“El cuerpo”, por Spinoza

“Nadie en efecto, ha determinado por ahora qué puede el cuerpo, esto es, a nadie hasta ahora le ha enseñado la experiencia qué puede hacer el cuerpo por las solas leyes de la naturaleza, considerada como puramente corpórea, y qué no puede a menos que sea determinado por el alma. Pues nadie hasta ahora ha conocido la fábrica del cuerpo con tal precisión que haya podido explicar todas sus funciones, por no mencionar siquiera que en los brutos se observan muchas cosas que superan con mucho la sagacidad humana, y que los sonámbulos realizan en sueños muchísimas cosas que no osarían hacer despiertos; lo cual muestra bastante bien que el mismo cuerpo, por las solas leyes de su naturaleza, puede muchas cosas que su alma admira.

Además, nadie sabe de qué forma o con qué medios mueve el alma al cuerpo, ni cuántos grados de movimiento puede imprimirle y con qué rapidez puede moverlo. De donde se sigue que cuando los hombres dicen que esta o aquella acción del cuerpo procede del alma que tiene dominio sobre el cuerpo, no saben lo que dicen y no hacen sino confesar con especiosas palabras que ignoran la verdadera causa de aquella acción que no les sorprende nada.”

(Ética demostrada según el orden geométrico, Parte III, Escolio a la Prop.II)


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5 respuestas a “El cuerpo”, por Spinoza

  1. Tan sabia consideración como huérfana de contexto. Antes de Spinoza sólo Aristóteles comprendió el alma como función del cuerpo, y, después, Nietzsche vagamente. Es una cuestión crucial porque se juega una antropología no cristiana, nada más y nada menos…

    Óscar S.
    2 marzo 2011 at 19:18 pm

  2. Muy de acuerdo en la orfandad de contexto de este fragmento, Óscar. Así le va a la filosofía, que no puede más que seleccionar algún texto para ofrecerlo como pildorita a la gente “ávida” de “asuntos profundos”.
    Respecto a lo segundo que explicas, léanse los parágrafos de MVR I y II que Schopenhauer dedica a la relación entre conocimiento y cuerpo, donde aquél se resume a una mera función -casi fisiológica- de éste, de donde precisamente Nietzsche toma muchísimo material.
    Saludos cordiales.

    Carlos Javier González Serrano
    2 marzo 2011 at 20:52 pm

  3. Por mi parte, Óscar, te recomiendo la lectura de Teoría del cuerpo enamorado. Una joya que trabaja bien esta cuestión.
    Saludos.

    Gonzalo Muñoz Barallobre
    2 marzo 2011 at 22:27 pm

  4. Y Unamuno, con eso de la función trófica del conocimiento, o antes Hobbes en De corpore, o La Mettrie, etc. Concepciones todas ellas demasiado dependientes de lo que niegan, pues se erigen sobre el dualismo cartesiano para quedarse con la res extensa, y así no se va muy lejos -excepto Spinoza, precisamente. El libro que dices Gonzalo lo encargue hace tiempo y aún no me ha llegado, pero me fío poco de Onfray, que sólo nos dice lo que queremos oír…

    Óscar S.
    3 marzo 2011 at 9:48 am

  5. Leanse tambien el capitulo “A los que deprecian el cuerpo”, Asi hablo Zaratustra (si no lo conocen).

    Saludos!

    Claire C.
    11 abril 2012 at 20:19 pm

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