Buda Blues: La fuerza del busdismo Zen y el blues de los esclavos negros

Mario Mendoza en la Semana Negra

Por Laura Muñoz.

A las 21:15 del lunes 12 de julio nos encontramos ante un Mario Mendoza sincero y entregado al hablarnos de Buda Blues, la obra con la que opta al Premio Hammett de la XXIII Semana Negra de Gijón.

El punto de arranque de Buda Blues resulta fascinante: un profesor universitario muy tranquilo recibe una carta en la que se le informa de la muerte de un familiar cercano al que hace mucho tiempo que no ve. En esta carta le instan a reconocer el cadáver.

En Buda Blues pasan muchas cosas pero, además, tiene abundantes elementos que nos incitan a la reflexión, incluso despertando las ganas de investigar acerca de según qué cosas que el autor introduce en la novela.

En esta obra de Mendoza asistimos a la evolución de dos amigos muy distintos entre sí. Esta evolución es el redescubrimiento de la otra forma de ser del otro.

Buda Blues nace de una obsesión por un personaje: Theodore John Kaczynsk, conocido por Unabomber, matemático norteamericano que llevó a cabo una campaña de envío de cartas bomba en las que denunciaba la sociedad alienada por la tecnología. Tanto fue así que lo dejó todo a los 27 años y se mudó a una cabaña en Montana sin agua y sin luz, donde desarrolló técnicas de supervivencia, siendo fiel a lo que pretendía promover.

Se trata de una novela epistolar compuesta por cartas entre dos personajes. A pesar de tratarse, básicamente, de una serie de correspondencia entre dos personas, hay sitio para una narración que resulta realmente ágil.

Imprescindible mentar la fuerza que desprende Mario en su ponencia. Te arranca de la silla un segundo después de haber acabado y la cabeza envía un impulso extraño a las piernas, que obligan al cuerpo a seguirlas al punto de venta y adquirir un ejemplar de Buda Blues.

Yo… ¡ya tengo el mío!

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Una respuesta a Buda Blues: La fuerza del busdismo Zen y el blues de los esclavos negros

  1. Quisiera saber si este libro cuenta con alguna clasificación para el lector, ya que lo leí y me parece que este libro no es para lectores menores de edad, ya que existen unos relatos sexuales y violentos no acordes para un menor, y en una institución educativa de la policía lo promovieron para que lo leyeran estudiantes menores de edad, sin que se tomara en cuenta de esto.

    fernando
    6 octubre 2010 at 3:05 am

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