ya publicadas en editoriales extranjeras, que consideremos de interés para los lectores de español, de una orilla y de la otra de este océano que atravesaremos con un puente de palabras”.

Recuperará, además, “obras clásicas de escritores e ilustradores que crearon estos libros con intención o no de dirigirlos al público infantil, pero que los pequeños lectores se apropiaron de ellos con el paso del tiempo. Algunos de ellos aún incomprensiblemente inéditos, otros ya publicados, pero invisibles en la actualidad”.

Una editorial con personalidad, la de sus autores y la del equipo que impulsa este proyecto. Antonio Ventura –escritor, pintor y editor de amplia trayectoria- reivindica la figura del editor, que trabaja “con material sensible, con obras honestas, quizá imperfectas, no importa. No archiva facturas de regalos a políticos, ni contabiliza el IVA de los beneficios. Se enfrenta a un texto que nació de la necesidad interior de un escritor, por contar una historia, o a las imágenes que iluminaron, desde la oscura verdad de un ilustrador, aquel texto. Un oficio nada fácil, pero apasionante”.

El Jinete Azul mima los libros infantiles y juveniles porque, como decía Michel Tournier, “la buena literatura es aquella que también la pueden entender los pequeños”. El almanaque infantil de El Jinete Azul, a modo de declaración de principios estéticos, recoge una exquisita selección de ilustraciones en torno al motivo que le da nombre.

Participan, entre muchos talentos, Elisa Arguilé, Miguel Calatayud, Jesús Cisneros, Federico Delicado, Isidro Ferrer, Alejandro Magallanes, Rocío Martínez, Max, Teresa Novoa, Elena Odriozola, Javier Olivares, Gabriel Pacheco, Javier Sáez Castán, Carmen Segovia, Emilio Urberuaga, Fernando Vicente, Noemí Villamuza, Rafa Vivas, Ulises Wensell, Javier Zabala…

“Pensamos que la mayoría de nuestros libros no tienen, ni tendrán edad, que sostendrán la mirada asombrada e ingenua de un pequeño, y la inteligente pero siempre inocente de un adulto”, sostiene Ventura.

Una de las apuestas más innovadoras es la novela gráfica, con un formato que alterna el puro cómic de autor con partes íntegramente textuales. La ciudad transparente, escrita a cuatro manos por Ana Alonso y Javier Pelegrín con ilustraciones de Pere Ginard, es uno de sus primeros títulos. Está ambientado en una sociedad en la que nada es privado; las vidas de los seres humanos están diseñadas y escritas en un guión, y cuanta más audiencia consiga uno, su vida estará más llena de sensaciones, pues podrá pagar al mejor guionista, y su capital, económico y mediático, aumentará porque los espónsores querrán patrocinar sus aventuras.

El universo gráfico de Pablo Auladell da una nueva dimensión a las palabras de Joan Manuel Gisbert en El despertar de Heisenberg, en la que, en un futuro no muy remoto, un publicista conocerá a una enigmática mujer que, a cambio de descansar unas horas en un lugar seguro, le permitirá manejar un GPS que puede llegar a leer los pensamientos y a percibir las más íntimas sensaciones.

Arqueología, de Antonio Santos, habla de un hombre que sueña con construir un barco… Es la historia de todas aquellas personas que una vez soñaron y crearon. Una joya de este pintor y escultor, que se anima aquí a ilustrar su propio texto con la delicadeza a la que nos tiene acostumbrados.

Junto a estas novedades, El Jinete Azul recupera Historia de un erizo, primer álbum de la desaparecida Asun Balzola, que mereció el Premio Nacional de Literatura Infantil y el Segundo Premio a la Mejor Labor de Ilustración en el año 1978. Cuando el erizo, después de su largo sueño invernal, sale de su madriguera, busca un amigo con quien jugar. No le resultará fácil, pues sus púas asustan a muchos, aunque finalmente siempre hay alguien con quien compartir el tiempo.

Cuatro ejemplos de un catálogo con vocación de permanencia. Títulos que encontrarán espacio propio en el altar de nuestros anaqueles. Los libros para niños, señala Ventura, “suponen, a pesar de la escuela, una experiencia estética, cuando no sentimental, para sus usuarios. Porque, como dice Luis Mateo Díez, no llorábamos igual después de haber leído Corazón, de Edmundo de Amicis”.

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2 respuestas a El Jinete Azul, una nueva editorial cabalga en las librerías

  1. Aunque ya conocía El Jinete Azul, me parece una fantástica noticia el nacimiento de una nueva editorial, y más en los tiempos que corren… Ojalá surgieran muchas más!!! Enhorabuena por la iniciativa y muchísima suerte!!

    Nohemi
    6 julio 2010 at 10:54 am

  2. Mucha suerte en esta aventura. Ya lo comenté en otro blog que hablaba de ella, y durante la Feria del Libro publiqué en esta misma revista una reseña sobre uno libro de poesía de esta editorial, que conocí de casualidad. Me parece una apuesta necesaria: la apuesta estética (no solo ética o moralizante, como nos tiene acostumbrados la LIJ), la recuperación de imprescindibles, eliminar el temor a nuevas formas artísticas consideradas minoritarias o poco comerciales, pero tan importantes para la buena Literatura. ¡Adelante!
    Paloma Sánchez Ibarzábal

    Paloma
    10 julio 2010 at 12:39 pm

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