Ritts y el desnudo fotográfico

Por Jesús Villaverde Sánchez.

La desnudez siempre nos atrajo. Creo que ninguna persona puede decir lo contrario. Quizás sea la atracción por lo desconocido. O casi mejor: por lo que nunca terminamos de conocer. Para la fotografía el desnudo es también algo mágico. Personalmente, creo que es la verdadera manera de retratar a una persona, lejos de convencionalismos, con la verdadera desnudez de su esencia, tanto exterior (la que aparentemente vemos) como interior (la que desconocemos incluso después de haber desnudado a alguien).

Estéticamente creo que el desnudo es lo más bonito de fotografiar para un artista. Si bien es cierto que es difícil encontrar a una persona con la que se establezca la compenetración necesaria para no sentir incomodidades por ninguna parte y para que la naturalidad fluya. Ese trabajo, lógicamente, tiene mucho que ver con el fotógrafo, aunque quien se encuentra delante del objetivo es quien más tiene en su mano la labor.

La cámara supone casi siempre una barrera entre las personas, a menudo imposible de saltar. Yo mismo, que suelo encontrarme por detrás del objetivo, desconfío a menudo de alguien a quien no pueda verle claramente la expresión. Por eso resulta difícil encontrar modelo.

Me encontraba días atrás con una publicación de un reportaje que mostraba algunas fotografías de Herb Ritts. En ellas se muestran algunos desnudos de personajes famosos, todas mujeres. Creo que es el mejor fotógrafo de desnudos que conozco. Me impresionó por encima del resto una imagen en la que aparece Cindy Crawford, completamente desnuda, sin nada que la cubra la piel, salvo su propio brazo por encima del pecho. Si te detienes a mirar la fotografía, puedes incluso ver cómo la piel del pecho de la actriz está erizada, lo que vulgarmente llamamos piel de gallina. Captar ese detalle es algo realmente increíble que consiguió el artista.

Nadie cuestiona la belleza del cuerpo femenino. Pero en cambio sí ocurre que se cuestiona la labor que conlleva intentar realizar esta toma. Es fácil y muy recurrente pensar en que solo se necesita una cámara, una modelo, un disparo… y listo, cualquiera puede ser un gran fotógrafo, como cualquiera puede desnudar a alguien. Ambas tareas tienen su quid.

Aprovecho estas palabras para reivindicar la difícil labor creativa que supone un desnudo. Y ya de paso para invitaros a ver el trabajo excepcional de Herb Ritts.

Página web de Herb Ritts.

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