Entrevista a Laura Manzanera López

Por Cristina Consuegra

“Olympe de Gouges fue más revolucionaria que la propia Revolución”



Laura Manzanera López

La editorial El viejo topo ha publicado Olympe de Gouges. La cronista maldita de la Revolución Francesa, de la escritora Laura Manzanera López, un título que nos acerca a la figura singular y brillante de esta mujer reconciliadora cuya profunda creencia en la Soberanía Nacional, “en la antorcha de la filosofía y la balanza de la justicia” le hizo pagar un precio demasiado alto, desde el rechazo de su propio hijo hasta la condena a pena de muerte.

A través de las páginas que soportan el libro se recorre exhaustivamente la vida de esta protagonista de talento indomable y gracias al impuso literario de Manzanera se ofrece al lector la posibilidad de entender y asimilar como natural el entusiasmo, la pasión y la ideología de Olympe, tríada que puso al servicio de la única entelequia pretendida: la libertad y sus circunstancias. Un título que permite entender la amplitud y alcance del corpus de Olympe de Gouges, un corpus que se sostiene por la firmeza de la palabra y el buen juicio que en cada frase su autora mostraba.

Esta mujer libre e independiente jamás buscó en la confrontación algún resquicio de salida, sino que en su aliento prevaleció el amor hacia su patria, la libertad, igualdad y justicia, amor que la convirtió en una de las escritoras cuya obra mejor ha sabido  alumbrar la historia de la humanidad, una historia que no ha estado a la altura de esta revolucionaria.

¿Cómo surge la necesidad de escribir un libro sobre Olympe de Gouges?

Para reivindicar a una mujer tan apasionante como desconocida en España. Muchos de los pocos que saben quién es sólo conocen que escribió el primer manifiesto feminista, pero yo quise ahondar en un personaje polifacético y pionero: feminista “avant la lettre”, humanista generosa, escritora prolífica, activista política desde sus escritos…

¿Cómo fue  la documentación del mismo?

Bastante laborioso, porque el libro está muy contextualizado y aparecen en él los principales temas y personajes que tuvieron que ver con su tiempo y lugar. No concibo una biografía descontextualizada: sin la Revolución Francesa como telón de fondo, la vida de Olympe no hubiese sido lo que fue. Y sin sus circunstancias personales, por supuesto, tampoco.

Durante el proceso de escritura, ¿has descubierto algún dato que desconocieras y te impactara?

En realidad, los descubrimientos fueron muchos y bastantes impactantes. Por ejemplo, que se convirtió en la primera en alzar la voz contra el abolicionismo.

De la amplia trayectoria literaria de  Olympe de Gouges, ¿qué obra destacarías y por qué?

Precisamente destacaría, además de la más conocida, “Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana”, una obra antiesclavista, la primera de estas características que vio la luz: “Zamore y Mirza”. Olympe fue muy valiente al enfrentarse a los intereses de los todopoderosos negreros franceses, de los que recibió amenazas directas que no la hicieron callar.

En cuanto a su personalidad, ¿cuál crees que fue el rasgo de su carácter que más le favoreció? ¿y el que más daño le hizo?

Para mí, los que más le favorecieron fueron la valentía y la perseverancia. Sin ellas no se hubiese hecho famosa en circunstancias tan adversas (era semianalfabeta, provinciana, bastarda… sin olvidar que nació mujer). En cuanto al que más le perjudicó fue sin duda la espontaneidad: redactaba sus escritos sin la mínima reflexión, a menudo de forma automática; escribía lo que sentía sin ninguna cortapisa. Eso le dio la libertad necesaria para pregonar su verdad a los cuatro vientos, pero le complicó la vida extraordinariamente.

¿Qué falla, en la actualidad, para que la presencia de intelectuales comprometidos con su tiempo, de la talla de Olympe de Gouges, sea tan escasa?

No diría que Olympe era intelectual, para nada. Sólo era una mujer que de alguna forma “se hizo a sí misma”, con ansias de reconocimiento y que defendía abierta y públicamente los derechos humanos, pero normalmente desde su propia experiencia: era bastarda y protegía a los hijos naturales, no había recibido apenas educación y la exigía para todos y todas, la habían obligado a casarse de adolescente y por eso rechazaba el matrimonio y apostaba por una especie de contrato entre los cónyuges (lo que hoy llamamos pareja de hecho), le arrebataron la libertad y exigía la liberación de los esclavos…  Pero hay que tener en cuenta que vivió el huracán revolucionario de 1789, y la época actual bajo mi punto de vista es todo menos revolucionaria. Hoy prima el conformismo, en la antítesis de Olympe. Ella se atrevió a defender sus ideas hasta el final y a enfrentarse al mismísimo Robespierre, y lo pagó con la guillotina.

¿Cuál es la cuenta pendiente que tiene la historia con el feminismo?

Para empezar, reconocer la existencia de personajes de calibre como Olympe que, insisto, en España es una auténtica desconocida. Si tradicionalmente hemos recordado a pioneros varones en todos campos, ¿por qué olvidamos a las pioneras, que por supuesto haberlas las ha habido, y muchas?

Tras la lectura de Olympe de Gouges. La cronista maldita de la Revolución Francesa (El viejo topo, 2010) se percibe la importante y profunda labor de documentación, así como el amplio conocimiento que has adquirido de este personaje.  Poniéndote en la piel de Olympe de Gouges, ¿Qué pensaría ella sobre la sociedad actual?

Difícil cuestión… Supongo que por un lado echaría en falta la “lucha” y, por otro, se alegraría de que algunas de sus demandas (como las parejas de hecho o el divorcio) se hubiesen hecho realidad. Aunque tal vez lo consideraría muy poca cosa dado que han transcurrido más de dos siglos.  Y se interesaría, a buen seguro, por averiguar qué era eso de la paridad…

¿Por qué existe ese temor antropológico desde el poder hacia mujeres con el perfil de Olympe de Gouges?

Creo que por lo de siempre, por algo básico y ancestral: si las mujeres se pasan el día fuera del hogar, ¿quién cuida la casa y los niños?

La fama, la relevancia de su obra (y ella misma) fue un asunto que preocupó sobremanera a la escritora. ¿Crees que su historia hubiera sido distinta si no hubiera estado en primera línea?

Seguro. Pero entonces no hubiese logrado su objetivo: ella ansiaba estar en el candelero y lo consiguió contra viento y marea. Dado su carácter, no podía conformarse con “ver los toros desde la barrera”.

Desde tu punto de vista, ¿cuál fue el precio más alto que tuvo que pagar?

Está claro: la pena de muerte. Ni siquiera los supuestos revolucionarios defendieron el derecho a la libertad de expresión. Y acabaron relegando a un rincón a las mujeres, que tanto hicieron en los primeros tiempos revolucionarios. Olympe fue, de algún modo, más revolucionaria que la propia Revolución.

¿Crees que murió creyendo en la verdadera Revolución?

En su propia y particular revolución sí, en la que ella defendió; hasta el final. De hecho, su última frase, pronunciada ya en el patíbulo, fue “¡Hijos de la patria, vosotros vengaréis mi muerte!” Evidentemente, no fue así, y hasta su único hijo renunció a su memoria por miedo a las represalias. Pero en la Revolución gubernamental no creía. ¿Quién podía hacerlo dado el giro que había tomado los acontecimientos bajo el estado de Terror de Robespierre y sus compinches?

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