El poder de la unión en la distancia: Presentación de ‘La hora del recreo’

Por Laura Muñoz.

 Tras un paseo vespertino por Madrid, alcanzo la entrada del auditorio de la Fundación Telefónica del Museo del Prado, arropada por Los Jerónimos. Ya han llegado algunos de los invitados, así que camino al interior expectante. Siempre oímos hablar de obras sociales, fundaciones y ONGs de pasada y con datos numéricos que nos dicen poco, pero hoy tengo la oportunidad de conocerlo de primera mano y desde su comienzo.

Arranca la presentación de La Hora del Recreo con la música de Antonio Cabello, una batería de sonidos que se meten dentro, quizás haciendo sitio para lo que vamos a ver después. Un documento gráfico, compuesto por vídeo y fotografía, nos relata en unos pocos minutos el día a día de unas dilatadas vidas, algo irónico sabiendo que hablamos de niños de pocos años de edad. Niños y adolescentes que trabajan dentro y fuera de casa, que se convierten en la figura principal de, la mayoría de las veces, familias desestructuradas.

En el escenario, Fernando Marías (escritor y editor de los textos del proyecto) y Carlos Spottorno (fotógrafo y editor de las imágenes). Es verdad que cuesta comenzar a hablar porque lo que acabamos de ver deja sin palabras a cualquiera… Así comienza Fernando a contarnos cómo ha sido el proceso de creación del libro, igual de bonito que el resultado. Una vez más, ante nosotros la certeza que el camino es igual de importante-o más- que la meta.

Javier Nadal, vicepresidente de Fundación Telefónica,  explica el motivo de haber creado el libro, que no es otro que  “plasmar una realidad, que a menudo pasa desapercibida pero afecta a más de 14 millones de niños que se ven obligados a trabajar en Latinoamérica. Es tarea de todos conseguir que los niños acudan a la escuela y jueguen como niños”.

La intención es que seamos conscientes del papel importantísimo que juega la educación en una edad temprana, y es el momento de conocer el proyecto desde su nacimiento, cuando Fundación Telefónica contacta con los que hoy se han convertido en parte de un sueño que, finalmente, se nos ofrece para hacerlo nuestro.

Carlos confiesa que, durante la primera toma de contacto, el proyecto se mostró como algo frío: papeles y pilas de documentos que recogían toda la información al respecto del proyecto Proniño. En ellos, encuentra los datos que hacen que el proyecto se temple, que se vuelva un reto conseguible y uno quiera hacer algo -casi lo que sea-para formar parte de él. Bastó una sola reunión entre los editores de La Hora del recreo para decidir cómo sería el proceso.

Carlos reunió a cuatro fotógrafos teniendo en cuenta que sus trabajos anteriores tuvieran algo que ver con el nuevo proyecto. Reclutó a Walter Astrada, Lourdes R. Basoli, Renzo Giraldo y Álvaro Ybarra Zavala y en abril/mayo de este mismo año, envió a cada uno a un destino donde PRONIÑO tiene presencia para fotografiar las vidas de estos niños tal como es. Imposible no involucrarse, nos hace saber Lurdes,  y vivir sus vidas, sentirlas muy de cerca, incluso llegando a compartir un lugar donde dormir en sus “casitas” de cartón.

Fernando Marías, por su parte, tras ver el material gráfico y los audios que cada uno de los fotógrafos entregaron, no vaciló al reconocer en cada uno de ellos el autor al que irían destinados. El objetivo: no tirar de ficción, sólo relatar el brote que surgiera al tomar contacto con las imágenes y sonidos recibidos.

Marías nos da una prueba al respecto que deja a todos incluso más callados que al principio, un silencio que se palpa entre las sensaciones que despierta Espido Freire, que ahora acompaña a los editores en la silla contigua a la de Fernando. Surge algo que podría tomarse como un cuento, una ficción pero que no lo es: su vida. Y es impresionante que Espido comparta con el público presente al acto sus vivencias personales (e infantiles) para que entendamos a la perfección lo que recorrió su cuerpo cuando le asignaron su “historia”. No quedó duda de las cositas que recorrieron su cuerpo al ver la mirada estática plasmada en el papel fotográfico junto con el audio de la entrevista grabada por uno de los fotógrafos.

Han sido 16 reconocidos escritores los que se dejaron llevar y fueron arrastrados por la ilusión del proyecto (Héctor Abad, Lola Beccaria, Ángeles caso, Alonso Cueto, Espido Freire, Fernando Iwasaki, Gustavo Martín Garzo, Luisgé Martín, Ricardo Menéndez Salmón, Vicente Molina Foix, Soledad Puértolas, Rosa Regás, Javier Reverte, Marta Rivera de la Cruz, Santiago Rocangliolo y Care Santos).

Así es como se teje el hilo invisible que une la cámara con el iris de los niños y que conecta más tarde con una mirada adulta que comprende y plasma la infantil.

Confidencias sin fisuras en la distancia que llegan hasta nosotros como La Hora del Recreo.

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