Zen y Filosofía

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Por Gonzalo M. Barallobre.

Zen y filosofía. Shizuteru Ueda. Herder(2004). 181pp. 16.50euros.

“Si coges arena de una duna serás su dueño, pero si dejas la mano abierta, por ella pasará todo el desierto”. Éste proverbio árabe define a la perfección lo que el zen es o pretende ser: apertura. No definirse para no quedar preso de las definiciones. Reconocer que estamos enraizados en algo que nos supera y sobrepasa y de lo cual dependemos. Dejarse hacer por los acontecimientos sin oponer resistencia, esto es, ser maleable, adaptarse a la que viene sin rebelarse ni imprimir violencia. Y es que la libertad, para el pensamiento zen, lejos de relacionarse con la autonomía y con la capacidad de hacernos a través de nuestra voluntad, es un “dejarse ir”.

El cuerpo es el gran olvidado de nuestra tradición intelectual. Platón, lo separó del alma y lo calificó como la cárcel de ésta. El cristianismo también lo dejó fuera de juego. Y, finalmente, Descartes, lo hará caminar lejos del cogito. Habrá que esperar a Nietzsche, con frases como “toda filosofía es un malentendido del cuerpo”, para que éste sea recuperado.

Este olvido no se da en el pensamiento oriental, y un ejemplo claro nos lo ofrece el zen. Para esta filosofía la postura corporal es decisiva. Habrá que enseñar al cuerpo a permanecer en la inmovilidad y solidez necesarias para que la mente pueda lograr su apertura. A esa enseñanza se la denomina zazen.

Pero el zazen por sí mismo no es suficiente. Debe ser complementado. Desde el zazen el alumno debe ir ante su maestro y dejar que éste le formule diferentes koans. Un koan es una pregunta que tiene la capacidad de obligar al intelecto a reconocer su límite. Este movimiento, que es el último que puede hacer nuestra parte intelectual, desata nuestra capacidad de “comprender” de una manera holística, es decir, comprender a través de todo lo que somos y, en último término, asumir el ser de las cosas sin imposiciones ni violencias. A esta parte de la práctica zen se la conoce como sanzen.

Tres han sido los grandes ejes del pensamiento occidental. El primero, en la Antigüedad, el Ser. El segundo, en la Edad Media, Dios. Y, por último, será el eje de la filosofía contemporánea, el lenguaje. Pues bien, para el zen la cuestión del lenguaje siempre ha sido central, pues considera que en él está la salida y la trampa. La salida porque permite la comunicación con el mundo y con los otros, y la trampa, porque las palabras pueden terminar confundiéndose con lo que nombran.

Zen y filosofía tiene la virtud de explicar, con claridad y fluidez, las cuestiones más esenciales del zen y las relaciones de éste con nuestra tradición filosófica, convirtiéndose en una obra de referencia para cualquiera que desee acercarse a esta rama del pensamiento oriental.

Una respuesta a Zen y Filosofía

  1. Bueno, creo que el libro incide más en el maestro Ekhart que en el Zen. El que busque Zen encontrará un desarrollo ontológico desde el lado occidental.

    Juan Francisco Díaz
    18 diciembre 2013 at 17:06 pm

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