‘Logorama’: El mundo de las marcas está loco

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Por Javier Franco.

Imagina una historia en la que el personaje de Ronald McDonald -o, al menos, su versión malvada- interpreta a un ladrón perseguido por unos policías salidos de un anuncio de Michelín. Como en toda película de policías, no puede faltar el típico puesto de KFC en el que parar a repostar, justo antes de que dé comienzo una persecución por las calles de una gran ciudad -aunque en esta ocasión la ciudad esté llena de edificios de Lego. O si lo prefieres puedes dar un paseo por un zoológico habitado por el león de la Metro Goldwyn Mayer y un cocodrilo de la factoría Lacoste. O alzar la vista y contemplar cómo las gaviotas se comen un logotipo de MSN a lo lejos, mientras El Gigante Verde intenta poner un poco de orden en todo este caos publicitario.

No, no me estoy volviendo loco. Simplemente hablo de Logorama, el corto de animación creado por la factoría francesa H5, que ganó en la última edición de los premios de de la Academia de Cine norteamericana el Oscar al Mejor Cortometraje. ¿Quién dijo que el corto era el hermano pequeño del cine? En la realización se utilizaron más de 2500 logos y marcas que aparecen en cada una de las esquinas y en cada uno de los edificios de esta peculiar ciudad. Un trabajo casi de orfebrería que se condensa en los apenas 16 minutos de frenética acción.

¿Quién dijo que el diseño era aburrido? Como afirmaron los creadores, Logorama «nos muestra un mundo completamente comercial, construido con logos y marcas reales». El paraíso de todo publicista y, de paso, de todo artista pop. Un paraíso de tintes apocalípticos -pero no por ello exento de humor- invadido por marcas y logotipos de todos los tamaños y colores. En él, los pájaros, las carreteras, los puentes, tienen su propia marca. No hay espacio para lo anónimo, para lo único. Una anti-utopía no tan lejana.

Pero, claro, estamos en Hollywood y la cosa tiene que acabar en tragedia. El bien tiene que vencer sobre el mal e, inevitablemente, el mundo de Logorama termina por caer víctima de una serie de desastres naturales que hacen que todos esos logotipos y marcas se pierdan bajo una gran inundación. Parece que el reino de la creatividad y la libertad vence de nuevo al imperio de lo comercial. O eso parece decirnos el equipo de H5.

El resultado final: 16 minutos de acción trepidante, inteligentes diálogos entre dos policías salidos de la factoría Michelín y un viaje por un mundo plagado de marcas, que han tenido el honor de haberse convertido, para mal o para bien, en parte de nuestra cultura. Algunos podrán ver en el final de la historia una crítica a la sociedad de consumo y a la saturación icónica y publicitaria que sufren las grandes urbes. Para ellos, qué mejor que recomendar la lectura de No-Logo, de Noami Klein. Otros verán simplemente una manera divertida de hacer de los logotipos y las marcas los protagonistas de un relato sencillo, trepidante y loco. Y, claro, siempre está el hecho de convertir a un personaje como Ronald McDonald en el malvado de la historia. Que para eso hay que ser muy atrevido.

Parte I

Parte II

Una respuesta a ‘Logorama’: El mundo de las marcas está loco

  1. Muy bueno, Javi. Gracias por el corto.

    Carlos Javier González Serrano
    15 noviembre 2010 at 11:18 am

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