Encuentro con Enrique Rubio

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@Pixel Madrid

“Siento vergüenza y me pongo un CASCO,

Tengo miedo y TENGO UNA PISTOLA”.

Por Laura Muñoz.


Cinco de la tarde.

Afuera mucha claridad, estamos en el mes de julio.

Espléndido sol, la temperatura subiendo.

Estamos en Gijón, Hotel Don Manuel.

He quedado con Enrique Rubio, pero tengo la ilusión de encontrarme con “Cascaruja”(espero que La Cajera no se me enfade, no parece celosa…).

Tengo una pistola suda entre mis manos. Volteo la novela de bolsillo que edita Booket cada medio minuto para volver a mirar la foto de Enrique.

No le veo en la cafetería pero está cerca.

No le veo.

No viene.

Al encontrarnos, me dice que ya estaba allí hace rato y contesto diciéndole que la foto no hace justicia a la realidad: no parece él (pido al aire y en bajito que, “porfavorporfavorporfavor” no haya esta diferencia entre el autor y el personaje, me ha fascinado).

Enrique sonríe y asiente (no es la primera vez que se lo dicen, intuyo).

Han pasado dos minutos de reloj, aún nos estamos acoplando en la mesa donde haremos la entrevista mientras pedimos algo para tomar (que yo sé que Cascaruja es tímido y aún espero que Enrique tenga parte de él… ¿o es al revés?), quizás como un intento de normalidad o método rompehielos.

No me equivoco respecto a la timidez, realmente lo es.

Saco mi cotorreo (no sé si bueno o malo pero resultón) a pasear para quitarle hierro al asunto y, sin pensarlo, le propongo a Enrique que en vez de una entrevista, mejor hablamos sin más y algo saldrá.

Le gusta la idea -y a mí más.

Me puede el ansia y más cuando tengo interés, así que le pregunto qué tanto por ciento hay de Enrique impreso en las páginas de TUP.

Me encanta la respuesta porque ya dije antes que era realmente una ilusión el encontrarme con Cascaradenuez.

Un 70% de Enrique en sus letras frente a un 30% que obvio porque, en este momento, me viene bien.

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Son igual de tímidos (con algunas diferencias porque yo veo y miro a los ojos de Enrique), les interesa a ambos la tecnología y los videojuegos (claro, si no, no era normal tanto truco explícito en TUP) y se siente igual que Cascaradenuez si hablamos de “cuadrar” en algún sitio.

Enrique es una persona muy directa a pesar de su “timidez” -que entrecomillo porque es realmente especial- y cambia de tono según con quién (yo no le sentí tímido cuando estaba confiado en esta entrevista mutada). Esta actitud puede llamar la atención pero se deja ver en tres minutos cortos. Al menos, yo lo vi. Timidez la justa.

Hablamos largo y tendido de TUP, que recomiendo a los lectores que buscan algo más o fuera de lo común. No encontrarás tópicos allí dentro, en la tripa. No encontrarás falsa modestia y tampoco vas a ver ni una pizquita de escritura políticamente correcta. Lee y dime si no te llama la atención:

«Cascaradenuez dice: Mi madre tuvo un orgasmo al parirme y yo acarreé con la depresión posparto‏‏».

«Aenima dice que el placer sexual consiste en correrte y no hacer más preguntas».

«Aenima dice que el Elegido debe renunciar a su cara».

Enrique llama a las cosas por su nombre y desarrolla las situaciones como se desarrollan en la realidad (aunque algunos no queramos reconocerlo… ¿Lo veis? Todos somos tímidos). Evidentemente, hay situaciones no vividas por él en la novela; pero muchas otras sí (para mi alegría), cosa que se nota en la lectura, que se muestra cercana y llamativa a la vez.

Pero no mareo y os cuento, ¿no?

Cascaradenuez es un joven que hace diez años no sale de casa (de verdad, para nada) y todo gracias a la fobia social que siente. Es tan fuerte su sentimiento al respecto que, ni siquiera habla en directo con nadie (ni por teléfono) a excepción de su psicólogo, que lo visita una vez a la semana a instancia de unos padres preocupados, con el que sí mantiene… ¿conversaciones? Bueno, sí… algo parecido a eso.

¿Y por qué frente al psicólogo no siente pudor? La respuesta es CASCO.

¿Y qué le da valor a Cascaruja para plantearse pelear contra su timidez? La respuesta es PISTOLA.

Bien, uno y otra hilan la historia de TUP en el tiempo y, por la noche, fuera de él. No quiero desvelar esta relación entre espacio-tiempo porque es interesante descubrirlo uno mismo. ¿Quién no ha vivido una realidad paralela que los demás no ven? (Sí, tú también tienes una, aunque seas tímido y no lo quieras reconocer siquiera ante ti… ¿También tienes una pistola?).

Podría transcribir aquí todas y cada una de las palabras que cruzamos Enrique y yo pero es que… no quiero. Leed y lo entenderéis.

Sí comparto (egoísta no soy) su percepción del mundo literario actual porque es interesante que se sepa para entender muchas cosas.

Enrique denuncia (entre comillas que no pienso escribir) el hecho de que incluso en esta realidad haya que seguir unos patrones para ser aceptado… Comparable, por supuesto, con las leyes animales o tribales, las mismas leyes que asustan a Cascaradenuez hasta el punto de encerrarse.

Así… ¿quién no se pondría un casco?

Irónicamente, lo que ocurre después de nuestra charla es genial y la explosión de contrarios choca que no veas….

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Le propongo a Enrique realizar una serie de fotografías (pienso mis palabras a la vez que las pronuncio por su “timidez” y por lo que estoy a punto de pedirle) que he pensado pueden ser creativas y, sobre todo, llamativas y coherentes con relación a TUP.

¡Acepta!

Salimos del hotel a la busca y captura de algo muy importante para nuestra foto: UN CASCO.

Por ridículo e imposible que parezca, debéis saber que no lo encontramos. Hicimos un arriba-abajo a través del paseo marítimo y nada.

Sin saberlo, la suerte nos estaba sonriendo porque el resultado de las fotos (sin casco) fue indiscutiblemente genuino, como podéis comprobar es las imágenes finales…

En este punto, decido que estoy forzando la máquina y le quitamos (entre dos) el artilugio elegido para las tomas con la intención de despedirnos y concluir nuestra charla.

Pero no.

Que no, de verdad…

Un grupo de… No sé cómo los podría llamar… Voy a ser polite y diré que un grupo de personas que paseaban perjudicadas positivamente por el calor del verano en Gijón y que nos cruzamos camino del hotel a nuestro regreso, se interesaron por nosotros (siempre pasan estas cosas…cuanto más desapercibido quiere pasar uno, más llama la atención) quizá por la cámara que nos sacaba instantáneas a diestro y siniestro mientras caminábamos. Nos pidieron amablemente, eso sí, que les hiciéramos una fotografía de grupo y claro… El regalo se convirtió en trueque y cambiamos esa foto por un libro que adquirieron ellos mismos en la Casa del Libro de Gijón y que, por supuestísimo, también documentamos.

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La historieta de las personas contentas no es sólo un signo más de la necesidad que tenemos por llamar la atención desde una timidez rota por un intento de casco, unas palabras amables y un “soy como tú” dicho a tiempo.

Enrique es Enrique.

Enrique Rubio es escritor.

Enrique Rubio ha escrito Tengo una Pistola como ha querido hacerlo.

El resultado, a mí, me gusta.

4 respuestas a Encuentro con Enrique Rubio

  1. Sinceramente, una oportunidad mal aprovechada.

    No suelo criticar el trabajo periodístico, ni siquiera suelo comentar nunca nada en ningún sitio, pero llevaba tiempo esperando encontrarme en la red con una entrevista a este autor, el cual me desaconsejaron (por lo que fui corriendo a comprar una copia) y este artículo es insustancial. Bien podría haberse escrito sin la necesidad de entrevistar al autor.

    La redactora parece más enfocada a sus propias sensaciones con el autor que en el autor en sí. Le intenta robar el protagonismo en cada uno de sus párrafos para terminar con un “podría transcribir aquí todas y cada una de las palabras que cruzamos Enrique y yo pero es que… no quiero. Leed y lo entenderéis.” Y leo, y no entiendo nada.

    Por favor, transcriba la entrevista. O vuelva a hacerla, si es necesario. Los lectores queremos conocer al autor y su opinión; para saber otra ya tenemos la de la crítica o la nuestra propia.

    aledge
    2 septiembre 2010 at 9:40 am

  2. Aledge:

    El objeto de la entrevista era justo no transcribir, decisión tomada de forma conjunta con el autor. Enrique Rubio es un escritor diferente y se decidió crear una crónica inusual también. El objetivo es que se conozca a Enrique Rubio y que, a través de las impresiones plasmadas en el texto, se despierten las ganas de leer TUP.

    Laura Palmer
    2 septiembre 2010 at 11:34 am

  3. Pues a mí sin embargo me ha encantado. Me ha parecido muy original este encuentro o entrevista y ya he visto que habéis cambiado entrevista por encuentro. Yo creo que se trata de dar a conocer al autor tal y como es y Enrique Rubio es asi.. Se pone un casco y ya está. Las fotografías un diez.

    ramonr
    2 septiembre 2010 at 13:44 pm

  4. Totalmente de acuerdo contigo, Ramón. Es una entrada peculiar, en la que Laura y Enrique han querido reflejar, me parece, lo especial de esta obra tan interesante -así como la idiosincrasia propia del autor-, y que muchos dicen ha dado comienzo a la Novela 2.0.
    Saludos.

    Carlos Javier González Serrano
    2 septiembre 2010 at 15:29 pm

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