Mil años de poesía europea

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Mil años de poesía europea
Francisco Rico (ed.)

Por Rosa Fabuel de Mora.

Mil años de poesía europea, antología preparada por el académico Francisco Rico en colaboración con su ex-alumna y poeta Rosa Lentini, va dirigida a quienes no son lectores habituales de poesía, es decir, a casi todos.

León Felipe afirmaba que don Quijote inventó la gran metáfora social pues veía las cosas como deberían ser y no como eran: bellas damas y no prostitutas, castillos y no cochambrosas ventas. Si nos atenemos a la metáfora, esta antología es para todos, así debería ser, uno de esos manuales imprescindibles para el no iniciado, para el estudiante y para el licenciado universitario o para cualquier anaquel cultureta (ya se puede decir, no se habla de otra cosa estos días) que se precie, como una biblia aderezo de salón (la edición es cuidada y elegante).

Un libro como este, es cierto, no existía, se nos anuncia en la contracubierta. Diez siglos de nuestra lírica europea en poco menos de 1300 páginas, en estricto orden cronológico y bilingüe, donde inevitablemente no pueden estar todos (se disculpan), sobre todo si hablamos de nuestros más cercanos y queridos poetas del XX, a pesar de que ocupan la mitad del volumen cerrando su nómina con la maravillosa y octogenaria poeta polaca Wyslawa Szymborska (1923), la más joven de los antologados. Sí, la más joven. Me temo que este volumen nace con vocación de parir anexos. Quienes hemos crecido con la Historia y crítica de la Literatura Española dirigida por Rico (constaba de nueve volúmenes y nueve suplementos) anhelamos otro arriesgado suplemento que nos ofrezca también los poemas de aquellos que nacieron a partir de los años veinte. La distancia temporal que sanciona la maestría de las obras no importó cuando apareció el volumen IX en 1992, firmado por Darío Villanueva y otros, titulado Los nuevos nombres (1975-1990) donde se consagra con acierto a los recientemente publicados, por entonces, Antonio Muñoz Molina o Luis Landero, entre otros.

Mil años de poesía española es una edición bilingüe que reabre el debate sobre si la poesía es intraducible y paradójicamente (ya que aquí se nos ofrece traducida, no podía ser de otra manera) demuestra con sólidos argumentos que así sea. Véanse los maravillosos apéndices: “El poeta traducido por sí mismo: Joseph Carner” y “Diez traducciones de un poema: L´albatros de Baudelaire”. El poeta catalán J. Carner es uno de los pocos que se traduce a sí mismo al castellano y como cualquier traductor no se ruboriza al descartar la literalidad ya desde el primer verso («Al primer traspuntar d´un ventós solixent» / «Apenas, sobre el viento, acechó la mañana»). Y las diez versiones del poema de Baudelaire no nos dejan dudas de que el traductor o es coautor o tergiversador: encontramos desde el extremadamente respetuoso que intenta reproducir métrica y consonancias (al que hay que perdonar hipérbatos y sustituciones) hasta los que mutilan los versos por ser redundantes. Desde luego no deja de ser curioso ver convertirse un «a menudo» («souvent») en un «a veces» o un «divertirse» («s´amuser») en «crueldad salvaje».

Por último, en la breve introducción a las diez traducciones, se narra una interesante anécdota de Eugenio Montale. Al poeta italiano se le ocurrió un día que un poema suyo se tradujera al árabe, del árabe al francés, del francés al polaco y así sucesivamente hasta volver al italiano, sin que cada traductor conociera el original sino solo la versión precedente. El resultado fue un desastre para algunos y de una extraordinaria fidelidad al original para otros. ¿Qué pensar? Borges lo tenía claro: es el lector «quien debe ser traducido». Y Philip Larkin también: «No veo que uno pueda llegar a dominar una lengua extranjera hasta el punto que valga la pena leer poemas en ella…Yo las lenguas extranjeras las considero absolutamente impertinentes. Un escritor solo puede tener una lengua, si es que la lengua le importa algo».

No obstante, esta antología es escrupulosamente respetuosa con originales, traducciones y traductores. Todas las versiones están firmadas con el nombre de sus autores. Entre los traductores se observa una larga lista de poetas más que reconocidos: Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez, Dámaso Alonso, Luis Cernuda, Octavio Paz, Claudio Rodríguez, Antonio Colinas, Tomás Segovia, Aníbal Núñez, José María Valverde, Luis Alberto de Cuenca, Ángel Crespo y un largo etcétera. Cuenta además con algunas traducciones inéditas, como la que hace el propio Rico de Bernat de Ventadorn, y si examinamos el Índice de procedencias nos daremos verdadera cuenta del valor del manual que tenemos entre las manos, no puede ser solo un adorno de salón: algunos de los poetas antologados son inéditos en España salvo en obras misceláneas o revistas. Me llama la atención que el autor diga que alguna traducción la tenían solo en recorte o fotocopia. Asimismo me sorprende y me complace encontrar como fuente la revista Cuadernos del matemático editada por el Instituto de Secundaria Matemático Puig Adam de Getafe (excelente trabajo).

Desde la canción de mujer de la Edad Media hasta los grandes poetas del s.XX, la lírica ha demostrado ser el género más literario y más libre de todos: con música acompañándola o con su propia música, describiendo la realidad o siendo la propia realidad, diciendo con el lenguaje o diciendo el lenguaje. En la antología de Francisco Rico descubriremos lo mejor de mil años de poesía en Europa presentada en doce idiomas y en setenta y seis poetas. Quizás añoraremos alguno, pero es seguro que habrá suplemento.

Mil años de poesía europea
Francisco Rico (ed.)
1.283 páginas
Editorial Backlist, 2009
ISBN 9788408086840

http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/franciscorico/pcuartonivel.jsp?conten=presentacion

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