Candy City de López Aroca

Presentación de Candy City / @ Pablo Álvarez

Por Javier Pérez / Fotografía de Pablo Álvarez

Una de las presentaciones más atípicas de la presente edición de la Semana Negra de Gijón fue la del libro ilustrado Candy City, de López Aroca y Sergio Bleda. Se trata de una producción a medio camino entre la novela y el cómic, aunque mucho más cercana a al primero de los géneros. La introducción corrió a cargo de José Manuel Estébanez, aunque los dos invitados se encargaron luego de describirse a sí mismos y a su trabajo con todo lujo de detalles humorísticos.

A decir de López Aroca, Candy City trata de ser un verdadero manual sobre cómo debe repartirse una ciudad entre distintas mafias sin que surjan problemas, al tiempo que constituye una verdadera fuente de riqueza e inspiración para podólogos, teniendo en cuenta la cantidad de dedos de los pies que se cortan a lo largo de la obra. Aunque ya se intentó en el cine en la película Gangs de Nueva York, la idea que alumbró la obra fue contar cómo eran realmente los tiempos del pregangsterismo, en las primeras décadas del siglo XX e incluso las últimas del XIX.

Las ilustraciones, creadas con todo lujo de detalles y desde una obsesión casi enfermiza por cada menor referencia a los objetos reales de la época, tratan de completar, o incluso de crear esa ambientación en la que se basa el texto, pues careciendo de una ciudad determinada intenta situarse en todas a la vez, o en una suma de ellas, como si las amalgamase en la memoria o la imaginación colectiva, creando lo que el autor llamó con gran acierto “mitología creativa”.

El guiño, o la paradoja si quiere, es que la principal industria de la ciudad, la que da empleo a buenas parte de sus habitantes y sirve de centro de gravedad de toda la acción, es una fábrica de caramelos. De ahí el título.

Según el autor, saltar de Albacete a Nueva York no ha sido tan difícil. De lo difícil que fue volver no dijo una palabra.

Yo, prudentemente, tampoco.

One thought on “Candy City de López Aroca

  • el 21 julio, 2010 a las 8:12 pm
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    Me temo que el autor de las ilustraciones es SERGIO Bleda, no JORGE.

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